Los expertos advierten de que podría convertirse en una de las principales causas de cirrosis, cáncer de hígado y trasplante hepático.
Los determinantes sociales influyen de forma decisiva en el riesgo de desarrollar la enfermedad y en su evolución.
Los nuevos tratamientos farmacológicos abren una nueva etapa para los pacientes con fibrosis significativa, que son aquellos con más riesgo de complicaciones derivadas de la enfermedad.
Seleccionar correctamente qué pacientes pueden beneficiarse de estos nuevos tratamientos se ha convertido en un elemento fundamental en el abordaje clínico de la esteatosis hepática metabólica.
10 de junio de 2026. La esteatosis hepática metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés), anteriormente conocida como hígado graso no alcohólico, es actualmente la enfermedad hepática más prevalente y afecta aproximadamente a un tercio de la población adulta en los países occidentales. En España, la prevalencia ronda el 32%, y aunque la mayoría de los casos presentan formas leves, alrededor de un 10% de los pacientes desarrolla fibrosis avanzada y, de ellos, aproximadamente un 2% acaba evolucionando a cirrosis.
La alta prevalencia de la esteatosis hepática metabólica constituye una preocupación creciente para los especialistas en hepatología debido a la carga asistencial y sanitaria que puede generar en los próximos años. De hecho, si no se refuerzan las estrategias de prevención, diagnóstico precoz y tratamiento, podría situarse como la principal causa de cirrosis, carcinoma hepatocelular y trasplante hepático. Por su relevancia en la especialidad de aparato digestivo, esta enfermedad será una de las temáticas destacadas durante el 85º Congreso de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), que se celebra en Sevilla del 11 al 13 de junio.
Uno de los principales retos de la esteatosis hepática metabólica es que puede permanecer oculta durante años, motivo por el que frecuentemente recibe el nombre de “epidemia silenciosa”. Como ocurre con otras enfermedades del hígado, la esteatosis hepática metabólica apenas produce síntomas durante buena parte de su evolución, por lo que muchas personas desconocen que la padecen hasta que se encuentra en fases avanzadas.
A esta dificultad se suma que algunos de los parámetros habitualmente utilizados para detectar enfermedad hepática, como las transaminasas, pueden mantenerse dentro de rangos normales incluso en presencia de la patología, pudiendo retrasar el diagnóstico y la intervención precoz.
Influencia de los determinantes sociales
Además de los factores biológicos, los determinantes sociales desempeñan un papel decisivo en el riesgo de desarrollar MASLD y en la gravedad de la enfermedad. El Dr. Javier Crespo, experto de la SEPD y director de la Cohorte Cantabria, tratará este tema en su ponencia “Epidemiología del MASD: determinantes sociales”. Según señala el Dr. Crespo, “existe un aforismo que sostiene que el código postal influye más que el código genético en la esteatosis hepática metabólica; no es del todo así, pero sí tiene parte de verdad”.
Las personas con mayor vulnerabilidad socioeconómica presentan con más frecuencia obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad hepática metabólica(1). Entre los factores que contribuyen a esta situación, el Dr. Crespo destaca las dificultades para acceder a información sanitaria de calidad, una mayor exposición a alimentos ultraprocesados y de poca calidad nutricional y un entorno que favorece el sedentarismo.
A ello se suma el estigma que rodea tanto a la esteatosis hepática metabólica como la obesidad, patologías que mantienen una estrecha relación entre sí. “Con frecuencia persiste la percepción errónea de que estas enfermedades son consecuencia exclusiva de las decisiones individuales, cuando en realidad intervienen múltiples factores biológicos, ambientales y sociales que condicionan su aparición y evolución”, señala el Dr. Crespo.
Prevención: una responsabilidad colectiva
En este contexto, expertos como el Dr. Crespo insisten en que la prevención de la esteatosis hepática metabólica no puede recaer únicamente sobre el individuo: “Se trata de una enfermedad compleja que requiere estrategias coordinadas de educación, salud pública y promoción de hábitos saludables”.
Entre las medidas de prevención más importantes figuran una alimentación basada en un patrón de dieta tipo mediterránea y evitar la inactividad(2). Eso sí, el especialista subraya que la educación nutricional y la promoción de la actividad física son una responsabilidad colectiva, y considera necesario impulsar medidas legislativas que faciliten el acceso a la alimentación saludable y estrategias de información y educación dirigidas a toda la población.
Nuevos avances en el tratamiento farmacológico
El manejo de la esteatosis hepática metabólica ha experimentado una transformación radical en los últimos años con la llegada de nuevos fármacos. La Dra. Paula Iruzubieta, experta de la SEPD y especialista en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, tratará en su ponencia “Diagnóstico y estadificación en la selección de candidatos a los nuevos tratamientos” qué pacientes pueden beneficiarse de ellos.
