Un estudio multicéntrico liderado por profesionales del Clínic-IDIBAPS demuestra que el fármaco inmunomodulador, abatacept es más eficaz que el tratamiento convencional con hidroxicloroquina para prevenir la evolución hacia la artritis reumatoide en pacientes con reumatismo palindrómico.
El reumatismo palindrómico es una enfermedad caracterizada por episodios intermitentes de inflamación articular con crisis agudas que duran pocos días y se resuelven espontáneamente. Sin embargo, aproximadamente la mitad de las personas con esta enfermedad terminan desarrollando artritis reumatoide, una enfermedad crónica que causa daño articular irreversible, especialmente en aquellas personas que tienen biomarcadores como el factor reumatoide y los anticuerpos contra péptidos citrulinados. Hasta ahora, que todavía no había ensayos clínicos, la estrategia habitual consistía en tratar a los pacientes generalmente con hidroxicloroquina, con el objetivo de mejorar los síntomas de la enfermedad.
En este contexto, el equipo liderado por Raimon Sanmartí, jefe del grupo de investigación en Artropatías Inflamatorias (GRAI) del IDIBAPS, ha impulsado un ensayo clínico de dos años de seguimiento con 70 pacientes con reumatismo palindrómico, para comparar la eficacia de la hidroxicloroquina con el abatacept, un fármaco que actúa modulando el sistema inmunitario mediante la inhibición de los linfocitos, para reducir la progresión hacia la artritis reumatoide. El estudio se ha publicado en la revista científica Nature Medicine.
Los resultados del estudio son claros, el tratamiento con abatacept reduce de forma muy significativa la progresión hacia la artritis reumatoide. Con este fármaco sólo el 20% de los pacientes acaban desarrollando artritis, en comparación con el 50% de los tratados con hidroxicloroquina. Además, los pacientes tratados con abatacept no sólo evitan la progresión en la artritis reumatoide, sino que también presentan una mejora significativa de los síntomas del reumatismo palindrómico con una mayor frecuencia de remisión completa de las crisis y episodios inflamatorios de menor intensidad. Ambos fármacos fueron seguros y bien tolerados.
“Los resultados de este estudio indican que podemos intervenir de forma precoz para modificar el curso natural de la enfermedad y reducir el riesgo de que los pacientes desarrollen enfermedades más graves e irreversibles”, explica Raimon Sanmartí. “Esto abre la puerta a un cambio de paradigma en el tratamiento de estos pacientes”.
El estudio, con la participación de varios centros nacionales, cuenta también con la coinvestigación principal de Isabel Haro, jefa de la Unidad de Síntesis y Aplicaciones Biomédicas de Péptidos (USiBAP) del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC). En estos pacientes también se estudió, a lo largo del seguimiento, la evolución de varios biomarcadores (autoanticuerpos) desarrollados por el grupo de investigación del CSIC. Según Isabel Haro, “Aunque no se observaron diferencias significativas entre el abatacept y la hidroxicloroquina en la respuesta de los autoanticuerpos, este trabajo demuestra el valor de los enfoques inmunomoduladores en fases iniciales de la enfermedad, cuando todavía es posible evitar la progresión hacia formas más graves y crónicas”.
La artritis reumatoide es una enfermedad que afecta la calidad de vida de los pacientes y supone una elevada carga para los sistemas sanitarios. Poder prevenir su desarrollo en una proporción significativa de los casos representa un avance importante en el abordaje de las enfermedades reumáticas.


