La Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva recuerda que síntomas como la disfunción eréctil, la pérdida de deseo sexual, el cansancio o una posible disminución de testosterona requieren un diagnóstico médico antes de iniciar cualquier tratamiento
Madrid, 5 Octubre 2026.– La Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (ASESA) quiere alertar sobre el incremento de la oferta, especialmente a través de Internet, redes sociales y otros canales no sanitarios, de medicamentos, suplementos y sustancias dirigidos a hombres que presentan disfunción eréctil, disminución del deseo sexual, cansancio, pérdida de vitalidad o sospecha de déficit de testosterona.
ASESA recuerda que estos síntomas no constituyen por sí mismos un diagnóstico y pueden tener causas muy diferentes. Por este motivo, antes de recurrir a cualquier medicamento, hormona o producto comercializado como potenciador sexual, estimulante de la testosterona o mejorador del rendimiento, resulta fundamental realizar una evaluación médica dirigida a identificar su causa.
La disfunción eréctil, por ejemplo, puede estar relacionada con alteraciones vasculares, metabólicas, hormonales, neurológicas, farmacológicas o psicológicas y, en algunos pacientes, puede constituir una primera manifestación de enfermedad cardiovascular. De igual manera, el cansancio, la disminución del deseo sexual o la pérdida de vitalidad pueden obedecer a numerosas causas y no significan necesariamente que exista un déficit de testosterona.
Comprar un medicamento en Internet no garantiza que sea seguro
La apariencia profesional de una página web, una recomendación en redes sociales o la publicidad realizada por una persona conocida no garantizan que un producto sea eficaz, seguro o incluso que contenga realmente las sustancias que declara.
Los productos adquiridos fuera de los canales sanitarios autorizados pueden presentar múltiples problemas:
• composición diferente de la indicada en el etiquetado;
• dosis superiores o inferiores a las declaradas;
• presencia de principios activos farmacológicos no identificados;
• contaminación o adulteración;
• utilización de sustancias no autorizadas;
• ausencia de controles adecuados de fabricación, transporte o conservación;
• interacciones potencialmente graves con otros medicamentos;
• retraso en el diagnóstico de la enfermedad que está provocando los síntomas.
Este riesgo es especialmente importante en los productos anunciados como «naturales», «potenciadores sexuales», «testosterone boosters», tratamientos antiaging o fórmulas para incrementar rápidamente el rendimiento físico o sexual.
Que un producto se anuncie como natural no significa que sea inocuo.
No todos los medicamentos pueden comprarse legalmente por Internet
ASESA recuerda que en España los medicamentos sujetos a prescripción médica no pueden venderse legalmente a través de Internet.
Únicamente determinados medicamentos que no precisan receta pueden adquirirse a distancia y siempre a través de oficinas de farmacia legalmente autorizadas para realizar esta actividad. El ciudadano debe comprobar que el medicamento está autorizado y que la farmacia pertenece al canal sanitario oficial correspondiente.
La adquisición de medicamentos procedentes de páginas web no autorizadas, plataformas de compraventa, redes sociales o proveedores situados fuera de los circuitos regulados elimina buena parte de las garantías existentes sobre su identidad, composición, conservación, trazabilidad, eficacia y seguridad.
Tratar el síntoma sin estudiar su causa puede retrasar diagnósticos importantes
Para ASESA, uno de los principales riesgos de la automedicación no reside exclusivamente en los posibles efectos adversos del producto utilizado, sino en enmascarar un síntoma que puede constituir la primera manifestación de otra enfermedad.
Una disfunción eréctil de nueva aparición puede justificar la evaluación de factores de riesgo cardiovascular. Una disminución marcada del deseo sexual puede relacionarse con alteraciones hormonales, metabólicas, farmacológicas o psicológicas. Un supuesto déficit de testosterona puede ser consecuencia de obesidad, enfermedades sistémicas, determinados medicamentos o alteraciones del eje hipotálamo-hipófisis-testículo.
Por ello, el tratamiento adecuado no consiste únicamente en elevar una cifra analítica o eliminar temporalmente un síntoma, sino en determinar por qué se está produciendo.
ASESA recomienda consultar con profesionales especializados en salud masculina
Ante problemas relacionados con la erección, el deseo sexual, posibles alteraciones hormonales, fertilidad o síntomas compatibles con hipogonadismo, ASESA recomienda consultar con profesionales médicos con formación específica en salud sexual y reproductiva masculina, fundamentalmente especialistas en Urología Andrología.
La valoración clínica permitirá establecer qué pruebas son necesarias, identificar factores de riesgo, diferenciar situaciones fisiológicas de verdaderas enfermedades y seleccionar, cuando esté indicado, tratamientos cuya eficacia y seguridad hayan sido científicamente demostradas.
Cinco mensajes de ASESA para los hombres
1. Un síntoma no es un diagnóstico.
Disfunción eréctil, disminución de libido o cansancio pueden tener múltiples causas.
2. No tome testosterona simplemente porque una analítica muestre un valor bajo ni use medicaciones para la disfunción eréctil sin un estudio adecuado de la causa.
Los diagnósticos requieren una valoración médica adecuada.
3. Si desea tener hijos, advierta siempre al médico antes de utilizar testosterona.
La testosterona exógena puede inhibir la producción de espermatozoides.
4. Desconfíe de tratamientos que prometan resultados rápidos y que puedan adquirirse sin evaluación médica. Los riesgos pueden ser graves.
Especialmente cuando proceden de redes sociales, plataformas de compraventa o páginas web no autorizadas.
5. Consulte a un especialista.
Identificar y tratar la causa del problema es más importante que tratar exclusivamente el síntoma.
Declaración de ASESA
«La facilidad para comprar determinadas sustancias a través de Internet está transmitiendo una falsa sensación de seguridad. Ante una disfunción eréctil, una pérdida de deseo o síntomas atribuidos a una testosterona baja, la primera pregunta no debería ser qué producto tomar, sino por qué está ocurriendo. Diagnosticar la causa es el primer tratamiento».
Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (ASESA)


