Muchas mujeres con riesgo cardiovascular que no son detectadas por las técnicas de cribado tradicionales presentan niveles elevados de un marcador inflamatorio, desvela un estudio.
Los factores de riesgo modificables estándar, esos cuatro jinetes de la salud que todos conocemos (hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes y tabaco), que en el argot científico cabalgan en el acrónimo inglés SMuRF, no explican alrededor de la una mitad de los infartos e ictus. Es un hecho bien conocido por los cardiólogos que además incide de forma particular entre las mujeres.
Ahora bien cómo identificar a ese grupo poblacional de mujeres con riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular pero en apariencia sanas es un objetivo escurridizo de la cardiología preventiva.
Un equipo de investigadores del Mass General Brigham (Hospital General de Massachusetts) ha empleado los datos del Estudio sobre la Salud de la Mujer para desvelar cómo un marcador de inflamación que se detecta en sangre, la proteína C reactiva de alta sensibilidad (hsCRP), puede ayudar a identificar a esas mujeres en riesgo que se escapan a los algoritmos de cribado actuales.
Los resultados de esta investigación se presentan en una sesión clínica de última hora (late-breaking) en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), que empieza hoy viernes en Madrid, y se publican simultáneamente en The European Heart Journal.
Los factores de riesgo modificables estándar, esos cuatro jinetes de la salud que todos conocemos (hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes y tabaco), que en el argot científico cabalgan en el acrónimo inglés SMuRF, no explican alrededor de la una mitad de los infartos e ictus. Es un hecho bien conocido por los cardiólogos que además incide de forma particular entre las mujeres.
Ahora bien cómo identificar a ese grupo poblacional de mujeres con riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular pero en apariencia sanas es un objetivo escurridizo de la cardiología preventiva.
Un equipo de investigadores del Mass General Brigham (Hospital General de Massachusetts) ha empleado los datos del Estudio sobre la Salud de la Mujer para desvelar cómo un marcador de inflamación que se detecta en sangre, la proteína C reactiva de alta sensibilidad (hsCRP), puede ayudar a identificar a esas mujeres en riesgo que se escapan a los algoritmos de cribado actuales.
Los resultados de esta investigación se presentan en una sesión clínica de última hora (late-breaking) en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), que empieza hoy viernes en Madrid, y se publican simultáneamente en The European Heart Journal.
“Las mujeres que sufren infartos cardíacos y accidentes cerebrovasculares, pero que no presentan factores de riesgo modificables estándar, no son identificadas por los algoritmos de riesgo que los médicos utilizan en la práctica diaria”, afirma Paul Ridker, especialista en Salud Pública y cardiólogo preventivo del Instituto Cardiovascular y Vascular del Mass General Brigham.
“Sin embargo, nuestros datos muestran claramente que las mujeres aparentemente sanas que presentan inflamación corren un riesgo sustancial a lo largo de su vida. Debemos identificar a esas mujeres en la cuarentena, en un momento en el que pueden iniciar la atención preventiva, y no esperar a que la enfermedad se establezca en la septuagenaria, cuando a menudo es demasiado tarde para marcar una diferencia real”.
Como parte del estudio financiado con fondos federales estadounideses, los investigadores analizaron datos de 12.530 mujeres inicialmente sanas, sin factores de riesgo modificables estándar, en quienes se midió el biomarcador inflamatorio hsCRP al inicio del estudio y a las que se les hizo un seguimiento durante 30 años.
Contrarrestar la inflamación
A pesar de la ausencia de riesgos tradicionales, las mujeres que presentaban inflamación, definida por niveles de hsCRP > 3 mg/L, tenían un aumento del 77% en el riesgo de padecer cardiopatía coronaria a lo largo de su vida, un aumento del 39% en el riesgo de sufrir un ictus a lo largo de su vida y un aumento del 52 % en el riesgo de sufrir cualquier evento cardiovascular grave a lo largo de su vida.
Además, los investigadores publicaron un nuevo análisis de los datos de un ensayo aleatorio que muestra que los pacientes “sin SMuRF pero inflamados” pueden reducir su riesgo de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular en un 38% mediante el tratamiento con estatinas.
“Aunque las personas con inflamación deben iniciar de forma agresiva medidas preventivas en su estilo de vida y comportamiento, el tratamiento con estatinas también podría desempeñar un papel importante para ayudar a reducir el riesgo entre estas personas”, concluye Ridker.
***Noticia publicada en Diario Médico el día 29 de agosto de 2025.


