- Una ciudad para vivir…
Madrid, sin ninguna duda. Soy madrileña, hija de madrileños, y siento esta ciudad como parte de mi identidad. Me gusta su energía, su vida cultural, su manera de acoger a todo el mundo y, sobre todo, la cercanía de su gente. Siempre digo que Madrid tiene algo especial: uno puede viajar mucho y disfrutar descubriendo otros lugares, pero al final siempre desea volver. Yo, desde luego, me quedo en Madrid para siempre.
- Una pasión…
Mi gran pasión es, sin duda, mi vocación. Acompañar al paciente paliativo y a las personas que sufren es mucho más que un trabajo para mí; es una manera de entender la Medicina y también la vida. Poder aliviar, escuchar, sostener y estar presente en momentos tan delicados es un privilegio humano inmenso.
- ¿Cine o teatro?
Teatro. Me emociona la cercanía del escenario, la verdad que transmiten los actores en directo y esa sensación única de compartir emociones con el público. El teatro tiene algo irrepetible y profundamente humano.
- El último libro que ha leído…
‘Vivir con nuestros muertos’, de Delphine Horvilleur. Es una obra preciosa, escrita por una rabina que acompaña a personas en el final de la vida y en los funerales. Me ha parecido un libro profundamente humano, lleno de sensibilidad y reflexión sobre la muerte, el duelo y el sentido de la vida.
- Su comida favorita…
La paella. Más allá del plato en sí, me encanta todo lo que representa: compartir, familia, conversaciones largas alrededor de una mesa y momentos felices juntos.
- Si María Herrera no fuera médico, ¿qué profesión ejercería?
Seguiría ligada a la Medicina, pero desde la docencia. Me apasiona enseñar y transmitir experiencia a las nuevas generaciones. Probablemente estaría dedicada plenamente a la Facultad de Medicina, formando futuros médicos no solo en conocimientos, sino también en humanidad y empatía.
- Su canción favorita…
‘Como yo te amo’, de Rocío Jurado, es una de mis canciones favoritas. Me emociona especialmente porque está muy unida a mi historia personal y a mi familia. Me recuerda a mis padres, a muchos momentos vividos con ellos y también a mis hijos, que, sorprendentemente para su generación, la conocen perfectamente y la cantan con auténtica pasión. Es una canción que une recuerdos, emociones y afectos muy profundos para mí.
- ¿Qué le quita el sueño?
Como madre, lo que más me inquieta es pensar que mis hijos puedan enfermar o sufrir. Creo que ese temor lo compartimos muchas madres y padres: la fragilidad de las personas que más queremos.
- ¿Cuál fue su último viaje?
Egipto, con toda mi familia. Fue un viaje inolvidable, de esos que dejan huella para siempre. Nos impresionó la historia, la cultura y la majestuosidad de un país fascinante, pero sobre todo disfruté el hecho de compartirlo juntos.
- ¿Qué es aquello que más le horroriza?
Las injusticias. Desde las grandes tragedias de la humanidad, como las guerras y el sufrimiento colectivo, hasta las pequeñas injusticias cotidianas que veo cada día en el hospital o en las personas más vulnerables que nos rodean. Me indigna profundamente la indiferencia ante el sufrimiento ajeno. y creo que nunca debemos acostumbrarnos a ella.

