• El retraso diagnóstico en las bronquiectasias, de 6,2 años en España, responde a que la enfermedad es poco conocida entre la población, poco sospechada en sus fases iniciales y a que comparte síntomas con otras patologías como el asma y la EPOC.
• SEPAR impulsa el Año SEPAR de la Vía Aérea 2026-2027, centrado en el asma, EPOC y las bronquiectasias para concienciar a la población de su salud respiratoria y avanzar hacia un abordaje integrado que mejore el diagnóstico y tratamiento de estas patologías.
• El tratamiento de las bronquiectasias afrontará un cambio de paradigma con la aparición de la primera terapia dirigida frente a esta enfermedad respiratoria
15 de septiembre de 2026.
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) advierte que el retraso diagnóstico, de 6,2 años en España, es uno de los retos que se deben mejorar en referencia a las bronquiectasias, una enfermedad aún poco conocida por la población general y también poco sospechada en sus fases iniciales. Muchos pacientes pasan años con tos, flemas, infecciones respiratorias repetidas o necesidad frecuente de antibióticos, pero normalizan estos síntomas o los atribuyen a “bronquitis”, al tabaco, al asma o a la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Esto retrasa la consulta, el diagnóstico y el inicio de un abordaje específico. Por ello, SEPAR pide a la población que consulte al médico ante el exceso de flemas, tos persistente o falta de aire, posibles síntomas de las bronquiectasias.
Además, desde este 1 de julio, SEPAR impulsa el Año SEPAR de la Vía Aérea 2026-2027, centrado en asma, EPOC y bronquiectasias. Su objetivo es aumentar el conocimiento de estas enfermedades, concienciar a la población sobre la salud respiratoria, evitar que se normalicen síntomas como la tos crónica, la falta de aire o la producción frecuente de flemas, y favorecer una consulta más temprana. También pretende reforzar la formación de los profesionales mejorar la coordinación entre Atención Primaria y Neumología, e impulsar una visión integrada de enfermedades que, aunque son diferentes, afectan a la vía aérea y pueden coexistir en un mismo paciente.
“Este Año SEPAR de la Vía Aérea: asma, EPOC y bronquiectasias se orienta a abordar de forma integrada un conjunto de tres patologías respiratorias de alta prevalencia, elevado impacto clínico y significativa carga asistencial y económico, y con mecanismos fisiopatológicos comunes. Aun así, el sistema sanitario continúa abordándolas, a menudo, como entidades independientes escasamente interrelacionadas. Por eso, nuestro objetivo es avanzar hacia un abordaje integrado, preciso y equitativo que mejore el diagnostico, el tratamiento y la vida de nuestros pacientes”, explica la Dra. Patricia Sobradillo, coordinadora del Año SEPAR de la Vía Aérea.
“El mensaje que queremos hacer llegar a la ciudadanía es que respirar mal no debe considerarse normal. Consultar antes permite diagnosticar antes, tratar mejor y prevenir complicaciones”, destaca la Dra. Jessica González Gutiérrez, miembro del comité del Año SEPAR de la Vía Área.
Las bronquiectasias tienen una prevalencia de 227 casos por cada 100.000 hombres y 309 por cada 100.000 mujeres, aumentando hasta aproximadamente 1.100 casos por cada 100.000 habitantes en mayores de 80 años, según un reciente estudio. Las bronquiectasias son una enfermedad respiratoria crónica en la que los bronquios están dilatados, es decir, más ensanchados de lo normal, y dañados de forma permanente. Esto dificulta la eliminación del moco, favorece las infecciones respiratorias repetidas y mantiene la inflamación en las vías respiratorias.
“El pulmón pierde parte de su capacidad para “limpiarse” correctamente. Por eso, los síntomas más habituales son tos persistente, expectoración o flemas —a veces abundantes o purulentas— infecciones respiratorias de repetición, sensación de falta de aire, cansancio y, en algunos casos, dolor torácico o expulsión de sangre con la tos que muchas personas normalizan durante años, pero que no son normales”, informa la Dra. González.
Entre el 26% y el 90% de los casos de bronquiectasias son de origen desconocido. En algunos pacientes aparecen como secuela de infecciones respiratorias, como neumonías graves, tuberculosis o infecciones repetidas desde la infancia. También se asocian con enfermedade que favorecen la inflamación o la infección crónica de los bronquios: la fibrosis quística, la discinesia ciliar primaria, enfermedades autoinmunes, la aspergilosis broncopulmonar alérgica, la aspiración repetida de contenido gástrico o problemas que obstruyen parcialmente la vía aérea, así como el asma o la EPOC.
Retraso diagnóstico y novedad en el tratamiento
El asma, la EPOC y las bronquiectasias comparten síntomas, lo que puede dificultar el diagnóstico de las bronquiectasias. La radiografía de tórax puede no ser suficiente y, para confirmarlo, suele ser necesaria una tomografía computarizada (TAC) de alta resolución. Por ello, es clave aumentar la sospecha clínica ante síntomas persistentes como tos crónica con expectoración, infecciones de repetición o exacerbaciones frecuentes.
Además, las tres enfermedades pueden coexistir en una misma persona, especialmente en casos de asma grave o EPOC avanzada, aunque las bronquiectasias también pueden presentarse de forma independiente. Estas enfermedades pueden influirse mutuamente: la inflamación crónica, el exceso de moco y las infecciones repetidas pueden favorecer la aparición de bronquiectasias, mientras que las bronquiectasias pueden provocar obstrucción del flujo aéreo y empeorar la evolución del asma o la EPOC cuando coexisten.