“Hasta hace poco, las recomendaciones sobre alimentación saludable, pérdida de peso y actividad física constituían prácticamente las únicas herramientas disponibles para frenar la progresión de la enfermedad”, explica la Dra. Iruzubieta.
Sin embargo, la situación ha cambiado con la llegada de los primeros tratamientos farmacológicos específicamente dirigidos a las formas más avanzadas de la enfermedad. Según señala la Dra. Iruzubieta, “estos tratamientos han demostrado por primera vez la capacidad de resolver la inflamación hepática característica de la enfermedad y mejorar la fibrosis”, abriendo la puerta “a modificar su historia natural y reducir el riesgo de complicaciones graves”.
A estos avances se suma un desarrollo sin precedentes de nuevos fármacos. Además de las terapias ya aprobadas, actualmente existen múltiples moléculas en fases avanzadas de investigación clínica, así como nuevas estrategias de combinación terapéutica. “El futuro es muy prometedor”, resume la experta.
Identificar a los pacientes que más se benefician
La llegada de estos tratamientos ha convertido la estratificación de los pacientes en un elemento clave del abordaje clínico. Según señala la Dra. Iruzubieta, “el éxito o el fracaso de esta nueva terapéutica va a depender, en buena medida, de nuestra capacidad de seleccionar bien el paciente”.
No todos los pacientes con esteatosis hepática metabólica requieren el mismo tratamiento. En las fases iniciales de la enfermedad, el pronóstico está determinado principalmente por las complicaciones cardiovasculares y metabólicas, por lo que las intervenciones sobre el estilo de vida siguen siendo la medida más eficaz y rentable.
Sin embargo, cuando aparece fibrosis significativa y avanzada, el riesgo de progresión hepática aumenta de forma considerable y es en ese momento cuando los nuevos tratamientos con fármacos pueden aportar un mayor beneficio: “es precisamente en esa ventana donde el tratamiento farmacológico específico cobra todo su sentido y donde se concentra la indicación aprobada”.
Diagnóstico precoz y menos invasivo
Otro de los grandes avances de los últimos años ha sido la incorporación de herramientas no invasivas que permiten evaluar el grado de fibrosis y el riesgo de progresión de la enfermedad sin necesidad de recurrir sistemáticamente a la biopsia hepática.
Entre ellas destacan índices analíticos sencillos, como el FIB-4, y técnicas de imagen como la elastografía hepática. Estas técnicas, junto a una valoración del contexto clínico del paciente (edad, comorbilidades…) permiten seleccionar mejor qué pacientes deben ser derivados a hepatología, cuáles necesitan un seguimiento más estrecho y cuáles podrían beneficiarse de los nuevos tratamientos con fármacos.
Finalmente, la experta señala que “el cambio de nomenclatura de la esteatosis hepática metabólica (conocida anteriormente como hígado graso no alcohólico) ha contribuido a reforzar la idea de que se trata de una manifestación hepática de la disfunción metabólica”. Este nuevo enfoque, explica, “es relevante porque integra el diagnóstico hepático con la valoración de factores como la obesidad, la diabetes tipo 2, la dislipemia, la hipertensión o el riesgo cardiovascular”.
(1) Datos del Grupo de Investigación Clínica y Traslacional en Enfermedades Digestivas del Instituto de Investigación Marqués de Valdecilla (IDIVAL), obtenidos a partir de la Cohorte Cantabria y presentados en el 50º Congreso Nacional de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH).
(2) Estas y otras medidas se recogen en el Plan Nacional de Salud Hepática. Reto 2032 elaborado por la AEEH.
Sobre la SEPD
La SEPD (Sociedad Española de Patología Digestiva) es una organización científica y profesional sin ánimo de lucro que agrupa a más de 3.340 médicos especialistas en Aparato Digestivo. Su misión es fomentar la investigación, formación y divulgación en el ámbito de las enfermedades digestivas, promoviendo la prevención y el diagnóstico temprano de enfermedades, incluyendo el cáncer digestivo.
Más información en www.sepd.es
Congreso SEPD
El 85º Congreso de la SEPD se celebra del 11 al 13 de junio en Sevilla. Se trata del gran punto de encuentro de la patología digestiva, durante el que se combinarán la formación científica con el intercambio de experiencias entre profesionales.
El programa incluye ponencias impartidas por especialistas de referencias, que abordarán las últimas novedades en las distintas áreas de la especialidad de aparato digestivo.
Más información en congresosepd.com
FOTOGRAFÍA DE CABECERA: Infosalus


