Una dieta rica en ácidos grasos omega-3 presentes en alimentos como el pescado, podría proteger a los niños frente a la miopía, mientras que un alto consumo de grasas saturadas aumentaría el riesgo de que desarrollen este problema visual, según un nuevo estudio.
La prevalencia de la miopía está aumentando en todo el mundo, especialmente en Asia oriental, y la Organización Mundial de la Salud (OMS)1 estima que para 2050 afectará a la mitad de la población mundial. Entre los factores de riesgo conocidos destacan el exceso de tiempo frente a las pantallas, pasar poco tiempo al aire libre y la predisposición genética.


