La obesidad se ha consolidado como el factor de riesgo modificable más crítico para el cáncer de endometrio, siendo responsable de aproximadamente un tercio de los casos a nivel mundial. Aunque la teoría clásica se centra en el papel de los estrógenos, una nueva investigación liderada por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer profundiza en cómo la inflamación crónica y la resistencia a la insulina actúan como puentes metabólicos entre el índice de masa corporal elevado y la carcinogénesis endometrial.
Un mapa metabólico del riesgo endometrial
Este estudio de casos y controles, anidado dentro de la cohorte de la Investigación Prospectiva Europea sobre Cáncer y Nutrición, analizó a 337 parejas de casos y controles postmenopáusicas y 196 premenopáusicas. El objetivo fue desentrañar las rutas de mediación mediante la determinación de biomarcadores en sangre antes del diagnóstico, incluyendo hormonas sexuales, proteínas de respuesta inmune y marcadores de resistencia a la insulina.
Los resultados confirman que la obesidad (definida como un índice de masa corporal igual o superior a 30 kg/m²) multiplica por más de tres el riesgo de padecer este tumor en comparación con mujeres con un peso considerado normal. Lo más revelador es que cerca de la mitad de ese riesgo está mediado por los biomarcadores analizados.
El cambio de guardia: de la inflamación a los estrógeno
Los protagonistas biológicos del riesgo cambian según la etapa reproductiva de la mujer:
- En la postmenopausia: la estrona se identificó como el mediador más relevante. Al cesar la función ovárica, los estrógenos se sintetizan principalmente en el tejido adiposo a partir de la aromatización de andrógenos, lo que alimenta la proliferación del endometrio.
- En la premenopausia: el papel predominante lo ocupa la interleucina 6. Este marcador de inflamación sistémica parece ser el motor principal cuando la producción ovárica de estrógenos aún eclipsa a la del tejido periférico.
Más allá de las hormonas sexuales clásicas
El análisis también exploró el papel de la testosterona libre y la globulina fijadora de hormonas sexuales. Aunque la testosterona libre se asoció inicialmente con el riesgo , los modelos de mediación sugieren que su impacto real ocurre principalmente a través de su conversión en estrógenos, más que por una vía andrógenerica específica.
Los conflictos de interés de los autores del artículo pueden consultarse en el texto original.
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