Las vitaminas presentes en una dieta saludable ayudan al buen funcionamiento de ciertas estructuras oculares. La atención a los signos de deficiencia previene patologías visuales.
La ingesta adecuada, a través del seguimiento de una dieta equilibrada, de vitaminas y minerales es esencial para el correcto funcionamiento global del de nuestro organismo. Cualquier deficiencia relacionada con estas sustancias es capaz de alterarlo o ser origen de diversas patologías. El sistema visual no es ajeno a la posibilidad de enfermar o funcionar de una forma no adecuada cuando existen carencias en algunos de estos nutrientes; es decir la falta de vitaminas puede afectar a la salud visual pero, de la misma forma, el aporte adecuado con una alimentación rica en vitaminas y minerales ayuda a prevenir alteraciones oculares.
La falta total o parcial de vitaminas se conoce como avitaminosis y puede ocasionar diferentes trastornos en el organismo dependiendo de la vitamina. En el caso concreto de la visión hay determinadas vitaminas que aportan protección para la salud ocular y que también ayudan al buen funcionamiento de ciertas estructuras del ojo, como la retina.
En general, las que están más vinculadas a la visión son la A, la B2, B6, B12, la C y la E, ya que ejercen una actividad que puede ser beneficiosa y protectora de la salud visual. Por eso, es importante seguir una dieta equilibrada y completa, nutritivamente hablando, de forma que aseguremos a través de la ingesta de alimentos que nuestro organismo no tiene falta de vitaminas ni otros nutrientes que le pueda estar perjudicando», explica a DM Fernando Llovet, oftalmólogo cofundador de Clínica Baviera.

Afortunadamente, con una alimentación saludable se pueden conseguir aportes correctos de vitaminas, pero es recomendable prestar atención a los signos que pueden ayudar a identificar un déficit de vitaminas para poder prevenir problemas oculares, lar primeras señales de alerta pueden ser más caída de pelo, piel más seca, mayor sensación de fatiga o mala visión nocturna.
Según Llovet, hay distintas patologías oculares que se pueden derivar de una falta de vitaminas en función del nutriente que estemos hablando. «En el caso de la vitamina A, su falta puede ocasionar problemas de visión nocturna y complicar que las personas vean bien en la oscuridad. El déficit de las vitaminas del grupo B podría provocar fatiga ocular, ojo seco, visión borrosa, inflamación, fotosensibilidad o enfermedades degenerativas como glaucoma o degeneración macular asociada a la edad (DMAE)».
La escasez de vitamina E puede debilitar los receptores de luz alojados en la retina y «causar, por tanto, visión borrosa. Por otro lado, el aporte de vitamina C es importante para la salud visual ya que favorece la buena salud del cristalino, es esencial en la prevención de las cataratas y ayuda en la prevención y control de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)».
Sospechas y confirmación rigurosa
Entre los síntomas que puede sentir una persona ante la falta de vitaminas se encuentra la mala visión nocturna, un signo que actúa de indicativo de una posible avitaminosis. Pero, ¿cómo confirmar que un déficit vitamínico está detrás de una alteración visual? Llovet explica que, en primer lugar, hay que basarse en los síntomas. Si el paciente presenta mala visión nocturna, ojo seco, úlceras persistentes en los ojos, visión borrosa o inflamación ocular, presenta ya una degeneración en la córnea o la retina o siente mayor sensibilidad a la luz o fatiga ocular.
«Todos esos síntomas pueden hacernos sospechar, pero serán necesarios una serie de exámenes oftalmológicos que nos ayuden a dar con el problema visual y pruebas de laboratorio para confirmar el origen de todos esos síntomas. Además, indagaremos en la rutina alimentaria del paciente para poder detectar posibles vinculaciones con la falta de vitaminas».
Cualquier de estos síntomas debería animarnos a acudir a las consultas de oftalmología ante el potencial riesgo de daños irreversibles en la visión si la deficiencia de alguna o varias vitaminas se mantiene a largo plazo.
«Aunque será en casos aislados y de desnutrición muy severa, es posible que la falta mantenida de estas vitaminas más vinculadas a la visión pueda ocasionar daños irreversibles en la salud ocular, sobre todo en lo que se refiere a las estructuras del ojo y del nervio óptico». Las consecuencias pueden ir desde un daño en la córnea permanente, la degeneración de la retina hasta una pérdida de visión completa. Por eso «es importante que ante cualquiera de los síntomas antes citados se acuda a un oftalmólogo para que pueda evaluar cada caso y poner tratamiento de forma precoz que nos hagan evitar daños irreversibles para la visión».
Un estudio publicado recientemente en The Lancet alertaba de la ingesta mundial inadecuada de determinados nutrientes. Los datos indicaban, por ejemplo, que el 67% de la población mundial consume niveles bajos de vitamina E y más de la mitad de vitamina C y B6, señala LLovet.
El especialistas destaca que en España, no obstante, el seguimiento de la dieta mediterránea que hacemos en nuestro país, en general, nos permite tener un aporte completo de nutrientes esenciales para el organismo y también para la salud ocular. «Sí es verdad que puede haber grupos de riesgo que sean más vulnerables a presentar esa falta de vitaminas que puede desembocar en problemas de visión. Sin embargo, los casos de problemas visuales vinculados a avitaminosis son aislados y están muy relacionados con enfermedades específicas o una desnutrición severa».
