Carla explica cómo la presión del MIR y la autoexigencia desencadenaron una ansiedad que acabó cambiando su forma de entender la Medicina y el cuidado de los pacientes
“Sentía que nunca era suficiente, que siempre podía estudiar una hora más o hacerlo mejor”. De esta forma, Carla describe una de las etapas más duras de su vida. Durante meses, esta médica vivió convencida de que el éxito dependía de no bajar nunca el ritmo. La pandemia truncó el viaje a Australia que había planeado tras terminar la carrera. Un año después comenzó a preparar el MIR, mientras intentaba sostener la enfermedad de su abuelo, la presión de un examen que parecía decidir su futuro y una ansiedad que se abría paso en silencio. “La ansiedad no era mi enemiga, sino la forma que tenía mi cuerpo de decirme que había cosas que no estaba haciendo bien y que necesitaba parar”, reconoce a Redacción Médica. Le costó tiempo y parte de su salud darse cuenta.


