Según un estudio publicado en Nature Microbiology, el ácido 10-hidroxiesteárico (10-HSA), un metabolito producido por una bacteria intestinal, es capaz de reparar la barrera epitelial intestinal dañada por la infección por el VIH y de acelerar la supresión viral cuando se combina con la terapia antirretroviral. El estudio, dirigido por Dylan Kramer, del Departamento de Microbiología Médica e Inmunología de la Universidad de California, se basa en modelos celulares humanos (células epiteliales intestinales Caco-2 in vitro y monocapas epiteliales derivadas de células madre duodenales) y en el modelo animal de referencia para la infección por el VIH: el macaco rhesus infectado por el virus de la inmunodeficiencia de los simios (VIS). Es importante destacar que se trata de una investigación preclínica y que, hasta la fecha, no hay datos relativos a personas con VIH tratadas con esta molécula.
Los investigadores han identificado el ácido 10-hidroxiesteárico como el metabolito más producido por la bacteria Lactiplantibacillus plantarum en el intestino infectado por el virus de la inmunodeficiencia de los simios. Mediante cristalografía de rayos X, los autores han confirmado que este metabolito se une al receptor nuclear activado por proliferadores peroxisomales tipo alfa (PPARα, por sus siglas en inglés): esta unión activa el metabolismo lipídico, la regeneración mitocondrial y la posterior modificación epigenética de la crotonilación histónica, favoreciendo así la regeneración del epitelio intestinal. En macacos rhesus infectados con el virus de la inmunodeficiencia de los simios (24 animales en dos estudios independientes), el tratamiento con ácido 10-hidroxiesteárico restableció la continuidad de la unión epitelial en comparación con los animales infectados por este virus y que no fueron tratados (recuperación de hasta el 90 % de la cobertura epitelial) y favoreció una mayor diversidad de la microbiota intestinal, con una expansión de Firmicutes beneficiosos como Lactobacilli y Blautia obeum.
Con la terapia combinada, el virus desaparece antes
El dato más relevante se refiere a la combinación de ácido 10-hidroxiesteárico con la terapia antirretroviral estándar (dolutegravir, tenofovir y emtricitabina), denominada por los autores “terapia combinada acelerada”. En los animales tratados con esta combinación, la supresión de la viremia plasmática fue notablemente más rápida, con reducciones significativas ya a la semana de iniciar el tratamiento, frente al descenso más gradual observado con la terapoa antirretroviral sola. El análisis de la cinética viral mostró una pendiente de decaimiento significativamente más pronunciada en la primera fase de supresión viral en el grupo de terapia combinada acelerada respecto de la estándar.
Los datos obtenidos con un modelo de latencia viral sugieren que el ácido 10-hidroxiesteárico podría contribuir a la supresión viral al limitar la activación transcripcional del promotor del virus —que depende del factor nuclear kappa B— mediante la activación del receptor nuclear activado por proliferadores peroxisomales tipo alfa. Los autores señalan como principales limitaciones la ausencia de una evaluación farmacocinética del metabolito y el reducido tamaño de la muestra, típico de los modelos con primates no humanos, aunque la coherencia de los resultados entre dos estudios independientes con primates refuerza su fiabilidad.
Tal y como señalan los investigadores, restablecer la inmunidad mucosa puede representar “una estrategia más eficaz para mejorar la remisión viral” que los intentos de reactivar las células inmunitarias agotadas. El estudio ha sido financiado por los Institutos Nacionales de Salud, y los autores no declaran ningún conflicto de interés relevante.
La importancia para la práctica clínica
Según los datos del Instituto Superior de Salud, en 2024 se registraron en Italia 2.379 nuevos casos de infección por el VIH (4,0 casos por cada 100.000 habitantes), una incidencia inferior a la media de Europa occidental, pero estable con respecto al año anterior.
Para los médicos italianos que atienden a personas con VIH, el mensaje principal sigue siendo de cautela: aunque se trata de un mecanismo biológicamente plausible y coherente con la observación, en el mismo estudio, de una firma similar en muestras de biopsia de sujetos humanos no progresores a largo plazo, el ácido 10-hidroxiesteárico no es un fármaco listo para su uso clínico. Su interés futuro se centra en la inflamación intestinal crónica que la terapia antirretroviral por sí sola no resuelve por completo —un problema bien conocido en el manejo a largo plazo de la infección, independientemente del éxito virológico— y podría, si se confirma en estudios en humanos, ofrecer nuevas estrategias complementarias para el control duradero del virus.
Este contenido fue publicado originalmente en Univadis Italia, parte de la Red Profesional de Medscape.


