La inmunoterapia y los nuevos tratamientos dirigidos siguen transformando el abordaje de los linfomas

  • La inmunoterapia, los anticuerpos biespecíficos, los anticuerpos conjugados, los inhibidores de la tirosina quinasa de Bruton (BTK) y la terapia celular CAR-T continúan ampliando las opciones terapéuticas frente a los linfomas, permitiendo estrategias cada vez más personalizadas y, en determinadas situaciones, menos dependientes de la quimioterapia.

  • Entre los avances más recientes destaca la incorporación de la inmunoterapia a la primera línea del linfoma de Hodgkin clásico avanzado y la llegada de los anticuerpos biespecíficos a líneas más precoces del linfoma folicular.

  • En España se estima que en 2026 se diagnosticarán 12.201 nuevos casos de linfomas no hodgkinianos y 1.792 casos de linfoma de Hodgkin.

El tratamiento de los linfomas ha experimentado una profunda transformación durante las últimas décadas. A las combinaciones de quimioterapia y los anticuerpos monoclonales se han incorporado progresivamente nuevos anticuerpos conjugados, inhibidores de BTK, anticuerpos biespecíficos, inmunoterapia y terapias celulares CAR-T. Este amplio arsenal terapéutico permite seleccionar estrategias cada vez más adaptadas al subtipo de linfoma y a las características de cada paciente y ha contribuido a mejorar de forma significativa su pronóstico.
En el marco de la campaña de comunicación “En Oncología cada AVANCE se escribe en Mayúsculas”, la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) da a conocer la evolución y los avances médicos que se han sucedido en las últimas décadas en el tratamiento de los diferentes tumores. Coincidiendo con el Día Mundial del Linfoma, que se celebra este martes, 15 de septiembre, SEOM destaca algunos de los principales avances producidos en este grupo heterogéneo de neoplasias.
Los linfomas no hodgkinianos se encuentran entre los tumores más frecuentes en nuestro entorno. Según el informe Las cifras del cáncer en España 2026, se estima que este año se diagnosticarán 12.201 nuevos casos de linfomas no hodgkinianos y 1.792 casos de linfoma de Hodgkin en España.
Los avances terapéuticos han permitido mejorar progresivamente la supervivencia, aunque existen importantes diferencias entre los distintos subtipos de linfoma. Según REDECAN, en pacientes diagnosticados entre 2013 y 2017, la supervivencia neta estandarizada a cinco años alcanza el 85,5% en el linfoma de Hodgkin y el 68,8% en los linfomas no hodgkinianos. Estas cifras engloban, no obstante, enfermedades con comportamientos biológicos, tratamientos y pronósticos muy diferentes.
Desde la introducción de las combinaciones de quimioterapia en la década de los 70, que marcaron un punto de inflexión al conseguir la curación de una proporción de pacientes, se han incorporado progresivamente nuevas herramientas diagnósticas y terapéuticas que han modificado de forma sustancial el abordaje de estas enfermedades.
Desde el punto de vista diagnóstico, la incorporación de técnicas de inmunohistoquímica, citogenética y, más recientemente, de biología molecular y secuenciación genómica permite caracterizar con mayor precisión los diferentes subtipos de linfoma, identificar alteraciones biológicas relevantes y avanzar hacia una clasificación y un tratamiento cada vez más personalizados.
En el ámbito terapéutico, la introducción de los anticuerpos monoclonales asociados a la quimioterapia supuso una mejora muy importante en el pronóstico de numerosos linfomas. En los últimos años se ha producido una nueva revolución con la llegada de tratamientos dirigidos y diferentes estrategias de inmunoterapia. Una de las tendencias más relevantes es que tratamientos inicialmente reservados para pacientes con múltiples recaídas están avanzando progresivamente hacia fases más precoces de la enfermedad.
  • En el linfoma de Hodgkin clásico avanzado, uno de los principales avances recientes ha sido la incorporación de la inmunoterapia a la primera línea de tratamiento. La combinación de nivolumab con doxorrubicina, vinblastina y dacarbazina (N-AVD) consiguió en pacientes con enfermedad en estadios III-IV no tratada previamente una SLP a dos años del 92%, frente al 83% con brentuximab vedotina asociado a AVD.
  • Los anticuerpos biespecíficos constituyen otro de los grandes avances de los últimos años. Moléculas como glofitamab, epcoritamab o mosunetuzumab han demostrado una elevada actividad en distintos linfomas B y están modificando progresivamente la estrategia terapéutica.
  • Una de las principales novedades se ha producido en el linfoma folicular refractario, donde epcoritamab combinado con lenalidomida y rituximab ha recibido autorización europea desde la segunda línea de tratamiento. Se trata de una nueva estrategia basada en un anticuerpo biespecífico y sin quimioterapia convencional, que amplía las opciones terapéuticas en fases más precoces de la enfermedad.
  • La terapia celular CAR-T ha supuesto, asimismo, un cambio radical en el tratamiento de los linfomas B de células grandes, especialmente en pacientes con enfermedad refractaria o con una recaída precoz, desplazando al trasplante autólogo de progenitores hematopoyéticos en determinados escenarios. Sus indicaciones se han ido ampliando también a otros linfomas B, como el linfoma folicular y el linfoma de células del manto.
  • En el linfoma de células del manto, los inhibidores de la tirosina quinasa de Bruton (BTK) han modificado de manera relevante el paradigma terapéutico y ya forman parte de estrategias de primera línea. En pacientes no candidatos a autotrasplante se ha incorporado acalabrutinib en combinación con inmunoquimioterapia, mientras que en pacientes candidatos, los regímenes basados en ibrutinib han demostrado mejorar los resultados y permiten replantear el papel del autotrasplante. Las terapias celulares ofrecen además nuevas alternativas en fases posteriores de la enfermedad
  • Los anticuerpos conjugados, como polatuzumab vedotina y brentuximab vedotina, han permitido mejorar los resultados en determinados linfomas B, linfomas T CD30+ y en el linfoma de Hodgkin.
Todos estos avances reflejan un cambio de paradigma en el tratamiento de los linfomas. El objetivo ya no es únicamente disponer de más tratamientos, sino utilizar terapias cada vez más dirigidas a la biología de la enfermedad, administrarlas en el momento en el que pueden aportar un mayor beneficio y reducir, cuando sea posible, la exposición a tratamientos más tóxicos.
FUENTE: SEOM
FOTOGRAFÍA DE CABECERA: Gaceta Médica 
Ruth Canal
Ruth Canal
Vinculada al mundo de la salud y la investigación,mantiene un seguimiento constante de la información sanitaria y biomédica. Ha participado en proyectos formativos relacionados con comunicación científica.

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