El tabaquismo convencional decrece en Cataluña, pero las nuevas formas de fumar van al alza, pues el 38% de los adolescentes catalanes de entre 14 y 18 años ha probado los e-cigarrillos en los últimos 12 meses, el 47% alguna vez en su vida y la edad de inicio al tabaquismo se sitúa en los 14,4 años, según el informe ESTUDES.
La industria tabacalera ha adaptado su modelo de negocio mediante nuevos productos que presenta como alternativas menos dañinas, mientras crece la evidencia de que pueden provocar daños cardiovasculares y respiratorios más tempranos que los asociados al cigarrillo convencional.
Los nuevos dispositivos para fumar liberan la nicotina de forma continua o rápida, con picos que llegan al cerebro velozmente y, en el caso de las bolsitas de nicotina, provocan una nicotinización permanente, lo que favorece una fuerte dependencia nicotínica, similar o, incluso, mayor que la del tabaco convencional.
28 de mayo de 2026.- La nicotina sintética y las nuevas formas de administrar la nicotina enmascarada en los cigarrillos electrónicos o vapes, los calentadores de tabaco y las bolsitas de nicotina, tienen graves efectos para la salud. Estos dispositivos llevan nicotina disfrazada u otros compuestos volátiles que pueden provocar lesiones cancerígenas en la boca y en la lengua e, incluso, conducir al ingreso hospitalario tras pocos meses de consumo, de los que ya se han reportado doce casos en la literatura médica, advierten los neumólogos de la Sociedad Catalana de Pneumologia (SOCAP).
La SOCAP hace esta advertencia con motivo del Día Mundial sin Tabaco, que se celebra el 31 de mayo y que la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemora este año bajo el lema “Desenmascaremos su atractivo: combatamos la adicción al tabaco y a la nicotina”, ya que quiere poner el acento en que las industrias del tabaco y la nicotina diseñan sus productos para atrapar a los jóvenes en un ciclo de adicción, un enfoque al que se suma esta sociedad científica.
“La planta del tabaco es venenosa: produce un veneno, la nicotina, como mecanismo de defensa frente a los insectos. Por eso no hacemos ensalada de tabaco, sino de lechuga. No se puede ingerir, sino que se fuma o se masca”, explica el Dr. Alejandro Frino, uno de los coordinadores del grupo de trabajo de tabaquismo de la SOCAP, junto al Dr. Jacobo Sellarés y el Dr. Eduardo Loeb, así como investigador en Tabaquismo en el Hospital Clínic de Barcelona e integrante del Servicio de Neumología del Consorci Sanitari d’Alt Penedès Garraf.
Nuevas formas de fumar entre los más jóvenes
Los datos muestran que, aunque el tabaco tradicional disminuye, el consumo de e-cigarrillos y otros dispositivos se mantiene alto entre los adolescentes. En Cataluña, el 21,4% de la población eran fumadores en 2024, frente al 29,4% en 2010, según datos de Idescat y el Informe EDADES. Por otra parte, el 20,3% de la población afirma haber probado los e-cigarrillos alguna vez, con una prevalencia de uso reciente en torno al 17,7%. En el caso de las pipas de agua o cachimbas, en torno al 17,7% declara haberlas consumido alguna vez, aunque su uso habitual es menor (3,9% en los últimos 12 meses).
Otro documento, el Informe ESTUDES 2025, que investiga los consumos de diferentes drogas, incluidas el tabaco y nuevas formas de tabaquismo entre los estudiantes de 14 a 18 años, refleja que la edad de inicio del tabaquismo en Cataluña son los 14,4 años; el 46,9% de los adolescentes de esta franja de edad declara haber probado un e-cigarrillo alguna vez en su vida (45,5% de los hombres y 48,2% de las mujeres) y el 38% (38,1% de los hombres y 37,9% de las mujeres) en los últimos 12 meses.
