La doctora Narda Murillo Licea es fisioterapeuta, doctora en Neurociencias por la Universitat Autònoma de Barcelona y máster en Rehabilitación Neuropsicológica. Actualmente es jefa del Departamento de Rehabilitación Funcional del Institut Guttmann, donde cuenta con más de 25 años de experiencia en neurorrehabilitación. Su trayectoria clínica y científica se centra en la recuperación funcional de personas con lesiones neurológicas, con especial dedicación al análisis y entrenamiento de la marcha, la espasticidad y la aplicación de tecnologías innovadoras, como la realidad virtual, los exoesqueletos y la estimulación neuromuscular. Ha participado en proyectos de investigación y publicaciones científicas, combinando la práctica clínica, la investigación aplicada y el liderazgo de equipos multidisciplinares para impulsar una neurorrehabilitación personalizada, innovadora y centrada en la persona.
¿Qué importancia tiene la rehabilitación en la recuperación de una persona que ha sufrido un ictus?
Respuesta.- ¡Es primordial! La rehabilitación es una parte fundamental de todo el proceso de recuperación después de un ictus. El objetivo es intentar recuperar al máximo las capacidades que se han visto afectadas y, al mismo tiempo, aprender a convivir con aquellas secuelas que puedan permanecer.
Al final, no se trata únicamente de volver a caminar o mover un brazo, sino de conseguir que la persona pueda tener una vida lo más plena, autónoma y satisfactoria posible. Y en eso, la rehabilitación tiene un papel esencial.
“A través de una rehabilitación adecuada podemos estimular esa capacidad, favorecer la recuperación motora y ayudar a que el paciente avance en su evolución”
Cuando hablamos de recuperación tras sufrir un ictus, ¿hasta qué punto puede marcar la diferencia una rehabilitación adecuada?
Respuesta.- ¡Puede marcar una gran diferencia! Está demostrado científicamente que la neurorrehabilitación puede favorecer la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad que tiene nuestro cerebro para reorganizarse y generar nuevas conexiones.
A través de una rehabilitación adecuada podemos estimular esa capacidad, favorecer la recuperación motora y ayudar a que el paciente avance en su evolución.
Por eso es tan importante que la rehabilitación sea específica y esté adaptada a las capacidades y necesidades de cada persona. No todos los pacientes evolucionan de la misma manera ni necesitan lo mismo.
¿Qué factores condicionan que una persona consiga recuperar mayor o menor autonomía?
Respuesta.- Hay varios factores que influyen, como la edad, la zona del cerebro que se ha lesionado y las capacidades que se han visto afectadas. Pero hay algo que para mí es especialmente importante: ¡la motivación!
La rehabilitación requiere mucho esfuerzo, constancia y repetición. Es un proceso que no siempre es fácil y en el que los avances pueden ser lentos. Por eso, tener ganas de participar, de superarse y de seguir intentándolo es fundamental.
Evidentemente, la motivación por sí sola no garantiza la recuperación, pero sí que puede ayudar muchísimo a aprovechar mejor todo el proceso rehabilitador.
¿Qué diferencias existen entre la neurorrehabilitación y la rehabilitación convencional?
Respuesta.- La neurorrehabilitación es una especialidad dentro de la rehabilitación. Nosotros nos dedicamos específicamente a tratar las alteraciones que se producen como consecuencia de una lesión o enfermedad del sistema nervioso.
Esto significa que no trabajamos únicamente sobre un músculo o una articulación, sino que intentamos que el sistema nervioso vuelva a aprender movimientos y funciones que se han perdido o alterado.
Para ello, utilizamos estrategias de aprendizaje motor adaptadas a las capacidades de cada paciente, buscando siempre que esos movimientos tengan una utilidad en su vida diaria.
Si hablamos de rehabilitación más convencional, como la que se utiliza habitualmente en traumatología, el enfoque suele estar más centrado en recuperar las estructuras afectadas, disminuir el dolor, mejorar la movilidad de una articulación o recuperar la función muscular.
En neurorrehabilitación vamos un poco más allá: trabajamos sobre cómo el cerebro organiza, controla y aprende el movimiento.
¿Cómo se consigue que el cerebro vuelva a aprender funciones que se han visto afectadas tras un accidente cerebrovascular?
Respuesta.- ¡Gracias a la plasticidad cerebral! Es una capacidad extraordinaria que tiene nuestro cerebro para reorganizarse y adaptarse después de una lesión.
Lo que intentamos hacer desde la neurorrehabilitación es proporcionar los estímulos adecuados, de manera repetida y con un objetivo concreto, para favorecer ese proceso de aprendizaje.
Con esa repetición buscamos estimular las zonas y los circuitos neuronales que no se han visto afectados por la lesión, para que puedan participar en la recuperación o compensación de las funciones alteradas.
