La vuelta a la rutina puede modificar los horarios de las tomas y requerir una adaptación progresiva tanto para la madre como para el bebé, pero no implica necesariamente abandonar la lactancia materna
Anticipar la transición, conocer las diferentes alternativas de alimentación, adaptar las tomas y contar con el apoyo del entorno puede ayudar a cada madre a encontrar la fórmula que mejor se adapte a sus circunstancias y a las necesidades de su bebé
La llegada del recién nacido implica un periodo de adaptación para toda la familia, en el que el seguimiento clínico de madre y bebé por parte de ginecólogos, matronas y pediatras resulta fundamental para anticipar dificultades y ofrecer orientación especializada desde el inicio.
Con la llegada de septiembre y la vuelta a la rutina, muchas madres se enfrentan a uno de los principales cambios en la organización de la lactancia: la reincorporación al trabajo y las horas de separación de su bebé. El regreso a los horarios habituales modifica la dinámica de las tomas, que durante las vacaciones suelen adaptarse con mayor flexibilidad a las necesidades del recién nacido y obliga a buscar nuevas formas de mantener la lactancia si así lo desea la madre.
En este contexto, María Cantos, Coordinadora de matronas de HM Hospitales en Madrid, recuerda que volver al trabajo no implica necesariamente dejar de dar el pecho, sino adaptar la forma de organizar las tomas a la nueva rutina. “Cada madre, cada bebé y cada lactancia son únicos. No hay una única forma de hacerlo bien: lo importante es conocer los recursos y las opciones disponibles para encontrar la que mejor se adapte a cada familia”, explica.
Preparar la vuelta al trabajo con antelación
Uno de los principales cambios que pueden producirse con la reincorporación laboral tiene que ver con la frecuencia de las tomas. Durante los primeros días, la madre puede notar el pecho más lleno, tenso o incluso algún bulto en las horas en las que anteriormente se producía. Si se espacian de forma habitual y no se sustituyen por una extracción, el pecho puede interpretar que existe una menor demanda y reducir progresivamente la producción.
Por este motivo, el equipo de matronas de HM Hospitales en Madrid recomienda preparar la transición con antelación y de forma progresiva, en lugar de esperar al primer día de trabajo. “Yo recomiendo empezar dos o tres semanas antes a ensayar cómo van a ser los días y mantener algunas tomas ancla que casi nunca se pierden: la de la mañana, la del reencuentro y las de la noche. Estas tomas pueden ayudar a sostener la lactancia, aunque el resto del día cambie”, señalan.
La adaptación no solo afecta a la madre. El bebé también puede reorganizar sus tomas cuando pasa varias horas separado de ella, mamando menos durante ese periodo y compensándolo por la tarde y la noche. “Muchas mujeres interpretan que el bebé se ha quedado con hambre o que su leche ya no le alimenta, cuando puede tratarse simplemente de una reorganización. Al reencontrarse con su madre también puede buscar el pecho por contacto y no únicamente por hambre”, explica.
Lactancia y trabajo: distintas opciones para cada familia
Mantener la lactancia materna durante la vuelta al trabajo es compatible con diferentes formas de organización. Algunas madres pueden optar por extraerse leche durante la jornada para que el bebé la tome posteriormente, mientras que otras pueden combinar las tomas directas con leche extraída o fórmula. En palabras de María Cantos, “hay que quitarse de encima la idea del todo o nada. Una lactancia no tiene por qué ser exclusivamente a demanda las 24 horas: puede haber tomas directas y leche extraída, o tomas directas y fórmula. Lo importante es que cada mujer encuentre la opción con la que se sienta cómoda”.
Cuando la madre pasa varias horas separada de su bebé, la recomendación general es intentar que las tomas que realizaría el bebé durante ese periodo se sustituyan por extracciones. En una jornada laboral de unas ocho horas, esto puede suponer aproximadamente dos o tres extracciones, aunque las necesidades pueden variar en función de cada caso.
Además, no es necesario acumular grandes cantidades de leche antes de reincorporarse. “No hace falta tener un congelador lleno para empezar. Con la leche de un par de días por delante puede ser suficiente, porque lo que se extrae hoy puede utilizarse posteriormente”, explica.
