Italia da un paso más y pide a Europa que trate la prevención sanitaria como una inversión estratégica

Tras convertir la prevención y la vacunación en uno de los pilares de sus presupuestos, el Gobierno italiano propone por carta reformar las reglas fiscales europeas para que este tipo de gasto sea reconocido como una inversión de futuro

 

Apenas unas meses después de anunciar una de las mayores apuestas presupuestarias por la prevención sanitaria de los últimos años, Italia quiere trasladar ese mismo enfoque al conjunto de la Unión Europea. El Ministerio de Economía y Finanzas ha difundido una carta institucional en la que defiende que el gasto en prevención, vacunación y programas de cribado deje de ser tratado como un gastocorriente y pase a considerarse una inversión estratégica para la sostenibilidad económica y financiera de los Estados.

El documento, firmado por el subsecretario de Estado del Ministerio de Economía y Finanzas, Federico Freni, plantea una reflexión de fondo sobre el actual marco presupuestario europeo: «¿Por qué seguimos tratando el gasto en prevención como un coste y no como una inversión?», se pregunta al inicio de la carta.

La iniciativa supone un paso más respecto a la estrategia presentada por el Ejecutivo italiano en mayo, cuando el Documento de Finanzas Públicas (DFP) y la Ley de Presupuestos consolidaron un cambio de paradigma al situar la prevención sanitaria en el centro de la política económica nacional. Entonces, el Gobierno anunció una financiación estructural de 238 millones de euros anuales para reforzar los programas de prevención y diagnóstico precoz, además de 247 millones adicionalesdestinados a nuevas actuaciones preventivas.

De la política nacional al debate europeo

La novedad ahora es que Italia pretende extender ese planteamiento al ámbito comunitario. En la carta, el Ministerio sostiene que las actuales reglas contables europeas incentivan recortes en prevención porque sus beneficios no se reflejan de forma inmediata en las cuentas públicas, mientras que los costes derivados de no invertir —más enfermedades crónicas, hospitalizaciones evitables o pérdida de productividad— aparecen años después. «Ahorramos hoy para vernos obligados a gastar mucho más mañana», resume el documento.

Según el Ejecutivo italiano, existe ya suficiente evidencia científica y económica para considerar que las inversiones en vacunación, cribados y promoción de hábitos saludables generan un retorno positivo sobre las finanzas públicas al reducir el gasto sanitario, farmacéutico y social a medio y largo plazo.

En esta línea, la carta plantea que el nuevo marco de gobernanza económica de la Unión Europea incorpore un tratamiento diferenciado para las inversiones en prevención, de forma similar al razonamiento que ya se aplica en ámbitos como las infraestructuras o la transición energética.

Italia propone excluir, al menos parcialmente, este tipo de inversiones de losagregados utilizados para evaluar los ajustes fiscales nacionales, siempre bajo criterios verificables, metodologías comunes y evaluación plurianual.

«No pedimos excepciones discrecionales; pedimos reglas más inteligentes», señala el texto, que insiste en que la salud constituye «la base más sólida sobre la que construir cualquier objetivo económico de largo plazo».

El documento vincula directamente la inversión en prevención con la competitividad económica. El Ministerio italiano sostiene que la salud de la población no puede seguir considerándose un capítulo residual de los presupuestos públicos, sino una condición indispensable para la productividad, la cohesión social y la sostenibilidad de los sistemas de bienestar.

La carta advierte además del impacto del envejecimiento demográfico sobre las cuentas públicas y sostiene que una población menos saludable incrementa tanto el gasto sanitario como la presión sobre los sistemas de pensiones y dependencia.

Continuidad con la estrategia

La iniciativa europea refuerza la línea política que el Gobierno de Giorgia Meloni comenzó a desarrollar este año al convertir la prevención en uno de los ejes de su planificación económica.

Además de incrementar la financiación específica para programas preventivos, los presupuestos italianos contemplan la ampliación de los cribados oncológicos, el refuerzo de la vacunación, nuevos programas de prevención ambiental y neonatal, inversiones en salud mental, digitalización sanitaria y telemedicina, junto con un aumento del Fondo Nacional de Salud y de la financiación destinada al personal sanitario.

Con la carta remitida ahora a los socios europeos, Italia pretende que ese cambio de enfoque deje de ser exclusivamente nacional y abra un debate comunitario sobre la forma en que Europa mide y valora las inversiones destinadas a prevenir la enfermedad antes de que genere un mayor coste sanitario y económico.

 

 

 

FUENTE: Gaceta Médica 

Ruth Canal
Ruth Canal
Vinculada al mundo de la salud y la investigación,mantiene un seguimiento constante de la información sanitaria y biomédica. Ha participado en proyectos formativos relacionados con comunicación científica.

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