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Todas, todos, todes…

Fotografía: @La_SER

El idioma español es uno de los lenguajes más ricos del mundo  tanto en su léxico como en expresiones populares como por su proyección. No en vano, actualmente alrededor de seiscientas millones de personas lo hablan a lo largo  y ancho del Planeta. Ello supone un 7,5% de la población mundial. Estos datos hablan por sí mismos, y demuestran hasta qué punto el español es un idioma potente que imprime toda una cultura a lo largo de los cinco continentes.

Desde esta perspectiva, es una vergüenza y un insulto que una ministra del Gobierno de España utilice de manera torticera y malintencionada el lenguaje para generar polémica. Puedo admitir que se utilice el femenino del adverbio «todos», máxime cuando la acepción está admitida por la Real Academia Española. Pero que ahora nos vengan con la acepción «todes» para referirse a personas que no son ni de género masculino ni femenino, para empezar es una sobreactuación, para continuar es una patada al Diccionario y las normas de la propia Real Academia. Pero lo más grave de todo ello es que demuestra una incultura absoluta por parte de un miembro del Gobierno de España.

Dicho esto, también en este momento quiero dejar claro que para mí, cualquier persona, sea del sexo que sea merece todo respeto. Pero la igualdad no se mide a base de patadas en el diccionario, ni demostrando qué miembro del Gobierno es más inculto. Pero del tema de la igualdad hablaremos otro día.

La utilización torticera y malintencionada del lenguaje es una aberración. Pero lo es más si se hace desde un despacho ministerial y con dinero público. Eso no es un gesto de igualdad. Es una demostración del nivel cultural que tienen quienes hoy por hoy manejan las riendas del futuro de los españoles. El lenguaje español merece un respeto. Quienes están en las instituciones públicas, en todas, son los primeros que deben dar ejemplo.

Fotografía: @_infoLibre

La ‘gesta’ cometida por la Ministra de Igualdad no tiene un pase. Pero no se contentó con lo de «todos, todas, todes». Fue más allá, y llegó a utilizar términos como “hijes” o “niñes” en varios momentos de su intervención cuando se preguntó que “quien lo desee puede llevar a su hijo, a su hija, a su hije a una terapia de conversión” o cuando habló de los centros educativos en los que hay “un niño, una niña o un niñe que está sufriendo”. A partir de aquí que cada uno saque sus conclusiones.

Pero lo más curioso de esta situación es que la mismísima Real Academia ya se pronunció sobre estos casos a finales del año pasado. Y fue contundente: “El uso de la letra ‘e’ como supuesta marca de género es ajeno al sistema morfológico del español, además de ser innecesario, pues el masculino gramatical funciona como término inclusivo en referencia a colectivos mixtos, o en contextos genéricos o inespecíficos”. Pero creo que este tweet la Ministra no leyó. Sí lee otras tonterías. Éste es el nivel, y así nos va.

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