SEPAR reclama una mayor implementación de la espirometría en los centros de Atención Primaria y más formación para médicos y enfermeras

• Es una prueba sencilla, segura, de acceso rápido y con un coste asumible que aporta información objetiva de la función pulmonar y es indispensable para el diagnóstico y seguimiento de los pacientes con asma y EPOC.

• En atención primaria, es necesario invertir en espirómetros, formación para disponer de personal de Enfermería bien entrenado para realizar las espirometrías y médicos capacitados para interpretarlas e incorporarlas a su práctica clínica.

• El control espirométrico ayuda a valorar los cambios de la función pulmonar y a la toma de decisiones terapéuticas, incluida la escalada y desescalada de los tratamientos, además de evitar diagnósticos erróneos y tratamientos innecesarios.

8 de octubre 2026_La espirometría continúa siendo una prueba infrautilizada en Atención Primaria (AP) pese a su papel fundamental en el diagnóstico y monitorización del asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Con motivo del Día Mundial de la Espirometría, que se celebra el próximo 14 de octubre, y en el marco del Año SEPAR de la Vía Aérea 2026-2027, centrado en el asma, la EPOC y las bronquiectasias, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) reclama una mayor implementación de esta prueba en los centros de salud, así como más recursos y formación específica para los profesionales de Medicina y Enfermería que la realizan e interpretan.

La espirometría constituye una prueba fundamental para establecer el diagnóstico del asma y la EPOC y permite obtener información objetiva sobre la función pulmonar. En este sentido, es muy importante incorporar correctamente la prueba broncodilatadora, ya que permite obtener una visión más completa de la función pulmonar, tanto para aumentar el tratamiento como para monitorizar la evolución de los pacientes que están siendo tratados con inhaladores.

Es una prueba sencilla, segura, de acceso rápido y con un coste asumible, que aporta información de gran valor para el abordaje diagnóstico y el seguimiento de los pacientes con enfermedades respiratorias como el asma y la EPOC.

“La utilización de la espirometría resulta innegociable para el estudio de síntomas como la disnea, la tos y las infecciones respiratorias de repetición. Además, debería implementarse en pacientes fumadores, actuales o pasados, que tienen síntomas, con el objetivo de favorecer el diagnóstico precoz de la EPOC, incluso en aquellos pacientes que aún presentan poca o ninguna carga sintomática”, explica el Dr. Javier Bravo, miembro del comité científico del Año SEPAR de la Vía Aérea 2026-2027.

Más espirómetros y formación en atención primaria

La incorporación de los espirómetros en los centros de atención primaria debería estar mucho más extendida y constituiría una ayuda inestimable para la toma de decisiones de los profesionales. Para lograrlo, es necesario invertir no solamente en espirómetros para los diferentes centros, sino también en programas de formación para contar con un equipo de enfermería bien entrenado en la realización de las espirometrías con la calidad necesaria y con médicos capacitados para interpretarlas e incorporarlas a su práctica clínica habitual.

Una de las principales dificultades de la espirometría es que requiere la colaboración del paciente y un esfuerzo adecuado para conseguir una maniobra técnicamente válida. Por ello, es fundamental que los profesionales que la efectúan conozcan correctamente la técnica y sepan identificar cuándo una prueba puede interpretarse con fiabilidad. La interpretación es relativamente sencilla cuando se conocen los valores que deben analizarse y se ha comprobado previamente que la maniobra se haya ejecutado correctamente.

“La formación debe permitirles adquirir los conocimientos y la experiencia necesarios para realizar y valorar adecuadamente la espirometría, incorporándola con confianza a su práctica clínica habitual, tanto en las valoraciones diagnósticas como en el seguimiento de los pacientes”, explica el Dr. Bravo.

En la práctica clínica, la espirometría permite a los médicos obtener la confirmación del diagnóstico de asma y EPOC y conocer el grado de obstrucción de los pacientes y, por lo tanto, a valorar la gravedad y evolución de la enfermedad, una vez que se instaura el tratamiento inhalado. El control espirométrico ayuda a valorar los cambios en la función pulmonar y contribuye a la toma de decisiones sobre el tratamiento, incluida la posibilidad de escalar o desescalar la terapia en función de los hallazgos y de situación clínica del paciente.

“Actualmente, no es tolerable que muchos pacientes sean etiquetados de enfermedades crónicas como el asma y la EPOC y reciban tratamientos inhalados de forma prolongada sin una confirmación diagnóstica adecuada. Estos pacientes pueden continuar sintomáticos, sin que se conozca la verdadera causa de sus síntomas, y recibir un tratamiento innecesario o insuficiente, con las consecuencias que ello puede tener tanto para su salud como para el sistema sanitario”, denuncia el Dr. Bravo.

Precisamente, una correcta realización e interpretación de la espirometría resulta fundamental para evitar estos diagnósticos erróneos y garantizar que los pacientes reciban el tratamiento adecuado.

Xavi Mascarell
Xavi Mascarell
Colaborador habitual, de profesión sanitario, su interés se centra en las especialidades médicas, las asociaciones profesonales del sector y la actividad hospitalaria. Ha seguido de cerca avances en epidemiología, vacunas y prevención de la salud.

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