Un nuevo estudio de la SEOM, que celebra su congreso anual en Madrid, revelará el impacto de la disfunción metabólica en pacientes oncológicos.
Acaba de arrancar en Madrid el congreso de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM 2025) con un claro objetivo: aunar los avances científicos sin olvidar todos los aspectos que facilitan la vida del paciente al que se diagnostica una enfermedad tumoral. «Es imprescindible identificar las mutaciones de un tumor, realizar estudios moleculares, pero también sumar la incorporación de hábitos saludables de vida porque todo influye en el pronóstico y la calidad de vida del enfermo. Incluso hasta que se convierten en largos supervivientes, personas cuyas necesidades no son solo estrictamente médicas”, afirma César Rodríguez, presidente de esta sociedad científica.
No en vano, el lema de esta nueva edición no podría estar más justificado: Frente al Cáncer, Ciencia y Cuidado, un evento que hasta el próximo 14 de noviembre reúne a más de 1.800 profesionales, en su mayoría oncólogos médicos, que repasarán las novedades diagnósticas y terapéuticas de diferentes tumores, incluidos los de baja incidencia, con el fin de mejorar la supervivencia y calidad de vida de los pacientes con cáncer.
Este enfoque integral busca, por tanto, combinar la innovación científica y la investigación rigurosa para encontrar «los tratamientos personalizados y efectivos con la importancia de ofrecer las mejores opciones de atención, cuidado y apoyo a los pacientes, familiares y supervivientes de cáncer», señala Rodríguez.
En este sentido, Javier de Castro, vicepresidente de SEOM ha explicado el desarrollo de un nuevo estudio, el FOBEyCAN, coordinado por el nuevo Grupo de Obesidad, Metabolismo y Cáncer de la SEOM en el que participan 9 centros hospitalarios con un reclutamiento inicial de 400 pacientes, que se centra en analizar la influencia del sobrepeso y la obesidad en el paciente oncológico.
Si antes el punto de mira se puso en la importancia del ejercicio para el cáncer, ahora se trata de averiguar del potencial impacto de la disfunción metabólica. «Está demostrado que la obesidad implica un proceso inflamatorio crónico, muy relacionado con eventos cardiovasculares, pero que también es capaz de iniciar y hacer progresar el proceso tumoral»
Por ello, el nuevo estudio, dirigidio por Elena Brozos, del Hospital Universitario de Santiago de Compostela, analizará la situación metabólica de los pacientes con diagnóstico de cáncer antes de instaurar un tratamiento. «Se sabe de esta potencial relación entre obesidad y cáncer, pero el objetivo es demostrarlo y concretar si la alteración metabólica influye en la evolución de la enfermedad, en la toxicidad terapéutica, teniendo en cuenta, por supuesto, otros factores que puedan estar interaccionando».
César Rodríguez ha puesto de manifiesto que, aunque no hay datos concretos sobre incidencia de la obesidad en pacientes con cáncer, «sí se ha observado que tumores como el de mama, sobre todo en postmenopáusicas, cáncer colorrectal y endometrio tienes una mayor incidencia en pacientes con sobrepeso».
Así, conociendo el impacto real de la obesidad en población oncológica, «será posible ofrecer una atención integral, ya que nuestra labor, además de tratar, es también prevenir», recalca De Castro.
César Serrano, coordinador del Comité Científico de SEOM2025, ha explicado que combinar ciencia y cuidado es establecer un «fino balance entre el conocimiento de la biología de un tumor, aplicándolo a los tratamiento, y comprender la tensión vital que muestra una persona, y su familia, que recibe un diagnóstico de cáncer y que vemos diariamente en las consultas».
Así, muchos de los temas que se abordarán en este encuentro son transversales, independientemente del tumor, desde el avance de la oncología de precisión hasta llegar a la humanización, un concepto especialmente relevante en Oncología.
Serrano ha adelantado además otros aspectos muy novedosos que se analizarán en el congreso y que aunque pudieran parecer ‘ciencia ficción’, dispone de desarrollos en marcha. Se trata de los degradadores proteicos, «que utilizan la maquinaria de la propia célula tumoral para eliminar lo malo de ella, así como la reciente creación de órganos en biochips para transportar fármacos».
«En lo que se refiere a los degradadores, denominados fármacos Protac, existen dos estudios en melanoma con BRAF, así como frente a receptores hormonales. Su desarrollo, presentado en el reciente congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), está comenzando», indica Serrano.
Recibe cada semana las claves de salud, sanidad y ciencia



