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Hablando de costes sanitarios en el Día de la Atención Primaria

Fotografía: @aepediatria

Hoy se celebra el Día de la Atención Primaria. Una celebración que nos debe hacer reflexionar acerca de la importancia que tiene nuestra sanidad. Todos somos conscientes, o deberíamos serlo, de que uno de los pilares indispensables del Estado del Bienestar es nuestro sistema sanitario. Si no disponemos de una sanidad eficaz, bien dotada desde un punto de vista económico, asistencial y de personal, nuestra sociedad fracasa. Lo hemos visto con la pandemia de la Covid-19.  

Pero también es una verdad incontestable que nuestros profesionales sanitarios llevan mucho tiempo lanzando señales de alarma, especialmente en atención primaria. En prácticamente todas las comunidades autónomas los profesionales sanitarios se han puesto en pie de guerra. No es para menos. La pandemia de la covid-19 les ha pasado factura. Pero a diario se enfrentan a un sistema caduco, cada vez con menos recursos, y cuyas directrices se adoptan desde despachos sin escuchar a los profesionales. Éste no es el camino.  

Por ejemplo, en Gijón hoy hubo una concentración bajo un lema muy significativo: “La sanidad pública no se recorta ni se vende; se defiende”. Es manifiestamente indignante que una comunidad como la asturiana necesite más de dos centenares de médicos para cubrir sus carencias. Pero más indignante que el gobierno autonómico que preside el socialista Adrián Barbón no haga absolutamente nada para resolver esta carencia.

Fotografía: @elcomerciodigit

También resulta absolutamente vergonzoso que algunos centros de salud acumulen hasta quince días de demora para conseguir una cita médica. No me extraña que los colectivos de pacientes se hayan unidos a los colectivos profesionales para defender la sanidad pública. Me sumo al calificativo de ‘inaceptable’ de esta situación, como ellos la han tildado. Y como muy bien señalan los colectivos afectados, así es imposible ofrecer una asistencia de calidad.  

El doctor José Polo es el presidente de Semergen. Ha reflexionado al respecto de esta situación; reflexión, que yo comparto integramente. Está plenamente convencido que la solución no es el copago. Se pronuncia en contraposición a cómo lo hace su colega, el doctor Cristóbal Coronel Rodríguez, presidente de SEPEAP (Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria).

Para el doctor Polo, las medidas pasan por otra vía. Por un lado, mentalizar a la población de un uso racional de la sanidad. Por otro, por una apuesta firme en una inversión fuerte en el sistema sanitario, y, especialmente en atención primaria.

Otro profesional médico, el doctor Antonio Fernández-Pro Ledesma, presidente de SEMG (Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia) también es contundente al respecto. Para él, el problema principal estriba en el tiempo para atender a los pacientes. “Sin tiempo es imposible prestar una atención longitudinal y dedicarnos a las enfermedades de nuestros pacientes. La burocracia y las tareas administrativas de todo tipo consumen gran parte de las consultas. No es cuestión solo de más presupuesto y recursos, sino también de organización y desburocratización para poder dedicar a nuestros pacientes los minutos que necesitan”. 

Si a todo esto, se añade que dentro de unos años (pocos) se producirá una jubilación masiva de un porcentaje elevado de médicos, el problema aumenta considerablemente. Hay que considerar que entre un 30 y 32% de médicos tienen más de 60 años. Eso significa que en un periodo de tiempo no superior a los 5 o 6 años ese porcentaje de profesionales médicos se jubilarán. Es evidente que la sustitución de estos profesionales hay que realizarla manteniendo los estándares de calidad, profesionalización y formación que tienen en la actualidad. Lo contrario es un error de dimensiones incalculables.  

Fotografía: @SEMERGENap

Pero recogiendo el guante del doctor Polo, el primer paso es la concienciación de la sociedad. La opinión pública, en general, debe ser consciente que acudir al centro de salud o a los servicios de urgencia no es gratis. Tiene un coste en los Presupuestos Generales del Estado y en los de la comunidad autónoma de turno. Por este motivo, el primer paso es racionalizar por parte de la población el uso de los servicios sanitarios. Tener muy claro cuándo y por qué acudimos a nuestro centro de salud o al servicio de Urgencias de nuestro hospital de referencia.  

