Las náuseas, el dolor abdominal o la fatiga son síntomas de infarto que muchas mujeres no identifican

  • Especialistas en Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra recuerdan que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las principales causas de muerte entre la población femenina y recomiendan consultar ante molestias persistentes o inesperadas

16 de julio de 2026.- Durante décadas, el infarto se ha asociado a un problema principalmente masculino. Sin embargo, las enfermedades cardiovasculares también afectan de forma relevante a las mujeres y se encuentran entre sus principales causas de mortalidad. Esta menor percepción del riesgo, unida a la tendencia a restar importancia a los síntomas, puede retrasar la consulta médica, el diagnóstico y el inicio del tratamiento.

Las doctoras Nahikari Salterain y Agnes Díaz Dorronsoro, especialistas en Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra, señalan que “muchas mujeres continúan temiendo más otras enfermedades, como el cáncer, a pesar del impacto de la patología cardiovascular en términos de mortalidad y morbilidad”.

Un aspecto a tener en cuenta es cómo se interpretan los síntomas. El dolor torácico sigue siendo el síntoma más frecuente de infarto tanto en hombres como en mujeres, pero en ellas puede acompañarse de náuseas, sudoración, malestar general o dolor localizado en el abdomen. Estas manifestaciones pueden confundirse con problemas digestivos, ansiedad o cansancio, lo que contribuye a posponer la consulta con un especialista. “No damos la importancia que deberíamos a los síntomas. Pensamos que no es nada grave o que ya se pasará”, advierte la Dra. Díaz Dorronsoro.

Embarazo y menopausia

Además de los factores de riesgo clásicos, existen otros específicos de la mujer que han ganado relevancia en los últimos años. Las complicaciones durante el embarazo, como la preeclampsia o la diabetes gestacional, pueden aumentar el riesgo cardiovascular a largo plazo. También influyen el síndrome de ovario poliquístico, la menopausia precoz, los tratamientos hormonales y los cambios que se producen tras la menopausia, etapa en la que desaparece el efecto protector de los estrógenos frente a la enfermedad cardiovascular aterosclerótica.

“La salud cardiovascular de la mujer no se entiende sin tener en cuenta todo su recorrido hormonal y ginecológico”, subrayan las especialistas. A estas diferencias biológicas se suman factores sociales y de hábitos de vida, como el aumento del tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo, el estrés o la falta de descanso, que también influyen en la salud cardiovascular femenina.

En el ámbito de la prevención, las recomendaciones principales son similares para hombres y mujeres: no fumar, realizar ejercicio físico y seguir una dieta mediterránea. Sin embargo, entre mujeres resulta especialmente importante mantener un seguimiento cardiovascular, incluso en edades tempranas, y prestar atención a su historia clínica ginecológica y hormonal. “La salud cardiovascular debe cuidarse a lo largo de toda la vida”, destaca la Dra. Salterain.

Las cardiólogas insisten en que cualquier síntoma nuevo, persistente o inexplicable debe ser valorado por un profesional. “No se trata de generar alarma, sino de favorecer una mayor conciencia sobre un problema que todavía se infradiagnostica e infratrata en la mujer. Ante un dolor torácico, una falta de aire inexplicable o un malestar repentino que no encaja con lo habitual, consultar a tiempo puede marcar la diferencia. En verano, que cambian los hábitos, aumentan los desplazamientos y muchas personas retrasan las consultas médicas hasta después de las vacaciones, los especialistas recuerdan la importancia de no ignorar síntomas cardiovasculares potencialmente graves.

Pie de foto de cabecera: A la izquierda, la Dra. Agnes Díaz Dorronsoro, junto a la Dra. Nahikari Salterain, especialistas en Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra.
Ana Manterias
Ana Manterias
Colabora en el portal desde el ámbito de la comunicación y el marketing, con una visión estratégica orientada al sector de la sanidad y la salud, las enfermedades y la nutrición. Especializada en relaciones institucionales, coordina la línea editorial de todos los autores con un enfoque riguroso y coherente.

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