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La lacra de la soledad no deseada

Uno de los grandes problemas a los que se enfrenta la sociedad española es la soledad no deseada. Afecta de manera negativa a la salud física y mental y a la calidad de vida de las personas, pero además tiene efectos económicos muy importantes. Pero esta situación también hay que extrapolarla a parámetros económicos. Se estima que genera un coste anual que supera los 14.000 millones de euros en España.

Fotografía: @ondavasca

Esta cantidad supone el 117% del PIB español. Esta cifra, que pone los pelos como escarpias, es la suma de los gastos sanitarios o las bajas laborales que se producen por no atender estas situaciones con políticas preventivas.

Esta información se recoge en una información que ayer lunes hizo publicó el Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada (SoledadES), de la Fundación ONCE. En ese documento se evalúan gastos como consultas médicas, consumo de fármacos, pérdidas de productividad, reducción de la calidad de vida y muertes prematuras asociadas al aislamiento involuntario.

Berta Rivera es catedrática de economía de la Universidad de A Coruña y ha declarado recientemente que una persona en situación de soledad no deseada tiene más enfermedades, un mayor factor de riesgo asociado a tener enfermedades mentales o una muerte prematura, un mayor uso de recursos sanitarios y un mayor consumo de medicamentos. Con toda esta evidencia, parece obvia la importancia de cuantificar estos efectos desde un punto de vista económico. Ella ha formado parte del equipo que ha realizado el estudio, que es el primero que se ha llevado a cabo en España.

Según el Observatorio, la soledad no deseada —que no es lo mismo que el aislamiento social, pues una persona puede tener mucho contacto social, pero sentirse solo— afecta al 13,4% de la población en España, y al 22% de las personas jóvenes.

Fotografía: @antena3com

Y entrando en profundidad en este informe, observamos que las personas en situación de soledad no deseada frecuentan más a menudo los servicios sanitarios que la población que no sufre soledad. Acuden a más consultas al médico especialista y un mayor uso de los servicios de urgencias. En cuanto a la farmacología, consumen  más “tranquilizantes, relajantes”, “antidepresivos, estimulantes” y “medicinas para el corazón” que las que no tienen este sentimiento. Todo ello origina que  los costes por la frecuentación de los servicios sanitarios se elevan a más de cinco mil quinientos millones de euros, y los costes por consumo de medicamentos a cerca de quinientos millones.

Pero el informe también aborda otros costes intangibles que hay que tener en cuenta. La soledad no deseada produce en la calidad de vida de las personas representa casi el 3% de los años de vida de buena salud totales de la población española mayor de 15 años. Y lo más irreparable: se han estimado 848 muertes prematuras asociadas a la soledad no deseada en el año 2019. Estos fallecimientos generarían una pérdida de 6.707 años potenciales de vida productiva, más de 191 millones de euros en pérdidas de productividad.

Si analizamos el informe desde un punto de vista poblacional, observamos que los más jóvenes son los que más sienten soledad no deseada. Pero el 38,4% de las personas de entre 16 a 34 años convive con ella. En los siguientes tramos de edad, este sentimiento va descendiendo, hasta situarse alrededor del 12%. La franja de 65-74 es la que menor soledad sufre. Sin embargo, en las personas de 75 años y más vuelve a subir, hasta situarse en más del 12%.

Las causas de la soledad son variadas. El 79% de estas están relacionadas con causas externas. Aunque las más importantes son la “falta de convivencia o apoyo familiar o social”; la residencia lejana de sus familiares; el dejar de convivir con las personas con las que convivía habitualmente; y la incomprensión de la gente que le rodea.

Fotografía: @elperiodico

Las causas laborales representan un 11,1% de las causas totales y el exceso de trabajo es la principal causa laboral de su soledad. Respecto a las causas internas a la persona, la dificultad para relacionarse con los demás representa el 12,7% del total de las causas declaradas. Por eso, la soledad derivada de un mal estado de salud representa el 6,4%. De estos últimos, un 1,4% identifica que su soledad está motivada por tener una discapacidad.

Casi un 21% de las personas en situación de soledad no deseada declaran tener algún tipo de discapacidad, principalmente de movilidad y de visión. Dos de cada tres personas ciegas han sufrido algún grado de soledad en alguna etapa de su vida y el 12% siente soledad siempre, según un informe de la Fundación ONCE.

Por eso resulta esencial revertir esas cifras. A las puertas de varios procesos electorales, es más necesario que nunca llevar a cabo políticas sociales encaminadas a paliar la soledad no deseada especialmente entre los jóvenes y la tercera edad; políticas inclusivas y preventivas que palien las cifras que nos ofrece el Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada. ¿Conseguiremos algo a este respecto? Tengo mis reservas.

Fotografía de cabecera: RTVE

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