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El problema no es el transfuguismo

Resulta excéntrico que ahora Ciudadanos pida al Ministerio de Política Territorial y Función Pública una reunión urgente del Pacto Anti-Transfuguismo a la vista de la muchedumbre de cargos que a su líder le han cantado aquello de “adiós con el corazón”. De nuevo se equivocan los naranjas. De nuevo, vuelven a ver a ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. El problema no es el transfuguismo que denuncian Arrimadas y su cohorte. Ni mucho menos. El problema es la deriva del partido, un rumbo que ha pasado de un extremo a otro, totalmente polarizado. De la teoría de “con Sánchez ni a tomar un café” hemos pasado a “con Sánchez hasta el fin de los tiempos” con tal de acabar con el Partido Popular. De Sanchez es Reggdinton a Sánchez es güay. Pero, claro, la lideresa naranja no contaba con un detalle importante: los cargos de su partido piensan por sí mismos, y tienen opinión propia. Me da que estaban más que hartitos de cambios de rumbo sólo por egos y por el inusual objetivo de derribar todo lo que oliera a la madrileña calle Génova. No vale eso de pactar a derecha e izquierda. No. Nunca. Si pactas con Sánchez tienes que tener en cuenta que él lleva una maleta repleta de bildueterras, independentistas, separatistas, y voceros varios de las juventudes de Arran. Lógicamente, por ahí no pasan muchos militantes y cargos institucionales de Ciudadanos, pero ni Arrimadas ni Bal se han enterado aún siquiera del No-Do de esta película.

Hay que estar preparados para la siguiente bufonada que veremos sin tardar mucho. ¿mañana, domingo? ¿El lunes? No lo sé… Pero estoy convencido que asistiremos a una nueva sesión de Arrimadas y Bal en la que, en el marco de un escenario de “la culpa es del que pasa por la acera”, volverán a hacer el más espantoso de los ridículos, porque ante una situación de éstas, una organización como un partido político, debe parar en seco, hacer un ejercicio de catarsis interna, incluso desaparecer como organización política.

Pero parece ser que para Arrimadas esto no vale. No va con ella. Sí iba con Albert Rivera, que tenía unos valores éticos y políticos, y unos principios. Pero es incomparable la talla política, y humana de Rivera que supo marcharse ante una debacle, a la de ésta, cuyo ego superlativo y su supremacía política le superan. Si no fuera vergonzoso, sería pusilánime y obsceno. Pero en el caso de ella, reúne todas las cualidades, además de ser una egoísta patológica.

Sea como sea, ayer vi en televisión un programa en el que ella aparecía diciendo que “ser de Ciudadanos significa recibir ataques de un bando y de otro, significa que unos te llamen facha y otros traidor”, y manifestaba que “tienden puentes mientras otros crean bandos”. No sé puede tener menos vergüenza. Claro que no puedes buscar enemigos, porque cada vez tienes más, porque te salen como crecen las setas en otoño.

Lo dije en varias ocasiones en este portal (la última vez hace pocos días). El político tiene que ser ejemplar y decente. Cuando un líder no lo es, y eso se demuestra cuando ya llevas, de momento, 14 personas con responsabilidad institucional se han marchado de tu partido, tienes un problema. Si no lo reconoces, tienes dos. Si lo ocultas, y miras para otro lado, tienes tres. Y la gangrena cada vez es mayor. No habrá cirujano capaz de extirpar el tumor, porque sin duda el tumor es el qué es. Tiene nombre de mujer.

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