Por eso insistimos tanto en la práctica y en la repetición de movimientos y actividades. No se trata simplemente de hacer ejercicios, sino de conseguir que el cerebro vuelva a aprender.
Tras padecer un accidente cerebrovascular, ¿cuál debería ser el primer paso respecto a la rehabilitación?
Respuesta.- Dependerá mucho de cómo se encuentre cada paciente y de cuáles sean sus capacidades después del ictus.
Si hablamos de la recuperación del movimiento, uno de los primeros objetivos suele ser conseguir un buen control del tronco en posición sentada. A partir de ahí, trabajamos para mejorar la movilidad de las extremidades y, cuando es posible, avanzar hacia ponerse de pie y recuperar la marcha.
En el caso del brazo, la rehabilitación suele ser más compleja. Inicialmente podemos comenzar con movilizaciones e intentar facilitar la aparición de movimientos voluntarios.
“Lo importante es ir avanzando de acuerdo con las posibilidades de cada persona, sin perder de vista que el objetivo final es que pueda utilizar esas capacidades en su vida cotidiana”
Cuando el paciente consigue realizar algún movimiento, podemos empezar a trabajar de forma más intensiva y repetitiva para favorecer el aprendizaje motor y recuperar, en la medida de lo posible, la función del brazo.
Lo importante es ir avanzando de acuerdo con las posibilidades de cada persona, sin perder de vista que el objetivo final es que pueda utilizar esas capacidades en su vida cotidiana.
Después de padecer un ictus, no solo se trata de volver a caminar o mover un brazo; pueden existir otros problemas como el habla, la deglución, la memoria, la atención o las alteraciones emocionales. ¿Cómo se ordena este proceso?
Respuesta.- ¡Efectivamente! Muchas veces, cuando hablamos de rehabilitación después de un ictus, pensamos inmediatamente en volver a caminar o recuperar el movimiento de un brazo, pero hay muchas otras funciones que pueden verse afectadas y que son igual de importantes.
Las dificultades para hablar, los déficits de memoria o atención y otras alteraciones cognitivas pueden tener un impacto enorme en la autonomía y en la calidad de vida de una persona.
Estas funciones también necesitan una rehabilitación específica y, de alguna manera, el principio es muy parecido al que utilizamos para recuperar el movimiento: estimular la plasticidad cerebral a través de actividades adecuadas y repetidas que favorezcan nuevos aprendizajes.
Por eso es importante abordar la rehabilitación de forma global, teniendo en cuenta todas las dificultades que presenta la persona y trabajando las distintas áreas según sus necesidades.
¿Qué papel tiene el propio paciente y la familia en todo el proceso?
Respuesta.- ¡El papel del paciente es fundamental! La rehabilitación no es algo que el terapeuta hace sobre el paciente, sino un proceso en el que la persona tiene que participar activamente.
Nosotros podemos acompañar, facilitar, estimular y proporcionar las herramientas necesarias, pero el paciente tiene que implicarse en su propio proceso de recuperación. Sin esa participación activa, es muy difícil conseguir avances.
Y la familia también tiene un papel importantísimo. Sobre todo, a la hora de ofrecer apoyo, acompañar y motivar, pero también de favorecer que la persona sea lo más autónoma posible.
A veces, con toda la buena intención del mundo, tendemos a hacer las cosas por alguien que tiene dificultades. Pero es importante dejarle espacio para que lo intente, para que participe y para que vaya recuperando poco a poco su independencia, siempre dentro de sus posibilidades.
“La recuperación después de un ictus puede ser un proceso largo, con momentos buenos y otros más difíciles. Habrá avances que lleguen rápido y otros que requieran muchísimo tiempo, esfuerzo y repetición”
Con motivo del Día Mundial del Ictus, ¿qué mensaje le gustaría trasladar?
Respuesta.- ¡Que nos cuidemos mucho! A veces no somos suficientemente conscientes de la importancia que tiene nuestra salud hasta que aparece un problema.
Creo que es fundamental insistir en la importancia de mantener hábitos de vida saludables, de cuidarnos y de prestar atención a nuestro bienestar.
Y también me gustaría recordar que, cuando una persona ha sufrido un ictus, hay mucho trabajo por hacer y que la rehabilitación puede ayudarla a recuperar capacidades y a seguir construyendo una vida plena.
Para terminar… ¿Qué le diría a un paciente, y a su entorno familiar, que comienza ahora un proceso que previsiblemente será largo?
Respuesta.- ¡PACIENCIA! Mucha paciencia.
La recuperación después de un ictus puede ser un proceso largo, con momentos buenos y otros más difíciles. Habrá avances que lleguen rápido y otros que requieran muchísimo tiempo, esfuerzo y repetición.


