El Grupo de Riesgo Vascular de la SEMI presenta un consenso práctico para mejorar el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad arterial periférica

  • La enfermedad arterial periférica afecta aproximadamente al 8% de los mayores de 45 años y su prevalencia estimada aumenta progresivamente con la edad, pudiendo alcanzar el 20% a partir de los 80 años.

• La EAP aumenta el riesgo de infarto, ictus y muerte cardiovascular, y puede progresar hasta isquemia crítica y amputación.

• El diagnóstico precoz, el tratamiento optimizado y la coordinación multidisciplinar son claves para mejorar el pronóstico y reducir complicaciones.

• El documento de consenso nace como una herramienta multidisciplinar, práctica y accesible para los profesionales implicados en la atención de la EAP.

3 de junio de 2026.- La Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) reclama una mejora en la atención de la enfermedad arterial periférica (EAP), una patología de elevada prevalencia que afecta a una de cada cinco personas mayores de 80 años y que continúa presentando un importante infradiagnóstico. Diversas series internacionales sitúan este infradiagnóstico entre el 20% y el 60% de los casos.

Con el objetivo de contribuir a mejorar esta situación, el Grupo de Riesgo Vascular de la SEMI ha presentado el “Documento de consenso de manejo clínico de la enfermedad arterial periférica”, en el marco de la XXII Reunión de Riesgo Vascular, celebrada en Madrid.

“A pesar del esfuerzo que está realizando la comunidad médica, la EAP continúa siendo una enfermedad infradiagnosticada e infratratada y se necesita un impulso para mejorar la calidad asistencial de esta patología. El documento de Consenso de SEMI, que se centra en mejorar el diagnóstico y tratamiento de esta patología, va en esta dirección”, explica la Dra. Dolores López Carmona, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Regional Universitario de Málaga, y ponente de la “Enfermedad Arterial Periférica en Medicina Interna: claves del nuevo consenso SEMI” en la reunión.

La EAP es una disminución del flujo sanguíneo causada por la obstrucción de arterias periféricas, principalmente en las extremidades inferiores, aunque también puede afectar a la aorta y a arterias viscerales. La EAP es una manifestación frecuente de la aterosclerosis sistémica y un marcador de muy alto riesgo vascular. En España, su prevalencia estimada es de alrededor del 8% en la población mayor de 45 años y puede alcanzar el 20% en las personas mayores de 80 años.

Su presentación es heterogénea, ya que puede permanecer asintomática o manifestarse con diferentes grados de severidad clínica. Entre sus complicaciones más relevantes se encuentra la isquemia crónica amenazante de la extremidad (ICAE), que se asocia a un elevado riesgo de pérdida de la extremidad, así como la aparición de eventos cardiovasculares mayores (MACE), incluyendo infarto agudo de miocardio, ictus y muerte de causa cardiovascular.

Objetivos fundamentales del nuevo consenso

Tras la publicación en 2024 de las nuevas guías europeas y estadounidenses sobre EAP, surgió la necesidad de disponer de un documento integrador y de consulta ágil que facilitara la aplicación de sus recomendaciones en la práctica clínica diaria. Con este objetivo, especialistas con amplia experiencia en el manejo de esta patología elaboraron un consenso orientado a trasladar las recomendaciones internacionales a la realidad asistencial de nuestro entorno, con un enfoque eminentemente práctico y centrado en la atención integral del paciente.

En muchos casos, los pacientes con EAP son derivados desde atención primaria en fases avanzadas de la enfermedad. Este retraso se debe, en gran medida, a un diagnóstico tardío, favorecido por la frecuente ausencia de síntomas típicos y por la infrautilización de herramientas diagnósticas sencillas como el índice tobillo-brazo.

Como consecuencia, no es infrecuente que la valoración por el especialista se produzca cuando ya es necesario plantear procedimientos de revascularización endovascular o quirúrgica. Ante esta realidad, el Grupo de Riesgo Vascular de la SEMI ha impulsado la elaboración de un consenso orientado a favorecer el diagnóstico precoz y optimizar el manejo clínico integral de la EAP.

“Aún hay poca concienciación, incluso entre la comunidad médica, sobre la relevancia de la EAP. La atención se ha focalizado durante años en valorar la necesidad o no de revascularización, cuando la evolución de la enfermedad es larga y ofrece muchas oportunidades para ser diagnosticada a tiempo, dentro y fuera del hospital”, denuncia la Dra. López Carmona.