El consumo dual o politabaquismo es frecuente, especialmente entre jóvenes, que combinan cigarrillos tradicionales con vapeo u otros dispositivos. Las encuestas como ESTUDES y EDADES muestran que, aunque el consumo de tabaco tradicional decrece, el uso de nuevas formas de nicotina crece o se sustituye, por lo que el problema no es solo la adicción al cigarrillo clásico, sino a la nicotina en cualquiera de sus formatos.
Nicotina, la droga con mayor poder adictivo
La nicotina es una sustancia altamente adictiva que genera dependencia y, por tanto, su consumo es una adicción. Aunque sea ocasional, se ha visto que el 40% de los jóvenes que fuman una vez al mes pasan a ser consumidores diarios de tabaco, según un estudio en la revista Pediatrics. Los nuevos dispositivos con nicotina se han convertido en una puerta de entrada tanto para el tabaquismo como para otros consumos de drogas legales o ilegales.
Los cigarrillos clásicos contienen nicotina, altamente adictiva, y miles de sustancias químicas, muchas con potencial carcinógeno. Entre los nuevos dispositivos, los cigarrillos electrónicos o vapers utilizan un líquido con nicotina (sintética o no) disuelta en propilenglicol y glicerina, junto con saborizantes, y pueden liberar compuestos químicos inhalados potencialmente dañinos y metales pesados. El calentador de tabaco emplea tabaco procesado y sustancias saborizantes que se calientan a altas temperaturas (350°), produciendo una combustión incompleta y emisiones tóxicas. Las bolsitas de nicotina contienen nicotina sintética y también resultan perjudiciales para la salud.
“La nicotina es la droga con mayor poder adictivo que existe, por encima del alcohol y el cannabis. El negocio de la industria tabacalera se basa en mantener esa adicción en cualquier formato de consumo. Hay que abandonar su consumo en cualquier forma: es adictiva. Además, se ha demostrado que la nicotina es promotora tumoral, capaz de inducir la progresión del ciclo celular, la angiogénesis y la metástasis de los cánceres de pulmón y páncreas a través de los receptores nicotínicos α7”, subraya el Dr. Frino.
Efectos nocivos: respiratorios, cardiovasculares y cáncer
Los e-cigarrillos tampoco son inocuos. A diferencia de los tratamientos médicos con nicotina (parches o chicles), que liberan la sustancia de forma lenta y controlada para ayudar a dejar de fumar, los dispositivos de vapeo pueden generar picos rápidos de nicotina que llegan al cerebro, reforzando la conducta adictiva y el consumo compulsivo.
Además, se han observado efectos negativos en la salud asociados a estos dispositivos, especialmente en jóvenes con pocos años de consumo, incluyendo problemas cardiovasculares y respiratorios e ingresos hospitalarios. También pueden causar lesiones en la cavidad oral, como retracción de encías y pérdida de piezas dentarias, lesiones leucoplásicas y cáncer en la boca y en la lengua. Asimismo, se ha observado que pueden influir negativamente en la evolución del cáncer de mama y favorecer una mayor gravedad o diseminación de la enfermedad, aunque se sigue investigando para reunir más evidencia científica.
No obstante, ya existe suficiente evidencia para desmentir que los nuevos dispositivos sean inocuos para la salud. Además, estos productos, al igual que el cigarrillo convencional, pueden consumirse durante años, generando un daño acumulativo cada vez mayor.
“En la actualidad no podemos caer en el error de comparar con el cigarrillo convencional, estrategia que la industria utiliza permanentemente para intentar mostrar una imagen de inocuidad generando una falsa sensación de seguridad en consumidores, sanitarios y reguladores”, concluye el Dr. Frino.
Aunque el tabaco convencional contiene miles de sustancias químicas tóxicas y cancerígenas, los nuevos dispositivos también liberan compuestos potencialmente dañinos, como partículas finas PM2.5 y compuestos orgánicos volátiles, que pueden afectar tanto al consumidor como a su entorno, generando exposición pasiva y graves daños para la salud.


