Un estudio destaca el crecimiento de los ecosistemas de descubrimiento de fármacos en ambos países pese a las limitaciones estructurales y el impacto de la guerra en Ucrania
La industria farmacéutica de Europa del Este atraviesa una etapa de transformación marcada por el avance de la investigación biomédica, la internacionalización científica y la irrupción de nuevas empresa biotecnológicas. En este escenario, Polonia y Ucrania se consolidan como dos actores cada vez más relevantes en el ámbito del descubrimiento de medicamentos, según recoge el análisis publicado en el Journal of Medical Chemistry bajo el título Drug Discovery in Poland and Ukraine.
El informe señala que ambos países han desarrollado históricamente una sólida tradición en química orgánica, farmacología y síntesis molecular, apoyada en universidades centenarias y centros estatales de investigación. Sin embargo, mientras Polonia ha conseguido integrarse progresivamente en las redes europeas de innovación farmacéutica, Ucrania ha orientado gran parte de su actividad hacia la generación de compuestos químicos y servicios especializados para terceros.
En el caso polaco, la evolución del sector ha sido especialmente notable desde su incorporación a la Unión Europea. El acceso a programas de financiación comunitaria y la colaboración con instituciones científicas occidentales han permitido acelerar la transición desde una industria centrada en genéricos hacia un modelo más orientado al descubrimiento de nuevas moléculas terapéuticas.
Ciudades como Cracovia, Varsovia y Wroclaw concentran actualmente buena parte de la actividad científica y empresarial del país. El estudio destaca el papel de compañías biotecnológicas como Ryvu Therapeutics y Molecure, que han logrado llevar programas propios de investigación hasta fases clínicas, algo todavía poco habitual en Europa Central y del Este. Estas empresas trabajan en áreas de alta complejidad como oncología, inmunoterapia y enfermedades inflamatorias.
Además, Polonia ha fortalecido un ecosistema híbrido en el que universidades, institutos públicos y compañías privadas colaboran de forma creciente. Investigadores vinculados a la Universidad Jaguelónica y a la Academia Polaca de Ciencias lideran proyectos relacionados con receptores neurológicos, inmuno-oncología y diseño de moléculas dirigidas contra interacciones proteicas complejas.
Ucrania, por su parte, ha desarrollado una especialización distinta dentro de la cadena globalfarmacéutica. El país se ha convertido en un referente internacional en química medicinal y generación de bibliotecas moleculares para cribado farmacológico. El caso más representativo es Enamine, empresa ucraniana considerada una de las mayores proveedoras mundiales de compuestos químicos para investigación biomédica.
Según el estudio, compañías ucranianas como Enamine han desempeñado un papel clave en las primeras fases del descubrimiento de fármacos a escala global, proporcionando millones de moléculas utilizadas por laboratorios académicos y farmacéuticos de todo el mundo. La firma desarrolló además la base de datos REAL, que supera los 10.000 millones de compuestos potencialmente sintetizables, convirtiéndose en una herramienta estratégica para la búsqueda de nuevos medicamentos mediante inteligencia artificial y cribado virtual.
No obstante, el desarrollo del ecosistema farmacéutico ucraniano se ha visto profundamente condicionado por la inversión rusa iniciada en 2022. Los ataques sobre infraestructuras críticas, las interrupciones energéticas y los problemas logísticos han obligado a reorganizar parte de la producción científica y del almacenamiento químico hacia zonas occidentales del país y centros europeos. A pesar de ello, la investigación no se ha detenido completamente.
El artículo subraya que universidades y centro científicos de Kyiv, Lviv, Kharkiv u Odesa han mantenido proyectos internacionales activos incluso en condiciones extremadamente adversas. Paralelamente, empresas del sector han ampliado capacidades logísticas en países de la Unión Europea para garantizar el suministro de compuestos y mantener la colaboración con la industria farmacéutica internacional.
La resiliencia del sector también se refleja en el mercado interno. Datos de la industria muestran que el sector farmacéutico ucraniano registró crecimiento en ventas y exportaciones incluso durante el conflicto, impulsado por el mantenimiento de la demanda sanitaria y el esfuerzo de las compañías nacionales por sostener sus inversiones en investigación y desarrollo.
A pesar de sus diferencias estructurales, Polonia y Ucrania comparten un mismo desafío:transformar su capacidad científica en una industria farmacéutica de alto valor añadido capaz de competir con los grandes polos europeos y estadounidenses. El estudio concluye que ambos países poseen un capital científico altamente cualificado, costes operativos competitivos y un ecosistema cada vez más conectado con la innovación global.
El futuro del sector dependerá ahora de factores como la estabilidad geopolítica, el acceso a financiación internacional, la consolidación de startups biotecnológicas y la capacidad de atraer inversión extranjera en un mercado farmacéutico cada vez más orientado hacia la medicina de precisión, la inteligencia artificial y el descubrimiento acelerado de nuevas terapias.
FUENTE: Salud 35