Grupos de especial atención
Entre los grupos de riesgo poblacional en los que se debería hacer más hincapié sobre el adecuado aporte de vitaminas para mantener la salud visual, el especialista considera que, sobre todo, «hay que tener especial cuidado a partir de los 60 años, etapa donde el cuidado de la salud visual es clave para prevenir patologías como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)».
Otros grupos de población de riesgo son el de las personas con diabetes -debido a la retinopatía diabética-, y los que siguen dietas restrictivas debido a enfermedades intestinales crónicas o por ser vegetarianos o veganos. «También es importante prestar atención a las dietas restrictivas y que se siguen para perder peso. Estas, en algunos casos, pueden ser peligrosas porque conllevan la disminución de la ingesta de nutrientes importantes para el organismo en general y la salud visual en particular».
A su juicio, es indudable que, dependiendo de la edad y de la etapa en la que se encuentre cada persona, la ingesta de vitaminas necesaria va a cambiar. En el caso de los niños, hasta los 12 años «es necesario asegurar el aporte de vitaminas D, A y C. A partir de esa edad y hasta la adultez también será fundamental la B12. A partir de los 60 años tendrán que estar asegurados los aportes de la B6, B12, C, K y D». En cuanto al embarazo, «es fundamental asegurar el aporte de vitamina B9, que es el ácido fólico, y las mismas citadas anteriormente, la B12, la D, ya que son fundamentales para el desarrollo del bebé».
Suplementos: ¿sí o no?
Sobre el papel de los suplementos vitamínicos y en qué casos serían recomendables, el cofundador de la Clínica Baviera considera que, por lo general, una dieta sana y equilibrada que incluya todos los nutrientes necesarios a través de alimentos como verduras, frutas, grasas saludables, proteínas, carbohidratos, entre otros, es suficiente para tener una buena salud visual.
Sin embargo, también se plantea que habrá momentos o grupos de población que necesiten determinados suplementos con el objetivo de contrarrestar esa falta de nutrientes que no son capaces de compensar con la dieta y que pueden ayudar a reforzar partes del organismo como la salud visual.
«Puede estar justificado, por ejemplo, en embarazadas, en personas con dietas muy restrictivas, quienes estén pasando por una determinada enfermedad que les haga estar bajos de determinados nutrientes, que estén tomando determinados medicamentos crónicos y, por supuesto, en personas con una desnutrición severa. No obstante, la recomendación es que, si se van a tomar suplementos, sea con supervisión médica«, sostiene Llovet.
Cada déficit vitamínico tiene su problema visual
La carencia, sobre todo mantenida, de ciertas vitaminas puede dar lugar al desarrollo de problemas de salud visual. Estas son las que están directamente relacionadas con la visión. Su obtención a través de los alimentos es esencial para mantener alejar alteraciones visuales, según el oftalmólogo Fernando LLovet.
-Vitamina A: presente en alimentos como las zanahorias, los tomates o pimientos rojos es una de las más importantes para la salud visual porque es la responsable del buen funcionamiento de la retina o la córnea. Un déficit de este nutriente «puede conducir a una escasez de humedad y a problemas para la visión nocturna, lo que se conoce como ceguera nocturna y que supone el signo más claro de falta de vitamina A, haciendo que estas personas no vean bien en la oscuridad».
-Vitaminas B2, B3, B6, B9 y B12: las vitaminas del grupo B afectan de forma directa a los niveles de energía, el funcionamiento cerebral y el metabolismo celular. Existen una serie de circunstancias por las que ciertas personas pueden tener un déficit de estas vitaminas como las que siguen dietas veganas, mujeres embarazadas, personas con determinadas enfermedades o que toman ciertos medicamentos. «Entre los problemas visuales que puede ocasionar la falta de estos nutrientes en el organismo se encuentran la fatiga ocular, el ojo seco, la visión borrosa, inflamación, fotosensibilidad o enfermedades degenerativas como glaucoma o degeneración macular asociada a la edad (DMAE)«. Están presentes sobre todo en cereales integrales, carnes, pescados, legumbres, lácteos, determinadas frutas y verduras, sobre todo las de hoja verde, o frutos secos.
-Vitamina C: este nutriente «favorece la buena salud del cristalino, es esencial en la prevención de las cataratas y ayuda en la prevención y control de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)«. Se puede encontrar en diferentes frutas y verduras que se consumen crudas, como el tomate, los pimientos, los cítricos o verduras de hoja verde.
-Vitamina E: es un antioxidante que ayuda al organismo a «contrarrestar la acción de los radicales libres en los ojos para protegerlos de enfermedades como las cataratas o los problemas de retina. Su escasez puede debilitar los receptores de luz alojados en la retina y causar por tanto visión borrosa«. Verduras de hoja verde, frutos secos o aceite de oliva son fuentes de esta vitamina.
***Noticia publicada en Diario Médico el día 23 de febrero de 2025
Recibe cada semana las claves de salud, sanidad y ciencia



