La doctora Leonor Quesada es Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Salamanca. Está en posesión de la Suficiencia Investigadora en Neurociencias por la Universidad de Salamanca y de la Suficiencia Investigadora en Pediatría por la Universidad de Málaga. Es especialista en Pediatria y sus áreas específicas, y Experto Universitario en vacunas por la Universidad Complutense de Madrid.
Es Tutora de prácticas de los alumnos de la facultad de medicina de Málaga y Tutora colaborador (pediatría) de MIR de Pediatría y sus áreas específicas y de Medicina de Familia y Comunitaria.
Actualmente ejerce como pediatra en el Centro de Salud de Torre del Mar, en la provincia de Málaga. Es la Presidenta de la Asociación Andaluza de Pediatría de Atención Primaria.
¿Cómo está la salud de los niños andaluces?
Respuesta.- En los últimos años hemos observado un cambio en el perfil de la salud infantil en Andalucía. Aunque la patología infecciosa ha disminuido gracias a la incorporación de nuevas vacunas al calendario vacunal y a las altas coberturas de vacunación, han aumentado de forma preocupante los problemas de salud mental, las enfermedades crónicas y la obesidad infantil. Este cambio nos plantea nuevos retos como sociedad y como sistema sanitario, ya que estas patologías requieren estrategias preventivas y abordajes integrales desde edades tempranas.
“Es fundamental apostar por la prevención en los primeros años de vida. Esto implica crear entornos seguros y afectivos, fomentar el juego, la lectura y la expresión emocional, así como reducir el uso de pantallas”
Hace unos días usted declaró a ConSalud.es que “El 43% de los niños andaluces no está atendido por pediatras”. ¿Quién atiende a estos niños? ¿Hay desatención?
Respuesta.- En el mejor de los casos están atendidos estos cupos por médicos de familia, pero cada vez más estos cupos están a cargo de médicos generales (sin MIR ) extracomunitarios y otros no tienen ningún médico .
Recordar que los médicos de familia solo dedican 3 meses de su formación a la pediatría y sin embargo los ponen al frente de las consultas de pediatría y eso en en el mejor de los casos como he dicho anteriormente, ya que cada vez hay más médicos generales pasando consultas de pediatría y otros están desiertos
¿Cuáles son los principales problemas de salud infanto-juvenil en Andalucía?
Respuesta.- Contestado en la pregunta 1: obesidad, salud mental y enfermos crónicos (28 %)
La salud mental es otra ‘pata’ (permítanos la licencia) que no se puede descuidar…
Respuesta.- Desde luego, es una asignatura pendiente, que nos ha desbordado. Es fundamental apostar por la prevención en los primeros años de vida. Esto implica crear entornos seguros y afectivos, fomentar el juego, la lectura y la expresión emocional, así como reducir el uso de pantallas. Es clave formar a las familias y a los profesionales en el reconocimiento temprano de los signos de malestar emocional e integrar la salud mental en los programas de salud infantil de forma transversal y accesible. Cuidar el bienestar emocional de los niños es invertir en una sociedad más sana y equilibrada.
Para ello hay que invertir en recursos en la atención primaria, que es donde se debería hacer medicina comunitaria y concretamente en la pediatría de atención primaria, que sigue siendo una de las áreas de menor inversión de recursos dentro del sistema sanitario. A pesar de ser el primer nivel de atención y el más cercano a las familias, no se cuenta con los medios suficientes para desarrollar plenamente los programas preventivos. Un ejemplo claro es la falta de enfermería asociada a los cupos pediátricos, una figura que si está consolidada en la atención de adultos y que resulta clave para la promoción de la salud, el seguimiento del desarrollo y educación sanitaria en la infancia y adolescencia. Esta carencia limita de forma importante nuestra capacidad de actuar de manera proactiva y continua.
DESCUBRE A… LA DOCTORA LEONOR QUESADA EN DIEZ PREGUNTAS
¿Y qué podemos decir de la dependencia de las pantallas?
Respuesta.- La dependencia de las pantallas y la exposición temprana y prolongada a redes sociales se ha convertido en una de las principales amenazas para la salud infantil y adolescente. No solo afecta al desarrollo emocional, cognitivo y social, sino que también se relaciona con el aumento de la ansiedad, los trastornos del sueño, el sedentarismo y el aislamiento. Desde la pediatría de atención primaria debemos alertar sobre estos riesgos, pero también ofrecer alternativas concretas que ayuden a las familias a recuperar espacios de conexión real, creatividad y calma. Es urgente ofrecer alternativas saludables y atractivas que fomenten la creatividad. En este sentido fomentar la lectura, arte, el ejercicio físico, el juego al aire libre y las relaciones cara a cara, como herramientas protectoras frente al uso excesivo de pantallas. Promover estos hábitos desde edades tempranas es una inversión directa en salud mental y en un desarrollo más equilibrado. Es necesario acompañar a las familias, darles herramientas y generar conciencia social sobre los riesgos reales del uso abusivo de la tecnología en la infancia.
O el alcohol y otras sustancias…
Respuesta.- El inicio precoz del consumo de alcohol y otras drogas entre adolescentes es un problema creciente que debemos abordar desde una mirada preventiva y multidisciplinar. No se trata solo de informar sobre los riesgos, sino de trabajar desde edades tempranas en el fortalecimiento emocional, la autoestima, la capacidad de tomar decisiones y la gestión de la presión social.
Desde la pediatría de atención primaria tenemos un papel clave: somos un punto de referencia estable para las familias y podemos detectar factores de riesgo, acompañar a los adolescentes y ofrecer orientación antes de que aparezcan las conductas de riesgo. Pero para ello necesitamos tiempo, recursos y equipos bien formados, incluyendo la incorporación de enfermería pediátrica.
