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Diez años del Papa Francisco en el Vaticano

Fotografía: @vaticannews_es

Ayer se cumplió una década desde que el Papa Francisco accedió al Trono de Pedro en el Vaticano. Y lo hizo con otro Pontífice también sentado en el Trono, Joseph Ratzinger. Pero el Papa Francisco ya ha dejado claro que no piensa renunciar a su magistratura. La periodista italiana Francesca Ambrogetti ha declarado que dijo claramente que sólo serios problemas de salud lo podrían alejar de su deber antes de tiempo, y recordó que el cargo de Papa es vitalicio. La gente que lo conoce bien está convencida de que no es de las personas que se retiran antes de tiempo.  

Ratzinger, en 2013, fue el último Papa en abdicar. Lo hizo 719 años después de que lo hiciera Celestino. Llegó entonces el primer Papa argentino de la Historia, el primer latinoamericano. El primer no europeo desde el año 754 d.C. Desde San Pedro hubo 265 Papas y más de doscientos fueron italianos.  

Francisco es en sí mismo una verdadera revolución. Un Papa al que durante buena parte del año 2022 se le ha visto en silla de ruedas, debido a un dolor crónico en una de sus rodillas. Sólo recientemente pudo volver a caminar por sus propios medios. No era ni es, por tanto, ilógico pensar que siguiera el ejemplo del alemán Ratzinger. Más aún si el propio Francisco dice que tiene la carta de renuncia firmada por si cuestiones médicas lo obligaran a hacerlo. 

Los rumores de renuncia arreciaron en ese 2022. «Antes que operarme, ¡renuncio!», bromeó el Papa. Pero no siempre se puede bromear. A Bergoglio le gusta mucho hablar, y esa propensión a hablar con mucha gente y de muchos temas le pasa a veces factura. Si a eso se le suma su gusto por expresarse con naturalidad y con giros coloquiales a veces pasados de moda se entiende que de tanto en tanto se le vea en más de un brete, situaciones a las que la diplomacia vaticana debió acostumbrarse en la última década. 

Una de las obsesiones de Bergoglio desde siempre pasa por evitar que la Iglesia Católica sea instrumento del poder político. Cuando ve otras Iglesias sometidas al poder de turno, la molestia lo gana. Es lo que le sucedió, por ejemplo, con el patriarca Kiril, de la Iglesia ortodoxa. Durante una charla con los directores de las revistas culturales europeas, Francisco habló de más. 

Fotografía: @heraldoes

«Tuve una conversación de 40 minutos con el Patriarca Kiril. En la primera parte me leyó una declaración en la que daba razones para justificar la guerra (en Ucrania). Cuando terminó, intervine y le dije: ‘Hermano, no somos clérigos del Estado, somos pastores del pueblo’». 

Esas declaraciones arruinaron una apuesta en la que el propio Francisco había puesto un gran esfuerzo: relanzar los vínculos entre dos Iglesias cuyos máximos representantes no se reunían desde el año 1054. Francisco y Kiril cambiaron esa historia al verse en La Habana en el año 2016. Seis años más tarde el jefe de la Iglesia Católica habló de lo que no debía hablar y el segundo encuentro entre ambos, que debía ser en Jerusalén, se suspendió. Imposible saber si volverán a pasar mil años, pero no hay ambiente para otro encuentro. 

El Papa heredó una Iglesia que no dejaba de verse envuelta en escándalos de pederastia y corrupción en la última etapa de su antecesor, el recientemente fallecido Benedicto XVI. Pero Bergoglio quiso desde el inicio que su legado estuviese marcado por la humildad y el acercamiento de la fe a la gente. Un legado que pasaba por la “modernización” de la curia. Por eso, durante estos diez años de intento de transformación eclesial, Francisco ha criticado abiertamente el capitalismo, se ha mostrado partidario de abolir las leyes que penalizan la homosexualidad, revisar el celibato o el papel de la mujer, ha hablado sobre el aborto, ha puesto medidas para intentar frenar los casos de pederastia en la Iglesia o ha ensalzado la importancia del ecologismo. 

«Una de las grandes aportaciones de Francisco es el modo de ser. Tiene esa capacidad de jesuita de ‘ver, juzgar y actuar'”, explica el escritor y periodista de ‘Religión Digital’, Jesús Bastante. Un modo de ser que a su juicio se ha exportado al funcionamiento del día a día la Iglesia. «Ha ayudado a desmitificar el concepto mismo del papado, que parecía que era un personaje con tres metros sobre el suelo, que no se equivocaba nunca, e inaccesible. Y este papa eso lo ha cambiado», comenta. 

