La IA está redefiniendo la investigación clínica, optimizando el desarrollo de fármacos y acelerando la llegada de tratamientos personalizados
La inteligencia artificial (IA), conceptualizada desde 1956, ha experimentado avances significativos en la última década y media, especialmente en el ámbito farmacéutico. Al analizar enormes volúmenes de datos clínicos y biomédicos, la IA permite acelerar procesos complejos de desarrollo de fármacos, mejorar la toma de decisiones y reducir costes. Su aplicación en ensayos clínicos representa una de las áreas más prometedoras, dado que optimiza la selección de pacientes, el diseño de estudios y la predicción de eficacia y toxicidad de los medicamentos.


