La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) no tiene cura, aunque sea tratable. Pero lo más relevante es que gran parte del importante coste de esta enfermedad es prevenible
Pese a su frecuencia, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) continúa siendo una desconocida para la sociedad. Infradiagnosticada, estigmatizada por los síntomas que causa y sin cura, esta patología está en aumento. Su incidencia y su prevalencia en España siguen creciendo, al igual que su impacto en la sociedad. Se trata de una de las enfermedades crónicas “más costosas”, señala a ConSalud.es la Dra. Lorena Comeche, jefa asociada de Neumología en el Hospital Universitario Quirónsalud Madrid y el Centro Médico-Quirúrgico Olympia.
Más de 3 millones de personas en España sufren esta patología, aunque el 75 % de las personas no están diagnosticadas. Cada año, mueren en nuestro país 30.000 personas por EPOC, una enfermedad cuyo desarrollo y complicaciones son prevenibles, tanto desde antes del diagnóstico con la reducción al tabaquismo, la vacunación para evitar enfermedades infecciosas que dañen el pulmón y políticas preventivas de contaminación; como en el desarrollo de la enfermedad, con un mejor pronóstico en caso de diagnóstico temprano, adherencia al tratamiento y un mayor conocimiento de la enfermedad.
Medidas con las que se evita el coste de esta enfermedad. Como comenta la Dra. Comeche, se trata de una de las enfermedades crónicas más costosas, principalmente por las agudizaciones. “Implica costes sanitarios directos por hospitalizaciones, tratamientos farmacológicos, visitas a atención primaria y especializada, urgencias, pruebas diagnósticas, enfermedades asociadas. Indirectos por pérdida de productividad laboral, dependencia y cuidados”, indica la experta.
Ante ello, añade la Dra. Lorena Comeche, “es importante un diagnóstico precoz, para iniciar tratamiento adecuado cuanto antes para mejorar el control de los síntomas, evitar las exacerbaciones y mejorar la supervivencia”. Un diagnóstico que responda a los avances que ya existen en el tratamiento de la EPOC que constituyen “un cambio en el curso de la enfermedad y en la mejora de nuestros pacientes”.
Cambios necesarios en EPOC
En el abordaje de la EPOC como problema de salud pública hay muchas medidas que se pueden tomar. Esta patología, asociada especialmente al tabaco, cuenta con otros factores de riesgo para su desarrollo en los que también es preciso trabajar: contaminación atmosférica; exposición a polvo, humos, vapores químicos, leña, carbón; bronquiolitis grave o infecciones recurrentes en la infancia; un mal desarrollo pulmonar después del nacimiento, o, déficit de alfa 1 antitripsina.
En el último año, el Ejecutivo español ha aprobado el Anteproyecto de Ley que modifica la Ley 28/2005 de medidas sanitarias frente al tabaquismo, regulando las nuevas formas de consumir tabaco, así como su acceso y su consumo. Además, existen planes nacionales de calidad del aire y normativas de prevención de riesgos laborales. Sin embargo, “todavía queda mucho que hacer”.
Es necesario, explica la Dra. Comeche, extender más el uso de las pruebas de función respiratoria, como el caso de la espirometría para “chequear” la salud de nuestros pulmones y detectar alteraciones en el desarrollo pulmonar y pérdidas de función pulmonar. “Igual que hemos normalizado medir nuestro colesterol, hacernos un EKG, u otras medidas”, recuerda la experta, “al menos realizarlas en las personas de mayor riesgo”.
También es necesario abordar los problemas que llevan años afectando a estos pacientes. El ejemplo clave es el infradiagnóstico, pues se estima que el 75 % de los pacientes no están detectados de forma correcta. Estas personas no reciben tratamiento adecuado y entran en el sistema con una mayor pérdida de función pulmonar, más síntomas, más comorbilidades asociadas, más agudizaciones, lo que implica a su vez un mayor deterioro de la función pulmonar y una mayor mortalidad. “Con un correcto diagnóstico de forma precoz, podemos tratar adecuadamente al paciente, mejorando todos estos puntos”, indica la experta. “El diagnóstico temprano no cura la EPOC, pero cambia radicalmente su trayectoria clínica”. De hecho, añade, “es la intervención preventiva más potente que tenemos tras el abandono del tabaco”.
Asimismo, en el abordaje de esta patología es importante atender al problema de la falta de adherencia a los tratamientos, que influye directamente al control de la enfermedad, de ahí la importancia de optimizar los tratamientos y simplificar las dosis de medicación; y aumentar el conocimiento de la población, para aumentar su visibilización. No en vano, ocho de cada diez españoles no saben lo que es esta enfermedad.
En definitiva, todavía queda mucho camino para afrontar una patología que supone un importante coste. No solo económico, el gasto de esta patología varía de 9.730 euros en etapas tempranas a 43.785 euros de gastos en avanzada; sino también social, con disminución de la calidad de vida de los pacientes y sus familiares, costes laborales, y una alta presencia de comorbilidades y morbimortalidad debido al elevado infradiagnóstico, el retraso en el diagnóstico y el envejecimiento del paciente. Recordar que, según un estudio de la Sociedad Española de Medicina de Atención Primaria (Semergen), los pacientes en estadio avanzado de obstrucción presentan un 50 % más de prevalencia de diabetes mellitus, un 60 % de hipertensión arterial y más del doble de riesgo de enfermedad cardiovascular, así como una mayor posibilidad de ingreso hospitalario y de fallecimiento en los 5 años desde el diagnóstico.
Ante ello, la experta señala que es esencial contar con un plan nacional específico de EPOC que marque objetivos e indicadores comunes en diagnóstico y tratamiento de esta patología; universalizar el acceso a la espirometría; mejorar el abordaje integral del paciente y prevenir la agudización y complicación de la enfermedad con campañas de vacunación, programas de educación del paciente y planes de acción personalizadas; llevar a cabo políticas ambientales y laborales, y mejorar el conocimiento social. “Es preciso hacer visible la EPOC como prioridad de salud pública. Es una enfermedad prevenible, tratable y que es un problema sanitario”, concluye la Dra. Comeche.