En esta década, Bergoglio ha viajado menos que sus antecesores, pero sus destinos siempre han estado cuidadosamente elegidos. Su primer viaje fue en julio de 2013 a Lampedusa, una isla que en aquel momento era la primera puerta de entrada hacia Europa para los migrantes que intentaban llegar desde África. Su último viaje a finales de enero de 2023 ha sido a Sudán del Sur y la República Democrática del Congo, donde ha pedido al “colonialismo económico” retirar “sus sucias manos” del continente. Francisco siempre ha realizado viajes cargados de simbolismo. 

Fotografía: @elcorreo_com

Los ha elegido cuidadosamente y siempre han sido las periferias. Apenas ha visitado grandes núcleos urbanos. Ha ido a sitios donde nadie lo esperaba y muestra en lo que quiere centrar su ministerio: en los descartados y en las periferias, reflexiona Bastante. 

Gracias a todo ello, Francisco ha podido hacerse “un mapa de la realidad”. «Ya se está pudiendo hablar con total libertad dentro de los muros vaticanos, incluso de las cuestiones más polémicas como el sacerdocio femenino, el celibato opcional o los abusos a menores”, añade Bastante. “Aunque otra cosa es que se tomen decisiones»advierte 

Precisamente, en ese intento de tomar decisiones y para frenar el incesante goteo de casos de pederastia en la  Iglesia Católica, Bergoglio ordenó en 2019 eliminar el secreto pontificio para los casos de pederastia y aumentó las penas a los religiosos, tras una cumbre histórica en el Vaticano. Además, ha expresado en más de una ocasión su “vergüenza” por los numerosos casos de pederastia que se han encubierto y producido en el seno de la Iglesia a lo largo de todo el mundo.   

Otro de los acercamientos de la Iglesia para modernizar la curia ha sido su postura sobre el celibato. De hecho, el pasado viernes Francisco se mostró dispuesto a “revisarlo”, según afirmó en una entrevista publicada en ‘Infobae’.  

No hay ninguna contradicción para que un sacerdote se pueda casar. El celibato en la Iglesia occidental es una prescripción temporal: no sé si se resuelve de un modo o de otro, pero es provisoria en este sentido, añadió Francisco antes de reconocer que “a veces el celibato te puede llevar a un machismo”. Por ese motivo, dice ver la necesidad de nombrar a más mujeres en puestos de responsabilidad en el Vaticano. 

Lo que está intentando es poner a la Iglesia en un camino más horizontal y no tan vertical y piramidal centrada en la curia. Hay muchísimas dificultades y resistencias y se ve que es el papa más atacado de la historia reciente desde dentro de la de la Iglesia,  dice al respecto Bastante. 

Pero esa intención de equiparar a la mujer dentro del seno de la Iglesia no va acompañada para muchos de medidas reales y efectivas, a pesar de los intentos de Bergoglio en los últimos años de dotar de más presencia femenina los puestos de alta responsabilidad vaticanos. 

«La política de Francisco está siendo favorecedora al diálogo, pero partíamos de un punto muy bajo: no había participación de las mujeres y eso que se calcula que el 80% de la Iglesia comprometida son mujeres», argumenta la presidenta de la Asociación de Teólogas, Silvia Martínez.  

A pesar de ese ‘a priori’ acercamiento hacia la igualdad, Francisco consideró en 2019 que “todo feminismo acaba siendo un machismo con falda”. 

La vocación de las mujeres en la Iglesia se entiende todavía desde una perspectiva muy sexualizada, abocada al matrimonio, a la familia, y esa perspectiva necesita ser revisada”, dice Martínez. Se empieza a reflexionar sobre esto, pero de forma muy tímida, añade.   

Si tuviéramos que hacer un resumen de esta década de pontificado, este video de Vatican News es perfecto para mostrar en cuatro trazos estos año

 

En cualquier caso, el pontificado de Bergoglio no es un pontificado cualquiera. Ha revolucionado a la curia vaticana.

Fotografía: @20m

También a la Iglesia, que ha visto en el pontífice argentino un nuevo modelo de Iglesia en la que cuestiones como la homosexualidad, el celibato, o los casos de pederastia son debatidos ampliamente en el seno de la propia Iglesia y hasta por el propio Francisco sin apenas tabúes. ¿Bergoglio ha abierto la puerta a una nueva era en el seno de la Iglesia en el que los tabúes desaparezcan? Posiblemente sí. El tiempo irá poniendo todo en su sitio… y Bergoglio si continua en el Trono de Pedro también.  

(Fotografía de cabecera: RTVE)

 

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