Las enfermedades autoinmunes surgen como consecuencia de un desequilibrio dinámico entre predisposición genética y exposiciones ambientales, con el microbioma como un mediador clave de esta interacción
El uso de probióticos o trasplantes de microbiota fecal podrían contribuir a restaurar el equilibrio microbiano y modular la respuesta inmunitaria, ofreciendo nuevas oportunidades en la prevención y tratamiento de las patologías autoinmunes
Madrid, 12 de enero de 2026 – Las enfermedades autoinmunes surgen como resultado de una interacción compleja entre factores genéticos y ambientales que rompe los mecanismos de tolerancia inmunológica, en el que el microbioma actúa como un mediador clave. Así, el desequilibrio microbiano o disbiosis se ha asociado con diversas patologías autoinmunes, como artritis reumatoide, diabetes tipo 1, lupus eritematoso sistémico, esclerosis múltiple, espondiloartritis y enfermedad inflamatoria intestinal (EII).
En este contexto, la Comisión de Inmunología y la Comisión de Microbiología de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEMEDLAB) celebran la jornada “Microbiota y Enfermedades Autoinmunes”, en el marco de su proyecto de formación virtual Academia SEMEDLAB. Los expertos participantes abordan la relación entre microbiota, inmunidad, inflamación crónica y enfermedades neurodegenerativas, renales y reumatológicas; así como el papel central de la Medicina de Laboratorio en el abordaje de patologías como la artritis reumatoide, al contribuir de forma decisiva al diagnóstico precoz, la estratificación del riesgo y el seguimiento de la enfermedad.
En palabras del Dr. Antonio Fernández Suárez, presidente de la Comisión de Inmunología de SEMEDLAB, la colaboración entre las comisiones de Microbiología e Inmunología de la Sociedad es esencial para el diseño y desarrollo de este curso, ya que, como apunta, este campo representa un punto de convergencia natural entre ambas disciplinas. “Mientras que la Microbiología aporta el conocimiento sobre la composición, dinámica y funciones del microbioma en distintas mucosas, la Inmunología proporciona el marco conceptual para comprender cómo estas comunidades microbianas modulan la respuesta inmune y los mecanismos de tolerancia y autoinmunidad”, detalla el Dr. Fernández Suárez. En conjunto, como subraya el especialista, el trabajo coordinado entre estas disciplinas “refleja la realidad biológica de las enfermedades autoinmunes y contribuye a una visión integrada y actualizada del microbioma como elemento central del proceso patológico”.
Microbiota intestinal, un modulador del sistema inmune
La microbiota intestinal juega un papel fundamental como moduladora del sistema inmunitario, influyendo en la maduración y función de linfocitos T reguladores (Tregs), células presentadoras de antígenos y otras células inmunes, contribuyendo a mantener la tolerancia inmunológica. Así lo explica el presidente de la Comisión de Microbiología de SEMEDLAB, el Dr. Tomás García Lozano, quien evidencia que una microbiota equilibrada “mantiene el sistema inmunitario en estado de homeostasis y tolerancia frente a los propios tejidos del organismo”.
Por el contrario, como indica el facultativo, cuando existe un desequilibrio microbiano (disbiosis), “esta regulación se altera y se ha asociado con diversas enfermedades autoinmunes, como artritis reumatoide, diabetes tipo 1, lupus eritematoso sistémico, esclerosis múltiple, espondiloartritis y enfermedad inflamatoria intestinal (EII)”. Los hallazgos en estas patologías, como enfatiza el Dr. García Lozano, muestran que la disbiosis intestinal no solo puede actuar como desencadenante de la autoinmunidad, “sino también como un objetivo terapéutico potencial, donde probióticos, prebióticos, dietas específicas, antibióticos dirigidos o trasplantes de microbiota fecal podrían contribuir a restaurar el equilibrio microbiano y modular la respuesta inmunitaria, ofreciendo nuevas oportunidades en la prevención y tratamiento de enfermedades autoinmunes”.
También, de la mano del Dr. Francisco Rodríguez Peña, se exploran en el curso de la Academia SEMEDLAB, “Microbiota y Enfermedades Autoinmunes”, los principales mecanismos de actuación de la microbiota, la interacción de la microbiota intestinal con el sistema neuronal y los factores, tanto internos como externos, que contribuyen a favorecer o desestabilizar su equilibrio, protegiendo al individuo o inclinando al desarrollo de una patología neurodegenerativa.
Por otro lado, la Dra. María Rodríguez García profundiza en el “eje intestino-riñón” en presencia de enfermedad renal crónica y la producción de metabolitos de origen intestinal. Entre ellos destacan las toxinas urémicas, como el indoxil sulfato y el p-cresil sulfato. Estas toxinas se acumulan por la menor eliminación renal, favoreciendo la inflamación y el estrés oxidativo, lo que contribuye al daño vascular y a la progresión de la enfermedad. También subraya que esta relación puede ser bidireccional, lo que abre la puerta a futuras intervenciones para modularla (dieta, prebióticos, probióticos, simbióticos y diversas estrategias para reducir las toxinas).
El laboratorio, decisivo en el abordaje de la artritis reumatoide
El curso también aborda el papel central del Laboratorio Clínico en el manejo terapéutico de la artritis reumatoide. Tal y como incide el Dr. Fernández Suárez, la detección de autoanticuerpos específicos, como el factor reumatoide y los anticuerpos anti‐péptidos citrulinados, permite identificar la enfermedad en fases tempranas y predecir su evolución. “Asimismo, la monitorización de marcadores inflamatorios sistémicos, como la proteína C reactiva y la velocidad de sedimentación globular, facilita la evaluación objetiva de la respuesta al tratamiento”, precisa. En un contexto más reciente, como asevera el facultativo, el laboratorio también contribuye a la medicina personalizada mediante el análisis de biomarcadores asociados a respuesta terapéutica y efectos adversos.
La labor del Laboratorio Clínico puede mejorar de manera significativa el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes con artritis reumatoide al optimizar las decisiones terapéuticas y reducir la progresión del daño articular. Tal y como asevera el Dr. Fernández Suárez, “un seguimiento analítico estrecho permite ajustar precozmente los tratamientos inmunomoduladores, minimizando brotes inflamatorios y efectos secundarios. Además, la identificación de perfiles biológicos asociados a mayor agresividad de la enfermedad favorece intervenciones tempranas más intensivas”.
En relación con el microbioma, el facultativo destaca que la caracterización de estados de disbiosis y de marcadores indirectos de permeabilidad intestinal o inflamación de mucosas podría, en el futuro, ayudar a complementar las estrategias terapéuticas convencionales. “En conjunto, el Laboratorio Clínico actúa como un eje integrador entre diagnóstico, seguimiento y personalización del tratamiento, con un impacto directo en el control de la enfermedad y el bienestar del paciente”, resume el Dr. Fernández Suárez.
Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEMEDLAB)


