Al menos seis biofarmacéuticas, y algunos otros equipos académicos, trabajan con antivirales, anticuerpos monoclonales o vacunas para combatir distintas cepas de hantavirus.
En la actualidad, no existe ningún fármaco específicamente aprobado por la FDA ni la EMA para el tratamiento de infecciones por hantavirus (ni para HPS/Hantavirus Pulmonary Syndrome ni para HFRS/Hemorrhagic Fever with Renal Syndrome). El manejo sigue siendo principalmente soporte intensivo. No obstante, sí hay algunos proyectos en desarrollo para tratar o inmunizar frente al grupo de virus transmitidos principalmente por roedores conocidos como hantavirus.
Las primeras miradas apuntan hacia Pfizer/BioNTech y Moderna, por sus ágiles respuestas cuando se declaró la pandemia de covid-19 a la hora de aplicar sus plataforma de ARN mensajero (ARNm) para sus vacunas frente al virus pandémico. La OMS declaró la covid-19 como pandemia el 11 de marzo de 2020; meses después se aprobaba en el Reino Unido por la vía de urgencia la vacuna de Pfizer/BioNTech -el 2 de diciembre de 2020, convirtiéndose en la primera vacuna covid-19 autorizada en un país occidental- y poco después, el 18 de diciembre de 2020, la vacuna de Moderna recibió su primera autorización de uso de emergencia en Estados Unidos por parte de la FDA, un tiempo récord en ambos casos teniendo en cuenta los plazos habituales de desarrollo y autorización de nuevos tratamientos o vacunas, que de media pueden prolongarse entre los 12 y los 15 años.
Fuentes de Pfizer han confirmado a este periódico que la multinacional estadounidense no está trabajando, ni lo tiene previsto, de momento, en ninguna opción frente a hantavirus. Moderna, por su parte, informó el pasado viernes deinvestigaciones preliminares para el desarrollo de una vacuna contra el hantavirus -lo que propició que que sus acciones se dispararan más de un 14% en la Bolsa de Nueva York- y hoy aclara en un comunicado que ya “ha llevado a cabo investigación preclínica sobre hantavirus en colaboración con el U.S. Army Medical Research Institute of Infectious Diseases, en respuesta al impacto regional continuo de estos patógenos. En paralelo, a través de nuestro programa mRNA Access -que apoya la investigación externa sobre virus de interés antes de posibles brotes- hemos colaborado con el Vaccine Innovation Center de la Facultad de Medicina de la Korea University. Estos esfuerzos se encuentran en una fase temprana y en curso, y reflejan el compromiso más amplio de Moderna con el desarrollo de contramedidas frente a enfermedades infecciosas emergentes”.
I+D en otras compañías
Y no son los únicos esfuerzos para combatir el virus. Otras cinco compañías tienen proyectos en marcha.
La primera es Atriva Therapeutics, que está desarrollando zapnometinib, un anitviral, inhibidor MEK, en fase preclínica frente a hantavirus, que en 2022 recibió la designación de medicamento huérfano por parte de la FDA. Es probablemente el programa biofarmacéutico más claro y activo específicamente orientado a hantavirus en Occidente. El compuesto actúa sobre vías celulares del huésped (host-targeting antiviral), no directamente sobre el virus.
En segundo lugar, ICN Pharmaceuticals y Valeant tienen conjuntamente estudios antiguos del antiviral nucleósido ribavirina frente a la cepa Hantavirus Hemorrhagic Fever with Renal Syndrome (HFRS), para lo que también disponen de la designación de medicamento huérfano por parte de la FDA. Ribavirina es el antiviral clásico estudiado para HFRS, pero nunca ha conseguido una aprobación convencional ni de la FDA ni de la EMA, que no obstante le concedió la designación de medicamento huérfano en 2001 para HFRS, aunque el expediente fue retirado posteriormente. La ribavirina se ha usado off-label frente al virus en algunos países asiáticos y estudios clínicos limitados.
Una tercera compañía trabajando en este área de Ridgeback Biotherapeutics, que tiene proyectos teóricos basados en ARN víricos, aunque no específicos frente a hantavirus.
En cuarto lugar, SAB Biotherapeutics dispone del anticuerpo monoclonal SAB-163 en estudios preclínicos frente a hantavirus. Tiene plataformas de anticuerpos policlonales humanos producidos en bovinos transgénicos. El SAB-163 aparece en discusiones y material experimental para hantavirus, pero sigue en etapa muy temprana y sin ensayos regulatorios avanzados.
Por último, Inovio Pharmaceuticals tiene una vacuna de ADN en ensayos académico/militares frente a las cepas Hantaan (HTNV) y Puumala (PUUV). La compañía desarrolló vacunas de DNA contra las citadas cepas y se llegaron a hacer estudios en fase I/II, pero sin autorización comercial de la FDA ni la EMA.
Estudios académicos
Junto a estas iniciativas de la industria, otros proyectos en el mundo académico tratan de buscar también una solución. Es el caso de Jay Hooper, virólogo del Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de los Estados Unidos en Frederick, Maryland, que en una entrevista realizada por Mohana Basu en Nature explica su trabajo de tres décadas en el desarrollo de una vacuna contra varias especies de hantavirusque pueden infectar a los humanos, incluido el virus Andes, la cepa detectada en los casos del crucero Hondius.
En ella señala que “dado que estos virus se transmiten por roedores y representan un riesgo para las tropas en tierra, el ejército lleva mucho tiempo buscando una vacuna. El Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de los Estados Unidos lleva trabajando en vacunas contra el hantavirus desde la década de 1980”. Añade que se unió al equipo en la década de 1990, momento en el que “aparecieron nuevos hantavirus causantes del síndrome pulmonar por hantavirus (SPH): el virus Sin Nombre en la región de las Cuatro Esquinas de Estados Unidos y el virus Andes en Sudamérica. El laboratorio comenzó a desarrollar vacunas para estas especies”.
Explica que un avance clave de su equipo ha sido el desarrollo de modelos de hámster de una enfermedad letal muy similar al SPH1 humano, lo que proporciona un modelo animal realista para probar vacunas y terapias, y ya se han llevado a cabo ensayos clínicos de fase I de vacunas para el virus Andes, Hantaan y Puumala.
“En humanos, la vacuna de ADN Andes induce anticuerpos neutralizantes, que son importantes para la protección, por lo que la vacuna resulta prometedora. Sin embargo, requiere al menos tres dosis (primera dosis, más dos de refuerzo) en lugar de una sola inyección o un régimen simple de primovacunación y refuerzo”, señala en Nature, y añade que “estamos tomando anticuerpos neutralizantes de humanos vacunados y probándolos como vacuna en el modelo de hámster; los resultados se publicarán próximamente”.
Por último, científicos de la Universidad de Bath (Reino Unido) han desarrollado un nuevo antígeno contra la cepa de Hantaan. La profesora Asel Sartbaeva, de la citada universidad y cofundadora de la start-up EnsiliTech, surgida de la citada universidad, ha señalado que la vacuna está mostrando una “excelente respuesta inmunitaria”, pero que aún debe someterse a ensayos clínicos y obtener las aprobaciones necesarias antes de su distribución al público.
En este caso, el trabajo pretende también salvar el obstáculo de la cadena de frío. En la actualidad, el transporte de muchas vacunas solo se puede hacer manteniendo temperaturas de congelación, pero el equipo de la citada universidad lleva más de 15 años trabajando para solventarlo con el método de la ensilicación o encapsulación en sílice, un método innovador para recubrir las vacunas con finas capas de material inorgánico que les confieren estabilidad térmica.








