La menopausia gana protagonismo en la investigación científica: ¿cómo ha cambiado su atención?

Años de escasa investigación en la salud de las mujeres están siendo sustituidos por un enfoque en la mujer y en sus etapas de la vida.

 

 

 

 

 

 

 

Era un tema tabú, las mujeres se pertrechaban entre el abanico y el “me hago mayor” y seguían adelante. La menopausia era una etapa de la que no se hablaba y apenas tenía importancia científica. Ahora, la apuesta por la investigación en la salud de la mujer ha puesto el enfoque en aquellas etapas de la vida únicas en ellas: la perimenopausia, la menopausia y la postmenopausia.

La investigación en la salud de la mujer tiene cada vez más peso en regiones como la Unión Europea, aunque lo cierto es que sigue siendo “desigual”, centrada principalmente en temas como el cáncer de mama y olvidando otras realidades como las enfermedades autoinmunes, cardiovasculares o los cánceres ginecológicos. La realidad es que, según el informe del Centro de Estudios Políticos Europeos (CEPS, por sus siglas en inglés), entre 2021 y julio de 2026, los proyectos relacionados con la salud de la mujer han constituido el 2,65 % de los proyectos de Horizonte Europa y tan sólo el 1,86 % del total de las contribuciones de la Comisión Europea.

Los estudios de la menopausia, aunque también siguen siendo escasos, son cada vez mayores, gracias, principalmente, a una mayor sensibilización y visibilización de esta etapa de las mujeres, que no solo significa el fin de la menstruación y la etapa fértil, sino que presenta un importante impacto en la calidad de vida y la salud de la mujer.

El impacto sistémico de la menopausia

La menopausia supone un cambio hormonal con la caída de los niveles de estrógenos y progesterona. Durante años la literatura científica se ha centrado principalmente en los síntomas: periodos menstruales irregulares, sofocos, sequedad vaginal, sudoraciones nocturnas, insomnio o cambios de estado de ánimo. Sin embargo, según ha aumentado la investigación se ha descubierto que esta etapa incrementa el riesgo de osteoporosis, influyen en la salud metabólica de las mujeres y en su salud cardiovascular.

Un estudio reciente publicado en ‘Nature Medicine’ recoge que la última menstruación provoca un cambio fisiológico que afecta a “los sistemas endocrino, esquelético, hepático, renal y lipídico”. Una situación que se debe a la sensibilidad que partes como los huesos o el hígado tienen a los efectos protectores del estrógeno. Así, el riesgo de osteoporosis aumenta exponencialmente después de la menopausia. Lo mismo ocurre con los problemas cardiovasculares.

Estos cambios fisiológicos abruptos, continúa el estudio, “están ausentes en los hombres” y “son concordantes entre poblaciones”. Esta investigación, además subraya que la desregulación comenzó más de una década antes de la última menstruación. “Los saltos están precedidos por cambios acelerados en las hormonas sexuales más de una década antes de la menopausia, antes del período de 3 a 7 años tradicionalmente atribuido”.

CAMBIOS EN EL ABORDAJE

Ante estos descubrimientos sobre el impacto de la menopausia en la salud integral de la mujer, los profesionales sanitarios comienzan a abogar por un cambio en el abordaje. Una atención que sea más amplia e incluso empiece antes de la menopausia. No en vano, uno de las consecuencias más significativas de la menopausia, la osteoporosis, comienza a acelerarse durante la transición a la menopausia, como hemos visto, casi una década antes. Por lo que los expertos llaman a “evaluar el riesgo óseo ya en la perimenopausia, no cuando llega la fractura”.

Ya no solo es cuestión de centrarse en aliviar los síntomas, sino en realizar una evaluación integral que tenga en cuenta “sus antecedentes personales y familiares, su situación cardiovascular y metabólica, la salud ósea y sus circunstancias individuales”, como dejaron de manifiesto distintos especialistas del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz durante la II Jornada de Actualización en Menopausia para Especialistas en Endocrinología y Nutrición.

Una atención que, además, ha de reforzar el papel de la terapia hormonal, no solo para prevenir la pérdida ósea, como recoge la guía de la Sociedad Europea de Endocrinología de 2025, sino para atenuar todos los impactos que esta etapa tiene en la salud de la mujer. Como señalan los autores del estudio anteriormente citado de ‘Nature Medicine’, “el cambio fisiológico drástico en la menopausia que afecta a diversos sitemas se atenúa con la terapia hormonal”.

 

 

 

 

FUENTE: ConSalud.es

Ruth Canal
Ruth Canal
Vinculada al mundo de la salud y la investigación,mantiene un seguimiento constante de la información sanitaria y biomédica. Ha participado en proyectos formativos relacionados con comunicación científica.

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