Un programa piloto evalúa el cribado genómico en neonatos de 300 enfermedades raras

El proyecto Cringenes estudia en 9 CCAA, liderado por Madrid y Galicia, si se puede completar el actual cribado bioquímico de la prueba del talón, con la secuenciación genómica.

 

Uno de los grandes logros del Sistema Nacional de Salud (SNS) es el cribado neonatal, un programa que desde hace décadas garantiza la detección de un grupo de enfermedades congénitas cuyo tratamiento temprano evita la aparición de síntomas graves.

Conocida popularmente como la prueba del talón, el análisis bioquímico de una muestra de sangre seca de los recién nacidos se efectúa de manera rutinaria en toda España; dependiendo de la comunidad autónoma, el cribado ofrece la detección de entre 11 y 44 enfermedades, entre ellas, la fenilcetonuria, el hipotiroidismo congénito, las hemoglobinopatías o la hiperplasia suprarrenal congénita. Según datos de la Federación Española de Enfermedades Raras (Feder), Murcia es una de las regiones que más patologías detectan en este cribado, con 44 enfermedades incluidas.

Recientemente, la Comisión de Salud Pública del Ministerio de Sanidad ha aprobado la ampliación de las once enfermedades que constituyen la cartera básica del SNS de este programa de cribado a diez más, entre las que se incluyen la acidemia isovalérica, la inmunodeficiencia combinada grave, la atrofia muscular espinal y la aciduria 3-hidroxi-3-metilglutárica.

Ahora, un nuevo proyecto, con la participación de nueve comunidades y liderado desde Madrid y Galicia, podría suponer un gran impulso en la detección precoz de las enfermedades minoritarias,  pues tiene como objetivo desarrollar un programa de cribado genómico neonatal que incluya a 300 enfermedades.

En este proyecto piloto de cribado genómico neonatal, denominado Cringenes, participa un consorcio de más de 70 profesionales (neonatólogos, profesionales de enfermería, pediatras, genetistas clínicos y de laboratorio, especialistas en Salud Pública y facultativos de Unidades clínicas de referencia, entre otros) y también cuenta con la colaboración de asociaciones de pacientes. Galicia y Madrid son las comunidades promotoras del proyecto, que tiene como investigadores principales y coordinadores a la neonatóloga María Luz Couce Pico, directora científica del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela y vocal del comité científico de la Sociedad Española de Neonatología (SENEO), y al genetista Miguel Ángel Moreno Pelayo, jefe del Servicio de Genética del Hospital Universitario Ramón y Cajal y responsable del Grupo de Genética y Patofisiología Neurosensorial del Irycis (Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria) y de la U708 del CiberER (Centro de Investigación en Red para Enfermedades Raras), en Madrid.

El programa se desarrollará a través de los institutos de investigación sanitaria este año y en 2026 e incluirá a unos 2.500 bebés de las diferentes comunidades implicadas: AndalucíaAragónAsturiasCataluñaLa RiojaMurciaValencia, además de las dos promotoras. En el caso de Madrid, la captación de familias voluntarias se realizará en el Laboratorio autonómico de Cribado Neonatal, ubicado en el Hospital Universitario Gregorio Marañón.

El proyecto Cringenes cuenta con 2,4 millones de euros de financiación procedentes de fondos de la Unión Europea y con la colaboración de Feder, así como con expertos en bioética y evaluación económica.

Enfermedades para las que hay tratamiento

“Esta investigación busca alinearnos con otros programas internacionales de cribado, de Estados Unidos o de otros países europeos”, destaca a DM Miguel Ángel Moreno. El especialista puntualiza que “seleccionaremos unas 300 enfermedades congénitas de inicio pediátrico para las que se dispone de tratamiento y de intervención precoz”.

El principal objetivo es anticiparse a estas enfermedades que debutan en la edad pediátrica y para las que hay terapia o intervención que amortigüe sus síntomas o incluso pueda curarlas. Así ocurre, por ejemplo, con la hipoacusia profunda por un defecto congénito en el gen de la otoferlina (OTOF), patología en la que el Ramón y Cajal tiene gran experiencia, tanto en su diagnóstico como tratamiento. Además de contar con gran información sobre la causa genómica de esta enfermedad, el hospital madrileño también tiene en marcha un ensayo con terapia génica. En la Comunidad de Madrid se ofrece el cribado neonatal de hipoacusia mediante una prueba de Potenciales Evocados Auditivos de Tronco Cerebral Automatizados (PEATC-A), pues las pruebas bioquímicas en el neonato no detectan la enfermedad. Con ese cribado específico para la hipoacusia, se garantiza una intervención integral temprana.

Esta es la idea del programa Cringenes para las 300 enfermedades que espera incluir, pero en lugar de pruebas bioquímicas o específicas, a través del estudio del genoma.

Metabolómica no dirigida

Ahora los investigadores están determinando cuáles serán las enfermedades que se van a buscar y ultimando los detalles del procedimiento. Al igual que ocurre con la prueba del talón convencional, la prueba es mínimamente invasiva, y se basa en una muestra de sangre seca del recién nacido. La investigación determinará aspectos prácticos, tales como si la muestra será suficiente o si el proceso es coste-efectivo.

Ante un caso positivo, además del asesoramiento clínico a las familias, se llevará a cabo un estudio de metabolómica no dirigida, con la idea de identificar “eventuales biomarcadores para la detección bioquímica o potenciales dianas terapéuticas”, señala Moreno.

Interpretación experta

Un estudio de estas características puede realizarse gracias al gran avance experimentado en la tecnología de secuenciación, recuerda el codirector del proyecto. A penas hace 25 años desde que se secuenció un primer borrador del genoma humano, un hito científico llevado a cabo por un consorcio internacional de cientos de investigadores tras años de trabajo. Hoy, con las máquinas de secuenciación masiva (NGS), presentes en el laboratorio de un hospital terciario (de máximo nivel), se puede leer el genoma de un individuo en cuestión de días. Pero la secuenciación requiere de una interpretación experta, advierte el genetista, que ponga en relación los hallazgos genéticos con la clínica, y, en caso de precisarlo, aporte la atención necesaria.

De las conclusiones que se extraiga en este proyecto podría ponerse en marcha un cribado genómico a nivel nacional, con gran impacto en el abordaje de las enfermedades raras. Si consideramos, que hay unas 7.000 descritas, el 80% de las cuales son de origen genético, y teniendo en cuenta el aumento en el conocimiento molecular de las enfermedades congénitas, así como los nuevos tratamientos, “es razonable pensar que un proyecto piloto de este tipo pueda suponer un avance muy significativo en el cribado neonatal”, afirma en un comunicado de SENEO la también codirectora de Cringenes María Luz Couce.

 

(Noticia publicada en Diario Médico el 14 de febrero de 2024)

Ana Manterias
Ana Manterias
Colabora en el portal desde el ámbito de la comunicación y el marketing, con una visión estratégica orientada al sector de la sanidad y la salud, las enfermedades y la nutrición. Especializada en relaciones institucionales, coordina la línea editorial de todos los autores con un enfoque riguroso y coherente.

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