Los avances en el abordaje de la enfermedad ocular tiroidea apuntan a los tratamientos personalizados

  • La incidencia de la enfermedad ocular tiroidea se estima en 5 casos por 100.000 personas al año, siendo más frecuente en mujeres y aumentando entre los 50 y 60 años.

  • No existe una cura para esta patología, pero los tratamientos inmunomoduladores actuales pueden mejorar los síntomas, así como reducir la actividad inflamatoria y las secuelas.

  • Los especialistas consideran fundamental la colaboración entre los endocrinólogos y los oftalmólogos tanto para el diagnóstico temprano como para el abordaje más eficiente de la patología, así como alcanzar una relación bidireccional de confianza con el paciente.

Granada, 16 de octubre de 2025.- El diagnóstico y el tratamiento precoz son fundamentales para el adecuado abordaje de la enfermedad ocular tiroidea (EOT). La mayoría de los síntomas de la EOT se manifiestan en los primeros 18 meses desde el inicio del hipertiroidismo en la enfermedad de Graves y, en menor proporción, se asocian también con el hipotiroidismo o con función tiroidea normal. “La antelación en la detección es crucial, preferiblemente antes de los primeros 6 meses o del año, ya que los resultados serán mejores y se reducirán las posibles secuelas que pueden requerir corrección quirúrgica”, ha insistido la Dra. Silvia Wengrowicz, endocrinóloga en el CDT Barcelona y miembro del Área de Tiroides de la SEEN, en la ponencia ‘Valoración de la actividad de la oftalmopatía y manejo EOT’, en el marco del 66º Congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, que se celebra del 15 al 17 de octubre en el Palacio de Congresos de Granada.

La EOT es un proceso inflamatorio autoinmune del tejido conectivo orbitario que conduce a una remodelación extensa del mismo y conlleva la aparición de secuelas a nivel oftálmico y orbitario. Esta enfermedad puede provocar cambios en la visión como ojo seco y lagrimeo, visión doble o diplopía, fotofobia (sensibilidad extrema a la luz), disminución de la agudeza visual, alteraciones del campo visual y de la percepción de colores y hasta pérdida de la visión por compresión del nervio óptico o ulceración de la córnea. La Dra. Wengrowicz ha manifestado que estas alteraciones, junto con el deterioro en la apariencia (ojos más abiertos, saltones, ojos y párpados rojos e hinchados u ojos desviados) y el dolor ocular, tienen un gran impacto en la calidad de vida, lo que afecta en gran medida a las actividades cotidianas de las personas con esta patología.

 Colaboración entre endocrinólogos y oftalmólogos, esencial

Aunque no existe cura, los tratamientos inmunomoduladores actuales pueden mejorar los síntomas, así como reducir la actividad inflamatoria y las secuelas, “pero no eliminan la base autoinmune de la enfermedad ocular tiroidea ni garantizan la ausencia total de recaídas”, especifica la médico especialista en Endocrinología y Nutrición. Asimismo, es fundamental la colaboración entre los endocrinólogos y los oftalmólogos tanto para el diagnóstico temprano como para el abordaje más eficiente de la enfermedad ocular tiroidea, así como alcanzar una relación bidireccional de confianza con el paciente.

En este sentido, la Dra. Mariola Méndez Muros, médico especialista en Endocrinología y Nutrición, miembro del Área de Tiroides de la SEEN y codirectora de la Unidad de Referencia de Orbitopatía Tiroidea del Hospital Universitario Virgen Macarena (Sevilla), ha coincidido en la ponencia ‘Tratamiento personalizado de la EOT activa’, en que los endocrinólogos desempeñan un papel clave en el diagnóstico temprano, la prevención, el tratamiento inicial y la selección de pacientes que requieren derivación a atención especializada. Asimismo, los oftalmólogos son fundamentales en el manejo de la enfermedad ocular tiroidea, ya que siempre deben participar en la atención de la EOT moderada a grave y la EOT con riesgo visual. “En el tratamiento de este síndrome, con el objetivo de realizarlo en las etapas tempranas (fase activa), se requiere del esfuerzo coordinado de endocrinólogos y oftalmólogos y la colaboración eventual de otras especialidades”, explica la Dra. Méndez Muros.

En cuanto a la prevalencia de la enfermedad de Graves en la población general, se estima en aproximadamente un 0,09% en Europa y Estados Unidos. Además, la incidencia anual se sitúa en 5 casos por 100.000 personas al año, siendo más frecuente en mujeres y aumentando entre los 50 y 60 años. Los especialistas remarcan que el tabaquismo es el principal factor de riesgo de aparición o empeoramiento de la enfermedad ocular tiroidea disminuyendo la respuesta a los tratamientos y aumentando la posibilidad de recaídas. Además, las personas con esta patología deben seguir el tratamiento del hipertiroidismo o el hipotiroidismo para mantener la función tiroidea estable ya que también repercute en la evolución de la enfermedad.

Hacia un tratamiento personalizado

 En relación a los desafíos que tienen los profesionales sanitarios en este ámbito, el Dr. Antonio Manuel Garrido Hermosilla, miembro del Área de Tiroides de la SEEN y codirector de la Unidad de Referencia Andaluza (UPRA) para la Orbitopatía de Graves en el Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Virgen Macarena (Sevilla), en la ponencia ‘Terapias futuras en ensayo’, ha hecho hincapié en la necesidad de estratificar adecuadamente la actividad/gravedad de la ETO, el acceso a los tratamientos, en función de la disponibilidad y el coste, y el manejo de las nuevas terapias biológicas con sus posibles efectos adversos. Asimismo, el especialista ha incidido en que, a pesar de que se ha producido un cambio de paradigma en el abordaje de la enfermedad, es esencial evaluar el coste-eficiencia de las nuevas terapias respecto a la cirugía, la individualización del tratamiento en función de las características clínicas, analíticas y radiológicas del paciente y la posibilidad de combinar terapias biológicas en el futuro.

En este sentido, la Dra. Méndez Muros ha afirmado que “el desarrollo de diferentes terapias novedosas refleja una dirección hacia el tratamiento personalizado de la enfermedad de Graves. Existe una gran variedad de tratamientos disponibles, dirigidos a diferentes dianas terapéuticas, con diferencias en cuanto a la efectividad en función del predominio de clínica congestiva o predominio de proptosis o diplopía”. Finalmente, la endocrinóloga concluye que estos fármacos son capaces de modificar la historia natural de la enfermedad si la indicación y el momento de uso dentro de la evolución de la EOT es la adecuada teniendo en cuenta el perfil de seguridad de cada uno de ellos y las características basales del paciente.


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