Distintos ensayos clínicos actuales están mostrando resultados en el control de la enfermedad muy superiores a los actuales, abriendo nuevas posibilidades en el pronóstico de mieloma múltiple
La revolución en mieloma múltiple llegó hace una década con nuevas terapias que modificaron el abordaje de la enfermedad. Durante años, los médicos solo contaban con dos alternativas terapéuticas: los que podían recibir trasplante hematopoyético tras pasar por un esquema poliquímico y los que no eran candidatos a trasplante y no tenían opciones terapéuticas. “En los últimos años hemos pasado de tratamientos inespecíficos y con muchos efectos secundarios a terapias dirigidas, inmunoterapias y terapias celulares que ofrecen una eficacia sin precedentes”, subraya la Dra. María Victoria Mateos, presidenta de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH).
Una revolución cuyos inicios vivió en 2018, la Dra. Teresa de Soto Álvarez, facultativa de Hematología Clínica en el Hospital Universitario La Paz. En ese año comenzó como residente en Hematología y, como relató en el plató de ConSalud TV, “el primer paciente mayor no candidato a trasplante que yo traté ya lo hice con cuatro fármacos que ya supuso toda una revolución”.
Siete años después, se han aprobado más de una quincena de nuevas indicaciones que han incrementado exponencialmente la supervivencia. Como indica el Dr. Joaquín Martínez, director de la Unidad CRIS de Tumores Hematológicos situada en el Hospital 12 de Octubre, “esto era algo impensable hace unos años, pero ahora se están empezando a usar los nuevos tratamientos en primera línea e incluso se pueden curar alguno de estos pacientes, aunque sigue siendo una enfermedad incurable”.
Los nuevos tratamientos han demostrado ser altamente eficaces para inducir respuestas profundas y duraderas en los pacientes, incluso en aquellos con enfermedad avanzada. Una revolución que iniciaron las primeras CAR-T y está consolidándose con los tratamientos dirigidos como los anticuerpos monoclonales conjugados dirigidos BCMA, un antígeno presente de forma constante en las células plasmáticas de los pacientes con mieloma a lo largo de toda las fases de la enfermedad y que no se expresa en otros tipos celulares.
Los tratamientos dirigidos a BCMA han demostrado frenar la progresión de la enfermedad con mayor eficacia que otros tratamientos. Estos fármacos, están demostrando unos resultados “excelentes”, indica la Dra. Marta Sonia González, hematóloga en el Hospital Universitario Santiago de Compostela. “Las tasas de respuesta se encuentran entre el 70 y el 90% de los pacientes y la duración de respuesta es muy superior a la obtenida con las terapias tradicionales no basadas en inmunoterapia”.
En consecuencia, estos tratamientos ya están siendo aprobados en primera y segunda línea de recaída. Un paso que no solo solucionan lo que hasta ahora era un “invisible” arsenal terapéutico, sino que, además, cambian el pronóstico del paciente alcanzando largas remisiones.
Los anticuerpos conjugados dirigidos a BCMA se estima que se consolidarán como opción de referencia desde la primera caída, lo que abre las puertas a un cambio en el abordaje del mieloma múltiple que tendrá un significativo beneficio para los pacientes. “Permitirá adelantar terapias dirigidas a BCMA; reforzará la coordinación multidisciplinar y permitirá personalizar más el tratamiento”, indica la Dra. Esther González, jefa del Servicio de Hematología-Hemoterapia del Hospital Universitario de Cabueñes.
Todo ello no solo posibilita “un manejo más eficaz y personalizado” de los pacientes, como indica la Dra. Esther González, sino que también se ampliará los tiempos de remisión, supervivencia y calidad de vida de los pacientes, con un objetivo en mieloma múltiple que ya no resulta “inalcanzable”: la curación.
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