En este sentido, la edición de ayer del diario El Comercio publicaba un reportaje acerca del coste que suponía estar hospitalizado en los principales hospitales de referencia de Asturias. Quizás muchos asturianos no conozcan estas cifras. Al leerlas se den cuenta de lo que “cuesta” la sanidad asturiana. Permanecer un día hospitalizado en el Hospital Universitario Central de Asturias cuesta la módica cifra de 614,45; en el resto de los hospitales 400,91. Si hablamos de cama de UCI, este coste se dispara hasta los 1131 € en el HUCA y 1091 en el resto de hospitales. 

Si nos vamos a atención primaria, la primera consulta asciende a 60,82 y la consulta domiciliaria a 72,83. Una biopsia preoperatoria asciende a 118,81. La realización de un TAC (o escaner) asciende a 182,09, y una resonancia magnética asciende a 247,09. Si nos ponemos a evaluar otras pruebas clínicas más precisas, el informe explica que, por ejemplo, el precio de la cama en lo que se denomina “hospital de día” está baremado en 227,19; la hemodiálisis esté valorada en 199, 74; o una mamografía en 81,85 €.

Fotografía: @DiarioSanitari0

Pero es importante también hacer un análisis de cómo está la situación en otras comunidades. En Andalucía, la consulta médica en el centro de salud en horario ordinario está presupuestada en 53,75 €; en los centros de salud, en atención continuada, en 83,65; la consulta de enfermería en el centro de salud en horario ordinario, 24,69. Sin movernos de comunidad, pero si hablamos de transporte sanitario, las cifras se disparan. El servicio sanitario en servicio urbano está presupuestado en 165; la emergencia sanitaria (UVI móvil) en zona sanitaria está valorado en 727,37; la emergencia sanitaria de helicóptero UVI, 3.642,53. Una hospitalización convencional por una hipertensión está presupuestado en 3.252,26 €.  

En Galicia, la primera consulta en atención primaria está presupuestada en 69,24; la consulta médica a domicilio está valorada en 268,34; una cama de hospitalización sin servicio quirúrgico está presupuestado en 528,95; en UVI, 1.142,47 €.  

A la vista de estas cifras cabe una última reflexión final. Hoy, en el día de la atención primaria urge un compromiso de responsabilidad social de la población. La sociedad tiene que ser consciente que nuestro servicio sanitario no es gratis. Por tanto, acudir a nuestro centro de salud o a nuestro hospital de referencia siempre debe ser con justificación argumentada. No podemos acudir ante problemas livianos que, en muchas ocasiones, con acudir a nuestra farmacia de referencia se resolverán.  

Nuestro sistema sanitario tiene sus cicatrices ya abiertas. Urge que cuidemos más que nunca el sistema y quienes lo componen: los profesionales de la sanidad y los `pacientes. Tenemos que remar todos en la misma dirección. Cuidar un sistema que ya está caduco, con unos profesionales sobresaturados y fatigados. No podemos permitir que las costuras rompan del todo, y perdamos a la joya de la corona del Estado del Bienestar. Tampoco podemos dejar a los profesionales de la sanidad en la cuneta de la democracia. Son la espina dorsal del Estado del Bienestar. Lo han demostrado. Lo volverían a demostrar sin titubear.  

La Atención Primaria, la sanidad española en su conjunto, está en la UVI. Tenemos que recuperarla entre todos. Los partidos políticos tienen la responsabilidad ética, moral, y legal de escuchar a todas las partes implicadas: profesionales y pacientes. A partir de ahí hay que empezar a construir ya. A cicatrizar heridas. Sobre todo, a facilitar medios. Todos los medios necesarios. Sin limitaciones ni escusas baratas. Siempre, sin perder una perspectiva. Tenemos que cuidar a quién nos cuida.  

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