El brote de ébola en RDC supera los 808 casos mientras persisten graves deficiencias en vigilancia y diagnóstico

La descentralización de los laboratorios y la incorporación de una nueva plataforma diagnóstica permiten obtener resultados en menos de una hora

Un mes después de la declaración oficial del brote de enfermedad por el virus del Ébola en República Democrática del Congo (RDC), la epidemia continúa expandiéndose más rápido que los esfuerzos desplegados para contenerla. Con más de 808 casos confirmados y más de 192 fallecimientos notificados por las autoridades sanitarias congoleñas, organizaciones humanitarias y organismos internacionales alertan de importantes carencias en vigilancia epidemiológica, diagnóstico, rastreo de contactos y participación comunitaria que dificultan el control de la emergencia.

La situación afecta principalmente a las provincias orientales de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur, aunque cerca del 95% de los casos se concentran en Ituri. Además, la vecina Uganda ha confirmado ya 19 infecciones relacionadas con el brote, lo que incrementa la preocupación sobre una posible expansión regional.

Desde Médicos Sin Fronteras (MSF) advirtieron de que las cifras oficiales podrían representar únicamente una parte de la realidad epidemiológica. La organización señala que la inseguridad persistente en amplias zonas del este del país limita el acceso de los equipos sanitarios y dificulta la identificación temprana de casos.

«Nadie conoce la verdadera magnitud del brote ni exactamente dónde se está propagando la enfermedad en RDC», señaló Kate White, coordinadora médica de emergencias de MSF en el país. Según explicó, muchos de los pacientes llegan a los centros de tratamiento en fases avanzadas de la enfermedad y nunca habían sido identificados previamente como contactos de riesgo.

Un contexto que favorece la propagación del ébola

La actual epidemia se desarrolla en una región marcada por décadas de conflicto armado, desplazamientos forzosos y fragilidad de los sistemas sanitarios. Millones de personas viven en áreas con acceso limitado a servicios de salud básicos, lo que complica enormemente la respuesta frente a enfermedades altamente transmisibles como el ébola.

A ello se suma la desconfianza de parte de las comunidades hacia las intervenciones sanitarias. En algunas zonas de Ituri, la llegada de equipos especializados en ébola ha generado recelos entre la población, especialmente en contextos donde otras necesidades sanitarias permanecen sin resolver.

Los expertos subrayan que la respuesta no puede centrarse exclusivamente en el control del brote. Mantener la atención maternoinfantil, los programas de vacunación y el tratamiento de enfermedades endémicas como la malaria o el cólera resulta igualmente esencial para preservar la confianza comunitaria y fortalecer los mecanismos de vigilancia.

Entre los desafíos más importantes identificados por los equipos sobre el terreno destaca la limitada capacidad diagnóstica. Aunque recientemente se han reforzado los laboratorios y se han distribuido nuevas pruebas adaptadas al virus Bundibugyo —la variante responsable de la actual epidemia—, los retrasos siguen siendo frecuentes.

En algunas áreas de Kivu Norte, por ejemplo, existe un único laboratorio para procesar las muestras sanguíneas, lo que provoca esperas de varios días. La ausencia de sistemas automatizados para comunicar los resultados puede prolongar aún más los tiempos de respuesta, retrasando tanto el aislamiento de casos como el seguimiento de contactos. Esta situación resulta especialmente problemática en una enfermedad donde cada hora puede ser decisiva para evitar nuevas transmisiones y mejorar el pronóstico de los pacientes.

Una nueva herramienta para acelerar la respuesta

Precisamente para reducir estos retrasos, las autoridades sanitarias congoleñas, con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Banco Mundial, el Instituto Nacional de Salud Pública, el Instituto Nacional de Investigación Biomédica y diversos socios internacionales, han comenzado a desplegar una nueva tecnología diagnóstica en las zonas más afectadas. Se trata de la plataforma RadiOne, un dispositivo compacto capaz de realizar diagnósticos moleculares del virus Bundibugyo en menos de una hora.

Hasta hace pocas semanas, las muestras sospechosas debían recorrer más de 2.000 kilómetros hasta Kinshasa para ser analizadas, un proceso que generaba importantes retrasos debido a las dificultades de transporte y conservación. Con la implantación de laboratorios descentralizados en ciudades como Bunia y Mongbwalu, los resultados pueden obtenerse ahora el mismo día.

Según explicó Neema Sindani, técnica de laboratorio de salud pública en Bunia, esta rapidez permite que los equipos clínicos actúen antes sobre los casos confirmados y aumenten las posibilidades de supervivencia de los pacientes.

La OMS considera que esta herramienta representa un avance significativo para la respuesta frente al actual brote de virus Bundibugyo. La plataforma destaca por su reducido tamaño, facilidad de transporte y capacidad para funcionar en entornos con infraestructura limitada, características especialmente valiosas en regiones remotas y afectadas por conflictos.

Además, la capacidad diagnóstica ha experimentado un incremento notable. Los laboratorios de Bunia y Mongbwalu han pasado de realizar alrededor de 30 pruebas diarias a alcanzar hasta 80 análisis al día, gracias a la incorporación de RadiOne y de plataformas complementarias de RT-PCR.

Paralelamente, técnicos locales han recibido formación específica en bioseguridad, manejo de muestras y operación de los equipos, con el objetivo de garantizar la autonomía progresiva de estos centros.

Hacia una red descentralizada de vigilancia

Las autoridades sanitarias están ampliando la red de laboratorios descentralizadosen Ituri y Kivu Norte. Además de los centros ya operativos en Bunia y Mongbwalu, se están habilitando nuevas instalaciones en Aru, Nyankunde, Beni y próximamente Butembo.

Los responsables de la respuesta consideran que esta estrategia puede transformar el abordaje de futuras epidemias al acercar las capacidades diagnósticas a las comunidades afectadas. Más allá de acelerar la confirmación de casos, permite reducir la estigmatización de las personas sospechosas de infección, optimizar el uso de recursos y fortalecer la vigilancia epidemiológica.

Hasta la fecha, 40 personas se han recuperado de la enfermedad desde el inicio del brote declarado el pasado 15 de mayo. Aunque las autoridades sanitarias insisten en que la intervención temprana salva vidas y recuerdan que el ébola puede tratarse, también advierten de que la ventana de oportunidad para controlar la epidemia se está reduciendo.

Por ello, tanto MSF como la OMS coinciden en que será necesario reforzar simultáneamente la vigilancia, el diagnóstico, la participación comunitaria y la cooperación internacional si se quiere contener un brote que sigue avanzando en una de las regiones más vulnerables del continente africano.

 

 

FUENTE: Gaceta Médica 

Ruth Canal
Ruth Canal
Vinculada al mundo de la salud y la investigación,mantiene un seguimiento constante de la información sanitaria y biomédica. Ha participado en proyectos formativos relacionados con comunicación científica.

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