Además, en un contexto donde muchos referentes vienen de las redes sociales con mensajes que normalizan el consumo o promueven modelos de éxito vacíos es esencial generar referentes positivos, promover espacios culturales, creativos y de encuentro donde los jóvenes puedan sentirse valorados, escuchados y acompañados.
Porque prevenir no es solo evitar daños futuros: es sembrar desde la infancia las bases de una vida con sentido, con vínculos sanos y con la capacidad de elegir bien. Y eso solo es posible si colocamos a la infancia y la adolescencia en el centro de nuestras políticas, nuestros recursos y nuestro cuidado.
“Las vacaciones pueden ser una oportunidad fantástica para fomentar actividades que durante el curso quedan relegadas: leer por placer, explorar intereses artísticos, moverse más al aire libre o fortalecer vínculos con otros niños y adultos”
Se acerca el fin de curso. ¿Es bueno que los niños desconecten por completo de sus actividades cotidianas y realicen otras diferentes?
Respuesta.- Sí, las vacaciones son un momento ideal para que los niños desconecten de sus rutinas más estructuradas, pero eso no significa desconectarse del todo de los hábitos saludables. Es importante que tengan tiempo para el descanso, el contacto con la naturaleza y, sobre todo, para compartir momentos en familia sin prisas.
Ahora bien, también es recomendable mantener cierta regularidad en aspectos como el sueño, la alimentación o el tiempo frente a pantallas. Además, las vacaciones pueden ser una oportunidad fantástica para fomentar actividades que durante el curso quedan relegadas: leer por placer, explorar intereses artísticos, moverse más al aire libre o fortalecer vínculos con otros niños y adultos
Desconectar, sí, pero sin perder de vista que cada experiencia también construye bienestar y desarrollo. Las vacaciones no son una pausa del crecimiento: son parte de él.
Precisamente en esa noticia de ConSalud.es, usted habla de la obesidad y de la salud mental cómo los problemas más preocupantes… ¿Qué podemos hacer para que nuestros niños coman de forma más saludable?
Respuesta.- Para que los niños coman de forma más saludable, lo primero es crear un entorno que favorezca esa alimentación, sin presiones, pero con coherencia. Los hábitos no se imponen, se construyen desde el ejemplo, la repetición y la paciencia. Si en casa se come saludable, si se cocina en familia, si se habla de los alimentos con curiosidad y no con prohibiciones, los niños lo integran de forma natural. También es importante implicarlos: llevarlos al mercado, que participen en la preparación de las comidas, dejar que experimenten sabores nuevos sin obligarlos ni castigar. Y por supuesto, limitar la disponibilidad de ultra procesados en casa, sin convertirlos en un tabú, pero mostrando que lo habitual debe ser lo fresco, lo natural.
Comer bien no es solo nutrirse: es cuidar el cuerpo, y desarrollar una relación sana con la comida. Y eso empieza desde la infancia, todos los días, en cada mesa.
Hablemos ahora de la especialidad. ¿En qué situación se encuentra la especialidad de pediatría, en términos generales en el SNS, y particularmente, en atención primaria?
Respuesta.- La pediatría en atención primaria atraviesa una situación compleja, marcada por la falta de relevo generacional, la sobrecarga asistencial y una insuficiente inversión en recursos humanos. Si no se frena esa tendencia va a desaparecer el modelo actual de atención a la infancia, donde la figura del pediatra es esencial para garantizar los mejores estándares de salud.
En muchos centros de salud, los cupos pediátricos están sobredimensionados, faltan sustituciones, y en algunos casos ni siquiera hay pediatra titular. A esto se suma la ausencia de figuras clave como la enfermería pediátrica, que sí está presente en la atención a adultos y resulta fundamental para desarrollar programas de salud infantil con enfoque preventivo y comunitario.
“Hay que prestigiar la pediatría de atención primaria”
Para terminar… ¿Qué proponen desde su asociación a nivel autonómico y a nivel nacional para que todos los niños, especialmente, andaluces tengan acceso a un pediatra?
Respuesta.- Para que todos los niños andaluces tengan acceso a un pediatra, necesitamos una reorganización profunda del sistema. El mapa sanitario actual está obsoleto: en algunas capitales hay centros muy próximos con varios pediatras y cupos reducidos, mientras que en zonas superpobladas se mantienen estructuras de hace décadas, con cupos sobredimensionados y sin desdoblamientos. A esto se suma el abandono de las zonas rurales, donde cubrir una plaza de pediatría se ha vuelto casi imposible, y un modelo hospital centrismo que prioriza los recursos en los hospitales frente a la atención primaria.
Las condiciones laborales en atención primaria son peores que en el hospital: más carga asistencial, menor estabilidad y sueldos más bajos. Y aunque hay suficientes plazas MIR de Pediatría, muchos jóvenes especialistas prefieren los hospitales o la medicina privada, que ofrece mayor reconocimiento y mejores condiciones.
Hay que prestigiar la pediatría de atención primaria, actualizar el mapa sanitario, mejorar las condiciones laborales, y hacer atractiva esta labor desde la formación MIR. Esto incluye garantizar al menos seis meses de rotación en centros de salud y contar con tutores pediátricos en atención primaria, activos en docencia y en las comisiones docentes.
Si no cuidamos la base del sistema, todo lo demás se tambalea. Reforzar la atención primaria no es solo una cuestión de organización sanitaria: es un compromiso con la equidad, con la infancia y con el futuro.