La planificación también puede incluir la utilización del permiso de lactancia y la organización de los horarios de trabajo y cuidado del bebé, de manera que la madre pueda establecer una rutina realista y sostenible.
Claves para la extracción y conservación de la leche materna
La extracción puede generar dudas, especialmente cuando la madre la utiliza por primera vez como parte de su rutina laboral. La especialista recuerda que la cantidad obtenida con un sacaleches no debe utilizarse como referencia directa para valorar cuánto está comiendo el bebé. “Un sacaleches nunca saca lo mismo que un bebé. Si una madre obtiene 60 mililitros, eso no significa que su bebé tome 60 mililitros”, señala María Cantos.
Para facilitar la extracción, la especialista recomienda realizarla con las manos, limpias y secas, y el sacaleches además de buscar, en la medida de lo posible, un entorno tranquilo. El momento también puede influir: algunas mujeres encuentran más sencillo extraerse leche por la mañana, cuando el pecho suele estar más lleno, o aproximadamente media hora después de una toma.
La conservación requiere igualmente cierta planificación. La matrona aconseja almacenar la leche en cantidades pequeñas, de unos 60 a 90 mililitros, etiquetar los recipientes con la fecha y utilizar primero la leche más antigua. Para transportarla desde el trabajo hasta casa, una nevera portátil con placas de frío puede ser suficiente y, una vez en casa, debe conservarse en la nevera o el congelador según el uso previsto.
¿Y si el bebé rechaza el biberón?
Otra de las preocupaciones habituales antes de la reincorporación es que el bebé no acepte el biberón. En este caso, el equipo de matronas de HM Hospitales en Madrid recomienda empezar a practicar dos o tres semanas antes de la vuelta al trabajo, sin convertirlo en una obligación ni esperar a que el bebé tenga mucha hambre.
La postura y la forma de ofrecerlo también pueden facilitar la adaptación. El bebé debe estar relativamente incorporado y el biberón mantenerse en posición horizontal, utilizando una tetina de flujo lento y realizando pausas durante la toma. “Es preferible ofrecerlo cuando el bebé está tranquilo y contento. Si lo rechaza, no hay que insistir ni esperar a que tenga mucha hambre. Se puede probar otro día, cambiar la tetina, la temperatura de la leche, la persona que se lo ofrece o incluso recurrir a otras opciones, como un vasito o una cuchara”, explica la matrona.
En este proceso, además, puede ser positivo que sea la pareja u otra persona del entorno quien ofrezca la toma, especialmente cuando la madre se encuentra cerca. De esta manera, la alimentación puede convertirse también en una vía para que el acompañante participe de forma activa en los cuidados del bebé.
El apoyo a la madre también pasa por repartir las tareas cotidianas. “Al acompañante y a la familia no hay que darles consejos, hay que darles tareas. Hacer la compra, preparar la cena, ocuparse de otros hijos, lavar el sacaleches o dejar preparados los recipientes para el día siguiente son formas concretas de apoyar a una madre que está dando el pecho”, destaca la matrona.
Un acompañamiento integral antes y después del nacimiento
La vuelta al trabajo forma parte de una etapa de cambios que comienza ya durante el embarazo y se prolonga durante los primeros meses de vida del bebé. En las maternidades de HM Hospitales, este proceso se aborda desde un equipo multidisciplinar en el que ginecólogos y obstetras acompañan a la madre durante el embarazo, el parto y el posparto, mientras que los pediatras realizan el seguimiento del recién nacido y del bebé. A este equipo se suman las matronas, que pueden ofrecer apoyo específico en cuestiones relacionadas con la lactancia y los cuidados del recién nacido, también mediante atención a domicilio cuando la familia lo necesita.
Los primeros meses tras el nacimiento suponen una importante adaptación para toda la familia, con cambios en las rutinas, la alimentación y el descanso de la madre y el bebé. Por ello, mantener el seguimiento con los profesionales sanitarios durante esta etapa resulta fundamental para detectar posibles dificultades, resolver dudas y acompañar la evolución de ambos, favoreciendo su bienestar y ayudando a que cada familia afronte los cambios de forma segura y adaptada a sus necesidades.
HM Hospitales
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