Investigadores británicos han descubierto un nuevo marcador genético asociado a una enfermedad inflamatoria intestinal más grave
En el mayor estudio genético realizado hasta la fecha sobre los rasgos de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), los investigadores han identificado un marcador genético asociado con una colitis ulcerosa y una enfermedad de Crohn más graves.
En este sentido, investigadores del Wellcome Sanger Institute, el Francis Crick Institute y el NIHR IBD BioResource han identificado una combinación de variantes genéticas dentro del gen HLA-DRB1, conocidas colectivamente como HLA-DRB1*01:03, que está asociada con una enfermedad más grave en personas que viven con EII.
Los resultados, publicados en The Lancet Gastroenterology and Hepatology, sugieren que las pruebas genéticas podrían identificar a los pacientes con EII con riesgo de desarrollar una enfermedad grave, lo que significa que podrían ser monitorizados más de cerca y recibir terapias avanzadas de forma más temprana.
En este contexto, conviene recordar que más de medio millón de personas en el Reino Unidoviven con la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, dos afecciones dolorosas, debilitantes y crónicas que, además, no tienen una cura conocida. Los tratamientos dependen de la gravedad de los síntomas y de la extensión de la afectación intestinal. Así, a los pacientes se les administran medicamentos que reducen la inflamación intestinal, incluidos inmunosupresores y terapias con anticuerpos monoclonales, y en los casos más graves, también puede ser necesaria la cirugía.
Para comprender el papel de la genética en la EII, los científicos del Instituto Sanger y sus colaboradores han estudiado datos de 43.762 pacientes del NIHR IBD BioResource y del UK IBD Genetics Consortium, incluidos 21.839 personas con enfermedad de Crohn y 21.923 personas con colitis ulcerosa o EII no clasificada.
Así, los investigadores han descubierto que el alelo HLA-DRB1*01:03 estaba presente en aproximadamente uno de cada 20 pacientes con EII y se asociaba con múltiples complicaciones graves. Esto incluía la necesidad de extirpar parcial o totalmente el colon en personas con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, así como en individuos con enfermedad perianal, una afección que afecta la piel y los tejidos alrededor del ano.
“Hemos llevado a cabo el mayor estudio genético sobre rasgos de la EII realizado hasta la fecha, con datos de más de 43.000 pacientes. Gracias a esta amplia cohorte, hemos podido descubrir que una combinación de variantes genéticas conocida como HLA-DRB1*01:03 está relacionada con una enfermedad más grave, no sólo en pacientes con colitis ulcerosa, sino también en aquellos con enfermedad de Crohn”, ha destacado la Dra. Qian Zhang, primera autora del estudio en el Instituto Wellcome Sanger.
“Podemos revelar que los pacientes con EII portadores de estas variantes genéticas en el gen HLA-DRB1 presentan una enfermedad más grave, que requieren cirugías de colon o tratamientos avanzados, a veces en etapas más tempranas de la enfermedad”, ha subrayado, por su parte, la Dra. Laura Fachal, coautora principal del Instituto Wellcome Sanger. “Las pruebas genéticas para detectar la presencia de estas variantes genéticas podrían, en el futuro, ayudar a orientar las decisiones terapéuticas, facilitando potencialmente un acceso más temprano a tratamientos avanzados. También podrían ayudar a identificar a aquellos con menor riesgo de desarrollar una enfermedad grave, en quienes los tratamientos convencionales podrían ser suficientes”, añade la investigadora.
“La enfermedad inflamatoria intestinal puede manifestarse de forma muy diferente en cada persona, y aún no comprendemos del todo el motivo. Algunos pacientes experimentan síntomas leves, mientras que otros desarrollan una enfermedad grave y requieren tratamientos avanzados o cirugía”, ha explicado el profesor James Lee, coautor principal del Instituto Francis Crick. “Este estudio nos acerca un paso más a la medicina personalizada y a la creación de predictores de la gravedad de la enfermedad en pacientes con EII. En el futuro, los pacientes con mayor riesgo de desarrollar una enfermedad grave podrían recibir tratamientos avanzados de forma más temprana, lo que contribuiría a mejorar su calidad de vida”.
Investigación para el paciente: la historia de Imogen
A Imogen le diagnosticaron colitis ulcerosa atípica a los 13 años y se sometió a varias cirugías importantes, incluida una colectomía total que fue incapaz de mejorar sus síntomas. Posteriormente, su diagnóstico cambió a enfermedad de Crohn y, tras múltiples cirugías y varios tratamientos inmunosupresores, los síntomas de Imogen se encuentran ahora relativamente estables.
Imogen, que ahora tiene 26 años y cursa su primer año de medicina, experimenta recaídas en sus síntomas durante periodos de estrés, como los exámenes, lo que altera su rutina diaria. Además, tanto a su madre como a su hermano les diagnosticaron EII en los últimos dos años, pero presentan síntomas muy diferentes. “La enfermedad inflamatoria intestinal no se manifiesta igual en todas las personas”, asegura Imogen. “Mi madre y mi hermano también la padecen, y tenemos desencadenantes y síntomas completamente diferentes, que además varían a diario. Es muy impredecible”, asegura.
Para ella, esta nueva investigación es realmente prometedora, puesto que, si se pudiera identificar el tratamiento adecuado antes, se podría ahorrar mucho tiempo y sufrimiento a las personas que viven con EII. “Me alegra que la investigación y el conocimiento sobre la enfermedad de Crohn siga evolucionando. Me da esperanza para el futuro”, concluye Imogen.
FUENTE: Salud Digital


