Investigadores del Hospital Niño Jesús y las universidades CEU San Pablo y Rey Juan Carlos han aportado evidencia para personalizar el tratamiento.
Investigadores del Servicio de Endocrinología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, de la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo y de la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid, han participado en un estudio para conocer el origen de la obesidad infantil en función de parámetros que se puedan medir en la sangre.
Según han informado, coincidiendo con la celebración hoy del Día Europeo contra la Obesidad (tercer sábado de mayo), gracias a las capacidades de la metabolómica multiplataforma y de técnicas de análisis estadístico avanzadas han podido seleccionar un conjunto de biomarcadores que han permitido identificar hasta tres subtipos metabólicos (metabotipos) de obesidad infantil, no descritos previamente.
Basándose en la experiencia del grupo de investigadores del hospital en la obesidad de origen genético (monogénica), han podido demostrar que esos metabotipos no están relacionados con variantes genéticas conocidas.
Los resultados del trabajo se publicaron en diciembre de 2023 en un artículo en la revista Frontiers in Molecular Biosciences, y proporcionan una base sólida para el desarrollo de estrategias terapéuticas más efectivas y personalizadas, lo que podría transformar el manejo de la obesidad infantil en el futuro.
Financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y el Fondo de Investigación en Salud (FIS) del Instituto de Salud Carlos III, el proyecto profundiza en la comprensión de las alteraciones metabólicas asociadas a la obesidad infantil y a las posibilidades de intervenciones personalizadas, no farmacológicas.
Otro de los hallazgos está relacionado con tratamientos basados en intervención nutricional: las dietas. Mantener una dieta cetogénica durante cuatro meses permitió la reducción de peso de los niños, que se mantuvo hasta los doce meses.
Mediante el estudio metabolómico se ha demostrado que esta reducción de peso estaba asociada a drásticos cambios en el metabolismo, que se han mantenido hasta nueve meses después de concluir el tratamiento, aunque no en todos los pacientes.
Esto ha permitido identificar un panel de biomarcadores que, antes de iniciar un tratamiento, podrían estar relacionados con la predicción de éxito y con la selección del tratamiento más adecuado para cada paciente.
Clasificar el tipo de obesidad
“La selección de los biomarcadores puede ayudar a clasificar el tipo de obesidad y, de esa manera, identificar el mejor tratamiento para cada tipo”, afirma el investigador principal del proyecto en el Centro de Metabolómica y Bionanálisis de la Universidad CEU San Pablo (Cembio) Francisco Javier Rupérez.
Esta investigación en la que la metabolómica, la práctica clínica y las técnicas estadísticas avanzadas para el análisis de los datos obtenidos van de la mano, ha contado con la estrecha colaboración entre los investigadores del Cembio Rupérez y David Chamoso; del Servicio de Pediatría y Endocrinología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, Jesús Argente y Gabriel Martos; y del área de Estadística Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos, Francisco Rabadán.
El investigador principal destaca la importancia de estas colaboraciones multidisciplinarias para abordar un problema tan complejo como la obesidad infantil. “Nuestro objetivo es mejorar la precisión de los tratamientos y la adherencia de los pacientes mediante la identificación de marcadores predictivos que nos permitan seleccionar las intervenciones más adecuadas para cada individuo”, ha concluido Rupérez.


