Luchando contra la EPOC

La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) abarca diferentes patologías como el enfisema pulmonar, la bronquitis crónica y la afectación por asma de larga duración especialmente en personas que hayan fumado activa o pasivamente.

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Fotografía: @elperiodico

La EPOC es una enfermedad que se caracteriza por una obstrucción pulmonar no reversible que, en los casos más graves, puede asociarse a una destrucción de tejido pulmonar. Además estos pacientes pueden presentar tos persistente, flemas, pitidos, y falta de aire.

El enfisema, como variante de la EPOC, es una patología respiratoria común que afecta a las pequeñas vías áreas. Limita la exhalación y se acompaña de tos y dificultad respiratoria.

Algunas de las causas que provoca la EPOC son, principalmente, el consumo de tabaco, la inhalación de humos, el carbón de leña, o la exposición a polvos y productos tóxicos. Junto a estas causas, también existen factores genéticos como el déficit de alfa-1-antitripsina o la edad. Dado que se desarrolla con el tiempo, es más frecuente a partir de los 40 años.

En la actualidad la padece alrededor del 9% de la población entre 40 y 69 años. Pero lo más grave, este porcentaje va en aumento de año en año.

A principio de la década de los noventa, constituía la sexta causa de muerte entre la población en general. En el año 2020 la situaron en el tercer lugar.

El principal procedimiento para diagnosticar una EPOC es la espirometria. . Se trata de una prueba sencilla, que debe realizarse en todo paciente fumador, mayor de 40 años, con hábito de fumador durante cierto tiempo especialmente si presenta síntomas respiratorios.

Otros candidatos a someterse a pruebas para descartar una EPOC son los pacientes con historia de exposición a productos de degradación de la biomasa (principalmente, humo de leña y carbón), así como los que presentan riesgo laboral (trabajadores de hostelería, o los expuestos a tóxicos inhalados).

Dentro del Programa para la Atención Integral de la EPOC, las pruebas que se realizan a los pacientes con la espirometria, en la que se valoran los volúmenes pulmonares, la difusión del CO mediante pruebas de función respiratoria completas y una gasometría.

En el protocolo de valoración inicial se incluye la realización de un TAC de tórax de baja dosis de radiación. Esta prueba está incluida dentro del programa de cribado de detección precoz de cáncer de pulmón. Se practica también una analítica en la que se valora el hemograma y la función renal y hepática, entre otros factores.

En otro orden de cosas, se realiza una evaluación nutricional del paciente, asi como estudio de otras enfermedades que habitualmente aparecen asociadas a la EPOC, patologías cardiovasculares, cáncer de pulmón, diabetes, ansiedad, depresión, osteoporosis, y problemas oftalmológicos, circunstancias en las que se derivaría el paciente al especialista correspondiente.

En el año 2023 se publicó en este mismo espacio un artículo titulado: «La EPOC, consecuencia más directa del tabaquismo». En ese artículo se escribía: «En España fallecen cada año más de 13.000 personas por EPOC. A esta cifra hay que sumarle 41.000 personas que fallecen cada año en España a causa del tabaquismo.

Fotografía: @redaccionmedica

La EPOC constituye la quinta causa de muerte entre los varones, con una tasa anual de 60 muertes por 100.000 habitantes, y la séptima para las mujeres, con una tasa anual de 17 muertes por 100.000 habitantes. Estos datos sitúan a España en un rango intermedio dentro de la Unión Europea, encabezada por algunos países de Europa del Este y anglosajones. Respecto a prevalencia, el estudio IBERPOC identificó una prevalencia de EPOC en España del 9,1% de la población adulta, que afecta al 14,3% de los varones y al 3,9% de las mujeres. Según el hábito tabáquico, la prevalencia fue del 15% en fumadores, el 12,8% en exfumadores y el 4,1% en no fumadores. El estudio IBERPOC es quizá uno de los más citados en la literatura médica mundial

Son cifras que ponen los pelos de punta. Nos deberían hacernos preguntar hasta qué punto se están haciendo las cosas mal. Pero si es cierto que el consumo de tabaco es un hábito perfectamente modificable. Urge revenir su inicio, sobre todo en adolescentes y en la época adulta incidir en el abandono del tabaco. En este sentido, la doctora Alonso hace una llamada al diagnóstico precoz e inicial».

Efectivamente, son cifras que nos ponen los pelos de punta, y que deberían hacernos reflexionar, ahora precisamente que está tan de moda la ley antitabaco, hasta qué punto la sociedad se puede permitir este gasto sanitario o, por el contrario, debemos activar políticas públicas encaminadas a la salud pública y a mejorar nuestros hábitos de vida y nuestra propia calidad de vida.

Ana Manterias
Ana Manterias
Colabora en el portal desde el ámbito de la comunicación y el marketing, con una visión estratégica orientada al sector de la sanidad y la salud, las enfermedades y la nutrición. Especializada en relaciones institucionales, coordina la línea editorial de todos los autores con un enfoque riguroso y coherente.

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