El test MPS2-AS demuestra una precisión superior al PSA y a la resonancia magnética, permitiendo un seguimiento no invasivo y seguro de los tumores de bajo riesgo.
Un nuevo avance en el diagnóstico urológico promete transformar el seguimiento de los pacientes con cáncer de próstata de bajo riesgo, ofreciendo una alternativa mucho más precisa y menos invasiva que los métodos tradicionales. Según un estudio publicado recientemente en The Journal of Urology, una innovadora prueba de orina ha demostrado superar la eficacia de los análisis de PSA y las resonancias magnéticas en el control de hombres que se encuentran bajo vigilancia activa.
Los resultados de la investigación indican que la implementación de esta prueba para determinar la necesidad de realizar biopsias de seguimiento podría haber evitado hasta un 64% de estos procedimientos invasivos e innecesarios, garantizando al mismo tiempo que los tumores de mayor grado, aquellos que sí requieren tratamiento inmediato, se detecten a tiempo.
La prueba, denominada MyProstateScore 2.0 – Active Surveillance (MPS2-AS), ha sido evaluada en un grupo de más de 300 pacientes. Todos ellos, según recoge el estudio, estaban diagnosticados con cáncer de próstata de Grado 1, el nivel de agresividad más bajo, y formaban parte de protocolos de vigilancia activa. El doctor Jeffrey Tosoian, profesor asistente de Urología en Vanderbilt Health y autor principal del estudio, destaca que estos hallazgos sugieren que el uso de biomarcadores en la orina puede aliviar la carga diagnóstica sobre el paciente.
“Esta herramienta permite reducir drásticamente la frecuencia de las biopsias sin poner en riesgo la capacidad del médico para identificar oportunamente un cáncer que esté progresando hacia formas más agresivas”, apunta.
La relevancia de este avance reside en las limitaciones de los protocolos actuales. La vigilancia activa se utiliza de forma generalizada para evitar el sobretratamiento de cánceres que, por su naturaleza, tienen pocas probabilidades de causar daño real al paciente. Sin embargo, como algunos tumores pueden evolucionar con el tiempo, los médicos se ven obligados a realizar un seguimiento exhaustivo que incluye biopsias de próstata repetidas cada dos o tres años.
Ahora, gracias a este nuevo análisis de orina, los especialistas cuentan ahora con una opción no invasiva mucho más fiable para discernir qué pacientes necesitan realmente pasar por el quirófano para una biopsia y quiénes pueden continuar con su seguimiento sin someterse a procedimientos molestos y con riesgos asociados.
A diferencia de otras pruebas no invasivas estudiadas anteriormente, que carecían de la precisión suficiente para sustituir a las biopsias, “la MPS2-AS ha mostrado unos resultados excepcionales”. La clasificación del cáncer de próstata se basa en la agresividad de las células observadas al microscopio, utilizando escalas como los grupos de grado del 1 al 5.
En el estudio, la prueba predijo correctamente la presencia de cáncer de alto grado en el 97% de los casos en pacientes que partían de un diagnóstico de bajo grado. Además, destacó por un valor predictivo negativo del 99 %, lo que implica que un resultado negativo en la prueba otorga la seguridad casi total de que no existe un tumor agresivo oculto, permitiendo así prescindir de la biopsia con una confianza clínica sin precedentes.
De cara al futuro, el equipo de investigación liderado por Tosoian destaca que ya está planificando las próximas fases de su trabajo colaborativo. En este sentido, explican que el objetivo es estudiar cómo este enfoque basado en la orina puede optimizar otros aspectos del cuidado del paciente, incluyendo la detección de posibles recurrencias del cáncer en aquellos hombres que ya han completado un tratamiento.
En definitiva, este avance no solo representa una mejora técnica en la urología, sino que supone un salto cualitativo en la calidad de vida de miles de pacientes que, hasta ahora, dependían de pruebas constantes e invasivas para mantener bajo control su enfermedad.
FUENTE: ConSalud.es