La EAP es especialmente frecuente entre los pacientes atendidos en los servicios de Medicina Interna, debido a su avanzada edad, la elevada carga de comorbilidades y la frecuente coexistencia de enfermedad aterosclerótica en otros territorios vasculares. En este contexto, el internista desempeña un papel fundamental en su detección precoz y en el manejo integral del paciente, gracias a su visión global y a su experiencia en el abordaje de la pluripatología. Esta perspectiva permite integrar la prevención cardiovascular, la optimización del tratamiento médico y la coordinación con otras especialidades implicadas en su atención.

Las claves del documento

Este consenso nace con el objetivo de ofrecer un documento transversal, aplicable y útil para la toma de decisiones clínicas, dirigido a los profesionales implicados en el manejo habitual de la EAP. Aunque está especialmente orientado a los especialistas en Medicina Interna, su contenido resulta de utilidad para cualquier clínico que atienda a estos pacientes y es aplicable en distintos ámbitos asistenciales, como las consultas externas, el entorno hospitalario o los modelos de asistencia compartida.

La detección precoz de la EAP es fundamental y puede realizarse mediante el índice tobillo-brazo, una prueba sencilla que compara la presión arterial sistólica en los brazos y en los tobillos para identificar alteraciones del flujo arterial en las extremidades inferiores. Un valor igual o inferior a 0,90 es diagnóstico de EAP. Se trata de una técnica rápida, accesible y fácilmente implementable en la consulta incluso por personal de enfermería adecuadamente entrenado.

Se recomienda el despistaje de la EAP de manera sistemática en personas mayores de 65 años, entre los 50 y 65 años en pacientes con factores de riesgo vascular o antes de los 50 años si existen antecedentes familiares de la enfermedad.

El abordaje de la enfermedad requiere el control de sus factores de riesgo mediante la aplicación de un tratamiento médico optimizado y un manejo integral en el que el médico internista puede desempeñar una importante función y donde la Unidad de Riesgo Vascular constituye un punto de referencia.

Entre los factores de riesgo de la EAP, el tabaquismo —el de mayor impacto— y la diabetes mellitus, que multiplica entre dos y cuatro veces el riesgo y se asocia a formas más graves de la enfermedad. También destacan la dislipemia, la hipertensión arterial, la edad avanzada, el sedentarismo y la enfermedad renal crónica como factores clásicos. Junto a ellos, otros factores emergentes, como la inflamación crónica, el estrés, los trastornos del sueño, la contaminación ambiental y determinados condicionantes socioeconómicos, se han relacionado con un mayor riesgo vascular. La brecha de género en EAP favorece un diagnóstico más tardío y una menor utilización de tratamientos basados en la evidencia en las mujeres.

El tratamiento de la EAP debe basarse en un control intensivo de todos los factores de riesgo vascular. Esto incluye el abandono del tabaquismo, el tratamiento hipolipemiante intensivo para alcanzar cifras de colesterol LDL inferiores a 55 mg/dl, el control estricto de la presión arterial y de la diabetes mellitus, priorizando fármacos con beneficio vascular demostrado. Junto con la terapia antitrombótica adecuada y la promoción del ejercicio y de hábitos de vida saludables, estas medidas constituyen la base para reducir el riesgo de eventos cardiovasculares y de complicaciones en las extremidades.

El consenso aspira a convertirse en una herramienta de referencia para mejorar el diagnóstico precoz, la coordinación asistencial y la implementación del tratamiento médico óptimo en los pacientes con enfermedad arterial periférica.

Sobre la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI)

La Sociedad Española de Medicina Interna integra a más de 8.000 médicos internistas de toda España. Entre sus objetivos prioritarios se encuentran potenciar la investigación y aunar los esfuerzos de los distintos grupos de trabajo que conforman parte de la Sociedad. Actualmente cuenta con 21 grupos o subgrupos monográficos de patologías prevalentes o áreas de interés dentro de la Medicina Interna, especialidad caracterizada por la visión global del paciente y su papel central en la atención a pacientes crónicos complejos.
Más información: www.fesemi.org

 

 

FOTOGRAFÍA DE CABECERA: Infosalus

Xavi Mascarell
Xavi Mascarell
Colaborador habitual, de profesión sanitario, su interés se centra en las especialidades médicas, las asociaciones profesonales del sector y la actividad hospitalaria. Ha seguido de cerca avances en epidemiología, vacunas y prevención de la salud.

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