El nivel de los pólenes será leve, oscilando entre los 1.500-2.000 gr/m3, en Bilbao, San Sebastián, La Coruña, Lugo, Pontevedra, Orense, Santander, Oviedo; moderada en Pamplona y Logroño e intensa en Vitoria.
Este año se prevé que, con motivo de las temperaturas tan altas que se han registrado durante el invierno y la gran cantidad de precipitaciones que ha habido en el mes de marzo, el polen se mantendrà más tiempo en el ambiente, lo que puede provocar que los síntomas de la alergia sean más persistentes.
El cambio climático y la contaminación están modificando la producción y distribución de alérgenos, mientras que los eventos climáticos extremos favorecen su dispersión y agravan los síntomas alérgicos.
El incremento de las enfermedades alérgicas exige más alergólogos y un enfoque basado en la medicina de precisión.
Madrid, 20 de marzo de 2025.- Según datos de la Sociedad Española de Alergología e
Inmunología Clínica (SEAIC) se prevé que más de un tercio de la población mundial
pueda presentar alergia respiratoria en unas décadas, constituyendo los pólenes una de
las sensibilizaciones más relevantes. En la cornisa cantábrica los pólenes más frecuentes
son los de gramíneas y abedul.
En el primer trimestre del año se ha observado la aparición de los primeros picos de
cupresáceas como todos los años, con un comportamiento desigual, ligeramente
adelantados en lugares como Madrid y con algo de retraso en otras localidades como
Granada. Por otra parte, el polen de plátano de sombra se está viendo retrasado por las
precipitaciones en plena época de polinización, por lo que es de esperar que concluidas las
lluvias se inicie dicha polinización. Sin embargo, para poder determinar la intensidad de la
primavera de este año en las diferentes zonas geográficas, el Comité de Aerobiología
Clínica de la SEAIC ha utilizado los datos de temperatura, precipitaciones y humedad
suministrados por la Agencia Estatal de Meteorología junto con los datos históricos de
pólenes de gramíneas de las diferentes estaciones de la Red de Captadores de la Sociedad
Española de Alergología e Inmunología Clínica.
Las previsiones resultantes tras el análisis exhaustivo de los datos indican que los índices
en el centro peninsular prometen variar en función de su localización. “El nivel de los
pólenes será leve, oscilando entre los 1.500-2.000 gr/m3, en Bilbao, San Sebastián, La
Coruña, Lugo, Pontevedra, Orense, Santander, Oviedo. En Logroño y Pamplona se prevé
intensa, con unos índices de 3.200 granos/m3 y 4.800 granos/m3 respectivamente. En
cuanto a Vitoria, se espera una primavera intensa, con alrededor 5.200 gr/m3”, explica el
doctor Juan José Zapata, presidente del Comité de Aerobiología Clínica de la SEAIC.
En resumen, este año se prevé que, con motivo de las temperaturas tan altas que se han
registrado al inicio del año y la gran cantidad de precipitaciones que ha habido en los meses de febrero y marzo, el polen se mantenga más tiempo en el ambiente: lo que puede
provocar que los síntomas de la alergia sean más persistentes.
Cambio climático, contaminación y alergia: un problema creciente
El impacto del cambio climático en las enfermedades alérgicas es cada vez más evidente.
Informes recientes señalan que el incremento de las temperaturas podría ocasionar un
aumento en la producción polínica y en la cantidad de alérgenos de los granos de polen,
extendiendo, además, la duración de las estaciones polínicas. Este fenómeno agrava
síntomas en personas alérgicas y favorece la aparición de nuevas sensibilizaciones en la
población general.
Los fenómenos meteorológicos extremos, como sequías, fuertes vientos, calimas o
tormentas eléctricas, también desempeñan un papel clave en la dispersión de
aeroalérgenos. Algunos estudios han demostrado que las tormentas eléctricas, por ejemplo, pueden fragmentar los granos de polen en partículas microscópicas que penetran con mayor facilidad en las vías respiratorias, aumentando el riesgo de crisis asmáticas graves. “Estamos viendo cómo los cambios en el clima están generando un entorno más hostil para los pacientes alérgicos. Las temporadas de polen no solo son más largas, sino que los niveles son más elevados, lo que agrava los síntomas de los pacientes alérgicos”, explica el Dr. Darío Antolín, vicepresidente de la SEAIC y miembro del Grupo de Trabajo de
Alergia sobre Medio Ambiente, Contaminación y Cambio Climático
Por otro lado, la contaminación del aire agrava la sensibilidad a los alérgenos y potencia
sus efectos en la salud respiratoria. Un informe de la Organización Mundial de la Salud
(OMS) confirma que la exposición a contaminantes como el dióxido de nitrógeno (NO₂) y
las partículas en suspensión (PM2.5) altera la barrera protectora de la mucosa nasal, la piel
y la conjuntiva ocular, facilitando la penetración del polen y otros aeroalérgenos. Asimismo,
tras eventos climáticos extremos, se ha observado un aumento de la contaminación del
aire, lo que refuerza el impacto negativo sobre la salud de las personas con alergias.
La Alergología, una especialidad clave ante el aumento de enfermedades alérgicas
En un contexto en el que las enfermedades alérgicas están en aumento y se han vuelto
más complejas, el papel del experto en Alergología es incuestionable. Al igual que en
otras especialidades más recientes, el alergólogo no se centra en un órgano aislado, sino
que aborda la enfermedad alérgica de forma integral. “El paciente alérgico ha aumentado
su complejidad en las últimas décadas, siendo actualmente por su alta frecuencia un
problema de salud pública, lo que requiere un abordaje especializado y transversal”, explica
la Dra. Arantza Vega, presidenta electa de la SEAIC.
La formación en Alergología sigue siendo una asignatura pendiente en muchos programas
de Medicina, y es fundamental aumentar la presencia de alergólogos en los cuerpos
docentes universitarios. En este sentido, la SEAIC ha celebrado recientemente la
incorporación de tres alergólogos en Baleares, lo que pone fin a más de una década de un
trabajo constante de la SEAIC y otras partes por conseguir que la sanidad pública de la
Comunidad Autónoma de las Islas Baleares cuente con la especialidad de Alergología,
atendida por alergólogos titulados. “Aun así, sigue siendo necesario reforzar la presencia
de estos especialistas en todo el país para responder al aumento de la prevalencia de las
enfermedades alérgicas”, subraya.
En los últimos años, el perfil del paciente alérgico ha cambiado: es cada vez más
polisensibilizado, lo que complica el diagnóstico y tratamiento. La medicina de precisión ha
revolucionado la Alergología al permitir un mejor fenotipado del paciente y el desarrollo de
vacunas personalizadas basadas en diagnóstico molecular. “Gracias a la innovación, hoy
podemos identificar con precisión el alérgeno responsable y administrar una inmunoterapia
específica, mejorando la calidad de vida de los pacientes”, destaca la doctora.
Y es que, además, el alergólogo es el especialista que atiende a los pacientes alérgicos
desde la infancia hasta la edad adulta, permitiendo un seguimiento a lo largo de toda su
vida. Esta continuidad asistencial es clave para comprender la evolución de la enfermedad
y ofrecer tratamientos eficaces en cada etapa. “Los alergólogos somos los especialistas
que acompañamos al paciente desde los 0 hasta los 100 años, garantizando un tratamiento
adecuado en cada fase de su vida”, concluye.
*** Fotografía: Colegio de Médicos de Cantabria


