Javier de Castro, presidente de SEOM: “No vamos a perder el tren de la biopsia líquida”

Oportunidad única para la precisión en cáncer, esta técnica representa el paso natural de la investigación a la práctica clínica. Los profesionales españoles están preparados

“El desarrollo de herramientas como la biopsia líquida nos sitúa ante una oportunidad única para avanzar hacia una Oncología verdaderamente personalizada, en la que podamos adaptar el tratamiento en función de la evolución molecular de cada paciente”, señala Javier de Castro, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), palabras que subraya Rafael López , presidente de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA).

Los representantes de ambas entidades consideran que “España cuenta con el conocimiento, la experiencia investigadora y el talento necesario para liderar este proceso y solicitan a las administraciones y a todos los agentes implicados impulsar su desarrollo e implementación”, según han puesto de manifiesto durante la celebración del Día Mundial de la Innovación en Cáncer 2026. Así, tienen claro que “no vamos a perder el tren de la biopsia líquida”, ratifica De Castro a DM, porque “constituye uno de los ejes del futuro manejo de los pacientes”, con “evidencias actuales positivas en algunos escenarios tumorales, tanto clínicas como económicas, que deben ir prosperando y consolidándose”, señala López.

Es evidente que esta herramienta diagnóstica, basada en el análisis de ADN tumoral circulante en sangre, representa uno de los avances más relevantes producidos en los últimos años en el ámbito de la oncología: está permitiendo diagnósticos más específicos y menos invasivos. Posibilita  además estudiar la evolución de los tratamientos –y sus potenciales resistencias- y de la propia enfermedad tumoral en tiempo real, adelantándose a recaídas antes de que estas sean visibles por técnicas de imagen convencionales. Por ello, tiene por delante un futuro -casi ya presente- brillante para el que hay que garantizar su total implementación asistencial -ordenada y basada en la evidencia- dentro del Sistema Nacional de Salud para consolidar así la medicina de precisión.

En estos momentos, y según Rodrigo Sánchez-Bayona, secretario científico de SEOM, existen algunas barreras: Por ejemplo, la metodología se encuentra “aún en investigación en muchas situaciones clínicas y tampoco existe suficiente información sobre cuál es el periodo de tiempo en el que debe realizarse y cuál sería el momento más adecuado“. Aún así, insiste en que es una herramienta que permite rastrear la huella molecular del cáncer “de forma rápida, repetible y prácticamente sin molestias para el paciente, superando además limitaciones como la heterogeneidad tumoral”.

El presidente de ASEICA añade que otro de los obstáculos de su implementación se relaciona con que se trata de una tecnología compleja. De ahí que considere que “no se concentre en todos los hospitales, pero sí en todos los pacientes”. De Castro indica además que, “a día de hoy, no está en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS) (en pulmón, por ejemplo, se lleva a cabo cuando no es posible obtener tejido para biopsia), como tampoco lo está totalmente en otros países de nuestro entorno.

¿Qué precisa la implantación progresiva?
SEOM y ASEICA subrayan la necesidad de avanzar basándose en la evidencia científica y en criterios de equidad. Para que esta herramienta llegue a todos los pacientes, destacan algunas de las principales recomendaciones:
• La estandarización de los procedimientos de análisis y validación.
• La inclusión en guías clínicas nacionales e internacionales.
• La creación de comités moleculares multidisciplinares.
• El impulso de ensayos clínicos que consoliden su impacto clínico.
• La garantía de acceso equitativo para todos los pacientes.

La progresiva implantación también requiere “demostrar evidencia real y diseñar ensayos clínicos, así como estudios de coste-efectividad“, según De Castro, “y en cada una de las “autonomías, demostrando el impacto beneficioso en el SNS y en los pacientes”, destaca Noelia Tarazona, vocal de ASEICA. En este punto, la especialista recalca que, en el caso del cáncer de colon estadio II -proceso en el que existe mayor evidencia junto con mama y pulmón en fase avanzada- y solo en la comunidad valenciana, “se estima que el uso de la biopsia líquida ha conseguido un ahorro aproximado de siete millones de euros. Lo justifica el hecho que el estudio del ADN tumoral circulante permite que la quimioterapia o los citotóxicos se pueda evitar en un 45% de los casos porque su información varía, en algunas situaciones, las decisiones terapéuticas”.

Escenarios clínicos tumorales y diagnóstico hipertemprano

A pesar de que se admite que su implantación total va a ser lenta y gradual, se encuentra ahora en fase de incorporación gracias a los avances de los últimos años, teniendo en cuenta que existen diferentes escenarios (metástasis, recaídas y pronóstico) de la enfermedad tumoral. Los profesionales consideran que, en estos momentos, hay que centrarse en situaciones en las que existe evidencia clara. Especialmente relevante es tumores localizados, como el cáncer de colon en estadio II, donde la biopsia permite identificar qué pacientes pueden beneficiarse de tratamientos adicionales y cuáles pueden evitar terapias innecesarias.

En enfermedad metastásica, facilita la detección de alteraciones moleculares, la selección de tratamientos dirigidos o el acceso a ensayos clínicos. “En esta fase, la biopsia líquida es especialmente útil para identificar alteraciones moleculares en tiempo real, incluso cuando no disponemos de tejido suficiente, lo que nos permite seleccionar tratamientos más adecuados o facilitar el acceso a ensayos clínicos”, añade Tarazona.

Sánchez-Bayona recuerda además que uno de los principales beneficios de la biopsia líquida es su capacidad para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Al permitir ajustar la intensidad del tratamiento y evitar terapias innecesarias, reduce la toxicidad, la carga emocional y el impacto en la vida diaria. “Podemos adelantarnos a la evolución del cáncer y adaptar la estrategia terapéutica en tiempo real, lo que se traduce en un mayor margen de maniobra clínica y en mejores resultados para los pacientes”.

La biopsia líquida aún no ha tocado techo. Como método de detección, en el futuro parece aspirar a convertirse en una técnica para alcanzar el diagnóstico hipertemprano, aumentando la sensibilidad en cantidades más pequeñas del ADN tumoral, incluso en personas asintomáticas. En este terreno, el progresivo abaratamiento de los costes de las tecnologías de secuenciación, así como la incorporación de la inteligencia artificial (IA) podría “ofrecer patrones genéticos en sangre que abrirían la entrada al diagnóstico muy precoz”, considera De Castro.

 

Xavi Mascarell
Xavi Mascarell
Colaborador habitual, de profesión sanitario, su interés se centra en las especialidades médicas, las asociaciones profesonales del sector y la actividad hospitalaria. Ha seguido de cerca avances en epidemiología, vacunas y prevención de la salud.

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