El desarrollo de esta molécula recombinante, llamada celiacasa, está liderado por la Universidad de Barcelona y el CSIC.
La gran novedad es que la molécula es efectiva en concentraciones muy bajas y en condiciones de pH 2 —como la del estómago—, lo que no se había conseguido con ninguna de las moléculas disponibles hoy en día, las cuales, aunque se comercializan como suplementos nutricionales, no son una alternativa eficaz a las dietas libres de gluten.
El trabajo se publicará en la revista EMBO Molecular Medicine antes del Día Internacional de la Celiaquía —el próximo 16 de mayo— y está liderado por los investigadores Francisco José Pérez Cano, del INSA-UB, y F. Xavier Gomis-Rüth, del IBMB-CSIC. Los primeros autores son Marina Girbal-González y Arturo Rodríguez Banqueri, también del INSA-UB y del IBMB-CSIC, respectivamente. Además, han participado equipos del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CSIC-UAM), la Universidad de Salzburgo (Austria) y la Universidad Técnica de Múnich (Alemania).
El desencadenante de la celiaquía son las prolaminas, unas proteínas que se hallan en la mayoría de los cereales comunes de nuestra dieta, como el gluten del trigo. Cuando estas se digieren en el estómago, se rompen en fragmentos más pequeños (péptidos). Algunos pueden resultar tóxicos, como los péptidos inmunogénicos del gluten (GIP, por sus siglas en inglés), que son capaces de resistir los ácidos gástricos del estómago y llegar al intestino delgado. Entre ellos destaca el 33-mero, un fragmento de la α-gliadina del gluten del trigo altamente inmunogénico.
Esto supone un problema en el caso de personas con celiaquía, porque, una vez en el intestino delgado, el 33-mero y los restantes GIP se unen con especial facilidad a un receptor del sistema inmunitario (el antígeno leucocitario humano o HLA), lo que desencadena la respuesta autoinmunitaria inflamatoria que origina las manifestaciones características de la enfermedad.
Hace cuatro años, el Grupo de Proteólisis del IBMB-CSIC, dirigido por F. Xavier Gomis-Rüth, describió en un artículo en Nature Communications que la neprosina —una molécula que se halla de forma natural en el jugo digestivo de la planta carnívora Nepenthes ventrata— podía cortar los GIP. En colaboración con el grupo Autoinmunidad, Inmunonutrición y Tolerancia de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la UB, dirigido por el profesor Francisco José Pérez Cano, demostraron que la neprosina puede degradar el péptido 33-mero y otros GIP antes de que llegue al intestino, con lo que se podría evitar esa respuesta inflamatoria autoinmunitaria.









