Investigadores analizan el papel de India y China y concluyen que la estabilidad del entorno será cada vez más determinante para las inversiones a largo plazo
La estrategia global de la industria farmacéutica continúa experimentado cambios de paradigma y, esta vez, la geopolítica está en el centro del asunto. Las relaciones internacionales, en este sentido, están convirtiéndose en un factor determinante para decidir dónde desarrollar nuevos medicamentos. Así lo avala un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad John Cabot, en Roma, que ha analizado el papel de dos de las principales potencias mundiales, India y China, en la reconfiguración del futuro del sector farmacéutico.
Hasta ahora, las farmacéuticas han tendido a priorizar variables como el coste, la rapidez para reclutar pacientes o la capacidad de fabricación. Ahora, tal y como se desprende del estudio, este enfoque podría dejar de ser suficiente. El desarrollo de un fármaco suele llevar entre 10 y 12 años, tiempo de sobra para que cambien las relaciones comerciales, las regulaciones o el escenario político, sobre todo en un contexto tan volátil como el actual. Así, los autores aseguran que la decisión final ya no debería basarse exclusivamente en criterios científicos o económicos, sino en la respuesta de dónde será más seguro mantener la inversión a diez años vista.
Después de comparar el papel de India y China en la investigación y el desarrollo (I+D) farmacéutico, los investigadores concluyen que ambos países seguirán siendo actores fundamentales para la industria, aunque por motivos diferentes.
China mantiene una posición de liderazgo gracias a su amplia infraestructura científica, su capacidad de fabricación, la rapidez con la que puede desarrollar ensayos clínicos y su incorporación de herramientas de inteligencia artificial al descubrimiento de nuevos fármacos.
A juicio de los investigadores, no obstante, la estabilidad institucional, la protección de la propiedad intelectual y la previsibilidad del entorno regulatorio deben tener un peso creciente en las decisiones de inversión. Desde esa perspectiva, los autores consideran que India reúne “condiciones especialmente favorables” para acoger proyectos internacionales de I+D a largo plazo, principalmente porque cuenta con un entorno institucional y regulatorio que consideran “más predecible”, así como una menor exposición al riesgo geopolítico.
Los investigadores aclaran que esto no significa que India sea científicamente superior a China, sino que ofrece un entorno que consideran más estable y, sobre todo, predecible para inversiones que requieren más de una década de planificación. Precisamente, sostienen que la estrategia más eficaz consiste en diversificar la cadena de valor de la investigación farmacéutica y aprovechar las fortalezas de cada mercado. Y es que, a ojos de los investigadores, “las compañías que logren integrar el análisis del riesgo geopolítico con sus capacidades de innovación estarán mejor posicionadas para afrontar un entorno internacional cada vez más competitivo”.
En este escenario, el futuro de la I+D farmacéutica ya no dependería únicamente del talento científico o de la capacidad tecnológica. Las relaciones internacionales y la seguridad de las inversiones pasarán a formar parte de una ecuación que podría redefinir el mapa mundial de la innovación sanitaria en un futuro no tan lejano.
FUENTE: Salud35


