Este 29 de octubre de 2025 se cumple un año de la DANA que afectó a la Comunidad Valenciana y que provocó graves daños humanos, materiales y sanitarios
La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) recuerda que los fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes por el cambio climático, requieren una respuesta rápida y coordinada desde la salud pública
La SEE reclama que se establezcan sistemas de vigilancia de la salud mental, ya que las consecuencias psicológicas de estos episodios pueden prolongarse durante al menos tres años
La sociedad científica insta a reforzar los planes de prevención y adaptación al cambio climático y proteger a los colectivos más vulnerables
Lunes, 27 de octubre.– La DANA que golpeó la Comunidad Valenciana a finales de octubre de 2024 dejó tras de sí graves consecuencias humanas, materiales y sanitarias, y marcó un punto de inflexión en la forma de afrontar las emergencias desde la epidemiología y lasalud pública. Un año después de esta catástrofe, la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) hace balance de las lecciones aprendidas y recuerda que la prevención y la preparación marcan la diferencia a la hora de afrontar los fenómenos meteorológicos extremos, que cada vez son más frecuentes por el cambio climático.
Desde entonces, la SEE ha impulsado distintas iniciativas para mejorar la capacidad de respuesta ante futuras catástrofes. Entre ellas destacan la elaboración de una Guía para hacer frente desde la salud pública y la epidemiología a catástrofes como la DANA y la celebración de la XI Jornada de Vigilancia en Salud Pública, centrada en analizar la gestión de la DANA y su impacto sobre la salud de la población. También tuvo lugar una mesa sobre la DANA en la XLIII Reunión Anual Científica de la SEE que se realizó en el mes de septiembre en Las Palmas de Gran Canaria.
En los episodios de lluvias torrenciales, aunque de diferente magnitud, que han sucedido posteriormente, la actuación de los servicios de emergencias de la administración ha demostrado que, con una información adecuada a la ciudadanía, alertas más tempranas y con una población más sensibilizada y preparada, la respuesta y resultados son mejores y pueden evitarse riesgos para las personas y bienes. Todo esto subraya la importancia de las estrategias de preparación, información y prevención en la respuesta a desastres naturales y emergencias. La SEE insiste en la importancia de continuar trabajando en el desarrollo de planes de respuesta, de forma coordinada y multisectorial, e invertir en recursos de salud pública.
Las conclusiones de todos estos encuentros y trabajos apuntan a una misma dirección: la anticipación, la coordinación interinstitucional y la vigilancia en salud pública son herramientas clave para reducir el impacto sanitario de estos episodios extremos. Garantizar agua y alimentos seguros, monitorizar los riesgos ambientales, y proteger especialmente a las personas en situación de vulnerabilidad deben formar parte de toda estrategia de prevención y respuesta.
Las consecuencias en salud mental: hasta tres años de carga de enfermedad
Uno de los ámbitos que más atención ha requerido tras la DANA ha sido el de la salud mental. Los datos recogidos por los servicios de salud muestran un aumento de los trastornos de ansiedad y estrés postraumático en la población de las zonas más afectadas. La SEE recuerda que la carga de enfermedad mental asociada a las inundaciones súbitas puede prolongarse al menos durante tres años, según la evidencia científica disponible.
Los daños personales y materiales, la interrupción de la vida cotidiana, las dificultades económicas y los trámites burocráticos y administrativos para recibir las compensaciones y ayudas por los daños actúan como estresores que pueden afectar profundamente al bienestar psicológico. Por ello, la sociedad científica insiste en que la atención a la salud mental debe ser parte integral de la respuesta ante emergencias, y que es necesario establecer sistemas de vigilancia de la salud mental.
Además, la SEE subraya la necesidad de mejorar la comprensión del impacto de las inundaciones en determinados grupos sociodemográficos, como las personas mayores, cuya información sigue siendo limitada, y de reforzar la red de servicios de atención primaria y de salud mental para ofrecer un seguimiento continuado a medio y largo plazo.
La sociedad científica insta a las autoridades a reforzar los planes de prevención y adaptació n al cambio climático, evitar el desarrollo urbanístico inapropiado en zonas de riesgo y asegurar la protección de los colectivos más vulnerables, como personas mayores, menores, con enfermedades crónicas o con discapacidad. Finalmente, desde la SEE destacan la importancia de mantener la vigilancia sanitaria, garantizar el acceso a agua y alimentos seguros, asegurar la cobertura de vacunaciones, garantizar la continuidad de la asistencia sanitaria, y ofrecer apoyo psicológico a la población afectada.
Fotografía de cabecera: BBC


