Los ensayos, algunos pioneros en centros españoles, que evalúan el tratamiento basado en linfocitos Treg podrían cambiar el manejo de múltiples enfermedades.
El Nobel de Medicina que este año 2025 ha recaído en Mary E. Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi es un reconocimiento aguardado por la comunidad científica desde hace años, pues los hallazgos de estos científicos además de ensanchar el conocimiento sobre el sistema inmunitario constituyen “un avance transversal” que invita al desarrollo de “diferentes estrategias inmunomoduladoras dirigidas a restaurar la tolerancia en enfermedades autoinmunes, reducir el rechazo de trasplantes y modular la respuesta antitumoral en cáncer”, valora Luis Álvarez-Vallina, jefe de la Unidad de Investigación Clínica en Inmunoterapia Oncológica CNIO-HMarBCN, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).
“Ha sido un premio muy justo y largamente esperado. Shimon Sakaguchi llevaba décadas siendo candidato al Nobel por estos descubrimientos. Su trabajo fue revolucionario -identificó en la década de 1990 a las células T reguladoras, que actúan como “frenos” del sistema inmune, previniendo los daños por autoinmunidad-, pero sin la contribución de Brunkow y Ramsdell -quienes pocos años después demostraron que el gen FOXP3 es esencial para el desarrollo y función de estas células, y que su alteración causaba graves enfermedades autoinmunes como el IPEX (síndrome de Inmunodeficiencia, poliendocrinopatía, enteropatía, ligado al cromosoma X)- la historia habría quedado incompleta. En conjunto, en mi opinión, el comité acertó al reconocer tanto la observación biológica (Sakaguchi) como la base genética y clínica (Brunkow y Ramsdell)”, añade Pablo Lapunzina, jefe de grupo de investigación del Instituto de Genética Médica y Molecular (Ingemm) del Hospital Universitario La Paz, de Madrid, e investigador en el CIBER de Enfermedades Raras (CiberER). “Juntos, sus hallazgos revelaron las bases celulares y genéticas que mantienen el equilibrio del sistema inmunitario y abrieron el camino a nuevas terapias para enfermedades autoinmunes, trasplantes y cáncer, transformando la inmunología moderna”.
Estudios en marcha
Algunas de esas terapias ya se están ensayando de forma pionera a nivel internacional en España. Es el caso de la investigación que tiene en marcha el grupo dirigido por José Antonio Pérez Simón, jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario Virgen del Rocío, de Sevilla. Se trata de un ensayo europeo en fase 1 para determinar la dosis óptima y eventuales toxicidades, que acaba de cerrarse, con resultados prometedores. “Evaluamos la eficacia del uso de los linfocitos T reguladores (Treg) en pacientes que tras un trasplante de progenitores hematopoyéticos desarrollaban una enfermedad de injerto contra receptor. Todavía no se han publicado los resultados, pero hemos visto una tasa de respuestas sorprendentemente alta para este grupo de pacientes, sin efectos secundarios. También se puso de manifiesto que una única dosis de linfocitos T reguladores era capaz de modificar la respuesta inmunitaria no solo en el corto plazo, sino que a largo plazo, incluso un año después de su infusión todavía había pacientes que respondían; además, en paralelo a la respuesta clínica veíamos que los parámetros inmunológicos que analizábamos eran concordantes con esa respuesta”, comenta sobre el estudio Pérez Simón.
El hematólogo también celebra el Nobel de Medicina a los científicos cuyos descubrimientos han dado pie a estas y otras terapias: “En nuestro ámbito ya confiábamos en que antes o después recibirían el máximo reconocimiento”, asegura.
Además, ha recordado que los Treg conforman un sustrato sobre el que se trabaja en todo el mundo desde diferentes estrategias. Una de ellas, en la que participa también el grupo de Pérez Simón, emplea las células Treg para desarrollar terapia CAR-T, “de esta forma se busca aprovechar las ventajas de los linfocitos T reguladores en pacientes con enfermedades autoinmunes”. Con respecto a la terapia CAR-T que ya se usa en la clínica, utilizar linfocitos T reguladores aporta la “ventaja adicional” de que son células que además de destruir los linfocitos B productores de autoanticuerpos en las patologías autoinmunes, frenando la respuesta inmunitaria dañina, también “generan una respuesta inmune tolerante”, explica.
En trasplante infantil
Otro ensayo en marcha, también en el ámbito del trasplante, es el que están realizando investigadores del Laboratorio de Inmuno-regulación del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid. Rafael Correa Rocha, director del Laboratorio, lleva diez años investigando cómo obtener grandes cantidades de Treg, y de alta calidad, empleando una fuente alternativa a la sangre que permita a los pacientes pediátricos acceder a este tipo de terapias avanzadas. Correa Rocha da fe de lo que suponen los hallazgos premiados. “Somos pioneros en el uso de terapias basadas en las células T reguladoras que controlan y reducen las respuestas inflamatorias inadecuadas en los procesos de trasplantes”, asegura. Las han empleado con éxito en nueve bebés, en los que utilizaron estas células alojadas en el timo, para evitar el rechazo de órganos. “El desafío está en trasladarlo a los adultos”, cuenta Correa Rocha. El investigador augura el inicio de una revolución de las terapias celulares, “su impacto va a predecir grandes innovaciones en los años que vienen”.
Son muchos los campos en los que pueden explotar estas terapias celulares en un futuro próximo. Como recuerda Pérez Simón, “la respuesta inmunitaria influye prácticamente en casi todos los procesos biológicos, incluso en patologías que a priori suenan más alejadas del sistema inmunitario, como las enfermedades neurodegenerativas, también se ha constatado una respuesta inmunitaria anormal que podría modularse como un posible tratamiento. Por no hablar de sus aplicaciones en el envejecimiento, en lo que denominamos inmunosenescencia que, en esencia, se produce cuando el sistema inmunitario no puede volver a un estado de reposo; uno de los posibles mecanismos para recuperar la regulación puede ser este, precisamente”.
En tumores sólidos, también las células Treg son una diana terapéutica: al inhibirlas se quita el freno sobre otros linfocitos que destruyen el tumor. Algunos fármacos actúan así sobre enzimas que frenan a los linfocitos Treg, dentro de la estrategia de inmunoterapia del cáncer.
La licencia de esta tecnología genera cada año al centro ingresos millonarios, y es de hecho una de las más productivas de todo el sistema de ciencia español de I+D+i, indican desde el CNIO. Generó alrededor de un millón de euros anuales desde 2021; en total, más de 8.5 millones desde su creación. La noticia del Nobel alegró ayer lunes a Roncador, por lo que implica de reconocimiento, también, al valor de su propio trabajo: “Desde su publicación estos anticuerpos se han convertido en una herramienta de referencia mundial, ampliamente utilizada en el ámbito de la investigación básica y biomédica, y en el diagnóstico clínico”.
***Noticia publicada en Diario Médico el 7 de octubre de 2025.


