El proyecto europeo COMFORT, en colaboración con el VHIR, el IDIAPJGol y la atención primaria del ICS, impulsa la transformación de los modelos actuales de recogida de sangre.
El objetivo común es generar evidencia sólida sobre la viabilidad de la microextracción sanguínea como alternativa o complemento a los métodos tradicionales de venopunción.
El Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR), el Institut d’Investigació en Atenció Primària de Salut Jordi Gol (IDIAPJGol) y la atención primaria del Institut Català de la Salut han empezado la fase clínica del estudio europeo Project-COMFORT. Se trata de una iniciativa internacional que tiene como objetivo transformar los modelos actuales de recogida de sangre mediante tecnologías innovadoras de microextracción sanguínea.
Los primeros participantes ya han sido incluidos en los Centros de Atención Primaria (CAP) Roquetes, en las Terres de l’Ebre, y Sant Martí de Provençals, en Barcelona, ambos del Institut Català de la Salut (ICS), un paso que consolida el inicio de la actividad asistencial vinculada al proyecto en Cataluña. En el caso de Vall d’Hebron e IDIAPJGol, en Cataluña está previsto alcanzar al menos un centenar de participantes dentro del conjunto del estudio, que se desarrolla de forma paralela en varios países europeos y bajo un mismo protocolo clínico armonizado.
El proyecto parte de la necesidad de reducir la carga asociada a las extracciones de sangre convencionales, especialmente en poblaciones que requieren controles frecuentes o que presentan dificultades de acceso a los centros sanitarios. La microextracción sanguínea permite obtener volúmenes reducidos de sangre de manera menos invasiva, con la posibilidad de implementarla en entornos más flexibles, incluso fuera del hospital o del CAP en determinadas condiciones.
Esta aproximación abre la puerta a nuevos modelos de seguimiento clínico más centrados en el paciente, con potencial para mejorar la adherencia a los controles médicos, reducir desplazamientos innecesarios y optimizar recursos asistenciales. Al mismo tiempo, el proyecto busca garantizar que estas nuevas tecnologías mantengan los estándares de calidad analítica necesarios para la toma de decisiones clínicas.
La enfermera de familia y comunitaria y adjunta a dirección del CAP Sant Martí de Provençals, Gemma López, incide en la mejora de la experiencia: “Esta nueva técnica menos invasiva, junto con la educación y formación de los pacientes en el uso del dispositivo, puede contribuir a mejorar su experiencia y el seguimiento de sus patologías”.
La fase clínica ahora iniciada constituye un momento clave dentro del Project-COMFORT, ya que permite validar en condiciones reales los dispositivos y procedimientos desarrollados durante las fases previas del proyecto. Esta etapa incluye la recogida de muestras en entornos asistenciales, en este caso los CAP, y la evaluación de su rendimiento en diferentes perfiles de pacientes y contextos clínicos.
La Dra. Noèlia Carrasco Querol, coordinadora del estudio en el ámbito de la atención primaria e investigadora de la Unidad de Apoyo a la Investigación (USR) Tierras del Ebro del IDIAPJGol, remarca que el estudio puede representar “un avance en la organización asistencial si esta tecnología se implementa en la práctica clínica colectivos vulnerables como los niños y las personas mayores, así como de la población que vive en zonas rurales”. El equipo de investigación es responsable del reclutamiento de participantes y de la logística del proyecto. Forman parte cuatro enfermeras de los dos CAP, que se encargan de realizar las extracciones de sangre y de gestionar el envío de las muestras al VHIR.
En Vall d’Hebron, el proyecto está coordinado por la Dra. Roser Ferrer, jefa del Servicio de Bioquímica del Hospital Universitario Vall d’Hebron y jefa del grupo de Bioquímica Clínica, Vehiculización de Fármacos y Terapia del VHIR, y cuenta con la participación del Dr. Simó Schwartz Jr, investigador principal del grupo de investigación de Bioquímica Clínica, Vehiculización de Fármacos y Terapia del VHIR, como investigador principal del estudio clínico a escala europea y responsable de la coordinación de la implementación en los diferentes centros participantes.
La Dra. Roser Ferrer destaca la relevancia de este paso en la trayectoria del proyecto: “El inicio de la inclusión de pacientes representa un momento especialmente significativo porque pasamos de la teoría y la validación técnica a la práctica clínica real. Es aquí donde realmente podemos evaluar el impacto potencial de esta tecnología en el día a día de los pacientes y de los profesionales”.
Según la Dra. Roser Ferrer, esta fase permitirá no solo comprobar la viabilidad de la microextracción sanguínea, sino también analizar aspectos como su aceptación por parte de los pacientes, la consistencia de los resultados y su integración en los flujos de trabajo asistenciales. “El reto no es solo tecnológico, sino también organizativo y clínico. Debemos ver cómo estas herramientas pueden encajar en los sistemas de salud sin perder rigor ni calidad diagnóstica”, añade.
En relación con el alcance del proyecto, el Dr. Simó Schwartz Jr subraya también su dimensión internacional y el valor de la colaboración entre centros: “Estamos hablando de un esfuerzo coordinado a escala europea con un total de 51 instituciones y empresas implicadas. Esto nos permite comparar resultados, compartir experiencias y avanzar de una forma mucho más sólida que si trabajáramos de manera aislada”.
Iniciativa europea


