La Sociedad Española de Epidemiología alerta de las desigualdades en salud que afectan a las mujeres gitanas en España

  • La sociedad científica subraya la necesidad de incorporar la perspectiva interseccional en las políticas sanitarias para reducir brechas estructurales

  • Las mujeres gitanas presentan peor salud autopercibida, mayor carga de enfermedad crónica y menor esperanza de vida que la población general

  • La sobrecarga de cuidados se asocia a una mayor prevalencia de ansiedad, depresión y estrés crónico

  • Persisten barreras estructurales en el acceso a la salud sexual y reproductiva y a la atención preventiva

  • El racismo institucional y la falta de adaptación cultural del sistema sanitario limitan el acceso efectivo al Sistema Nacional de Salud

  • La SEE insta a reforzar la equidad en salud mediante políticas públicas basadas en los determinantes sociales

Miércoles, 8 de abril de 2026.- Con motivo del Día Internacional del Pueblo Gitano, la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) alerta de las desigualdades estructurales en salud que afectan a la población gitana en España, especialmente a las mujeres, que experimentan una acumulación de desventajas derivadas de la interacción entre género, etnia y condiciones socioeconómicas. Estas conclusiones se recogen en el posicionamiento elaborado por el Grupo de Género, Diversidad Afectivo-Sexual y Salud (GEyDIS), que analiza estas desigualdades desde el enfoque de los determinantes sociales de la salud y la interseccionalidad.

Peor situación de salud y mayor carga de enfermedad

La población gitana presenta una menor esperanza de vida y peores indicadores de salud que la población general. En el caso de las mujeres gitanas, se observa una mayor prevalencia de enfermedades crónicas, obesidad y una peor salud autopercibida, asociadas a factores como la pobreza, la exclusión social o la precariedad energética.

En este sentido, desde la SEE subrayan que las desigualdades en salud que afectan a las mujeres gitanas no son únicamente el resultado de factores individuales, sino de determinantes sociales estructurales que requieren respuestas integrales desde las políticas públicas”.

Sobrecarga de cuidados y salud mental

El posicionamiento identifica la sobrecarga de cuidados como un factor clave. Las mujeres gitanas asumen mayoritariamente el cuidado de la familia, a menudo sin apoyos formales, lo que repercute directamente en su salud mental. “La organización social de los cuidados, cuando recae de forma desproporcionada en las mujeres y en contextos de vulnerabilidad, tiene un impacto directo y acumulativo sobre la salud mental”, advierten desde la SEE.

Desigualdades en salud sexual y reproductiva

También se evidencia inequidades en el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva, como una menor participación en programas de cribado, dificultades en el acceso a la planificación familiar o experiencias de discriminación en la atención sanitaria. Estos resultados apuntan a la necesidad de adaptar los servicios sanitarios desde una perspectiva de género y culturalmente competente.

Antigitanismo, violencia de género y discriminación interseccional

Las mujeres gitanas enfrentan barreras adicionales para denunciar situaciones de violencia de género y acceder a recursos de protección. Entre ellas, la desconfianza institucional derivada de experiencias previas de discriminación, la falta de formación de profesionales de primera línea y la persistencia del antigitanismo estructural.

Por ello, desde la SEE señalan que la respuesta institucional frente a la violencia de género debe incorporar una perspectiva cultural y comunitaria que garantice el acceso equitativo a los recursos de protección”.

El posicionamiento pone a su vez el foco en la situación de las mujeres gitanas LGTBIQ+, que enfrentan una triple discriminación, por razón de género, pertenencia étnica y orientación sexual o identidad de género. Esta intersección incrementa su invisibilidad, el riesgo de exclusión social y comunitaria, y los problemas de salud mental asociados al aislamiento.

Barreras en el acceso al sistema sanitario

A pesar de la cobertura universal del Sistema Nacional de Salud, la SEE advierte de la persistencia de barreras prácticas derivadas del racismo estructural, como prejuicios, estereotipos o la ausencia de mediación intercultural. Estos factores generan desconfianza y dificultan el acceso a la atención preventiva y continuada.

En palabras de la SEE, garantizar la equidad en el acceso al sistema sanitario implica no solo eliminar barreras administrativas, sino también abordar los sesgos y prácticas discriminatorias que persisten en la atención”.

Un llamamiento a políticas públicas con enfoque interseccional

La SEE subraya la necesidad de incorporar un enfoque interseccional en las políticas sanitarias, sociales y de igualdad, que permita abordar de forma integral las desigualdades en salud.

Entre las prioridades, destacan la mejora de la accesibilidad de los servicios, la formación en competencia cultural de los y las profesionales y el refuerzo de estrategias de mediación comunitaria.Avanzar en equidad en salud requiere situar a los grupos en mayor situación de vulnerabilidad en el centro de las políticas públicas, con intervenciones basadas en evidencia y enfoque de derechos”, concluyen.

 

 

 

 

Xavi Mascarell
Xavi Mascarell
Colaborador habitual, de profesión sanitario, su interés se centra en las especialidades médicas, las asociaciones profesonales del sector y la actividad hospitalaria. Ha seguido de cerca avances en epidemiología, vacunas y prevención de la salud.

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