Hoy, 16 de abril se celebra el Día Mundial de la Voz, una fecha que busca crear conciencia sobre la importancia que tiene la voz, así como los cuidados que se deben tener para evitar problemas relacionados con las cuerdas vocales.

La voz es un rasgo tan característico de una persona como su rostro, que nos distingue de forma individual. La voz es parte esencial de nuestra personalidad y permite reconocernos ante los otros, además de ser una herramienta clave en la comunicación a través del lenguaje. El propósito de esta jornada, que se conmemora desde 1999 por iniciativa de la Federación Internacional de Sociedades de Otorrinolaringología, es llamar la atención sobre la importancia de la voz y de su cuidado, los numerosos riesgos que le afectan y las medidas para protegerla.
Los animales tienen formas de comunicación adaptadas a su especie, incluso algunos pueden reconocer e interpretar palabras, como hacen los primates superiores o los perros, o bien imitan su sonido, como los loros. Pero solo nosotros somos capaces de expresar pensamientos, la representación simbólica de los mismos, a través del lenguaje gracias a nuestras cuerdas vocales, un regalo único de la evolución.
Hablar nos parece una forma natural de comunicarnos en las sociedades humanas desde nuestros remotos orígenes, pero no fue hasta el siglo XX cuando se inició el estudio científico de la relación entre lenguaje y funciones cognitivas esenciales como el razonamiento, la memoria o la transmisión de experiencias y emociones. Todo confluye en el hecho físico de la comunicación a partir de la voz.
La voz es un bien perecedero si no la cuidamos, que puede dañarse y podríamos llegar a perder temporalmente3. Es un problema común, tanto por infecciones de las vías respiratorias como por una función vocal mal utilizada o muy intensa entre quienes deben hacer un uso profesional de la voz, como profesores, locutores, vendedores y otros trabajos en contacto con el público.
La disfonía engloba los trastornos más comunes de la emisión y calidad de la voz, como la ronquera o cambios involuntarios en el timbre y el tono habituales. En el lenguaje coloquial solemos decir «estoy ronco» o «me he quedado afónico», aunque esto es una contradicción porque en la disfonía no perdemos del todo la voz. Las disfonías más frecuentes son las de tipo funcional, que afectan más a quienes a diario hacen un uso intenso de la voz.
Las disfonías afectan a la calidad de vida, y los síntomas más comunes son la pérdida de potencia de la voz, la alteración del timbre y del tono habitual, ronquera, carraspeo o tos y molestia al tragar o hablar.
La afonía es el grado máximo de disfonía que implica la pérdida completa de la voz. Queremos hablar y la voz no sale. Resulta algo excepcional, mucho menos frecuente que la disfonía, pero representa un desagradable impedimento para el normal desarrollo de la vida cotidiana ya que nuestras relaciones sociales se basan principalmente en la comunicación oral.
En esta línea, coincidiendo con el Día Mundial de la Voz, la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello se ha expresado a este respecto a través de una nota de prensa. En ella, el doctor Juan Carlos Casado, presidente de la Comisión de la Laringología, Voz, Foniatria, y Deglución de la SEORL-CCC ha explicado que una voz modulada y agradable se relaciona con un mayor éxito laboral y personal, mientras que los trastornos de la voz, o la no identificación con la voz que tenemos pueden ocasionar graves problemas de salud mental.

Un reciente estudio publicado en Journal of Voice destaca que la correctamente modulada se asocia con atributos positivos como el atractivo de la misma, la fiabilidad, la competencia, y el nivel de educación. Sin embargo, una voz grave en mujeres jóvenes puede frenar incluso la contratación para un nuevo empleo. Asi concluyen los artículos publicado en Plas One que asegura que las voces femeninas de adultos jóvenes que exhiben aleteo vocal se perciben como menos competentes, menos educadas, menos dignas de confianza, menos atractivas y menos deseables sobre todo cuando las escuchan otras mujeres.
Además, trastornos como la puberfonía –voz infantil muy aguda- ocasionan importantes dificultades laborales a estas personas debido a que la voz les hace proyectar una imagen frágil y sin autoridad. También, la voz aguda estaría asociada a una personalidad insegura y de baja autoestima, aspectos muchas veces prioritarios en el ámbito laboral. “Las personas con puberfonía no tratada presentan una menor percepción de masculinidad, autoestima, extraversión, y estabilidad emocional por las características de su voz, pero más altos en sus níveles de feminidad y amabilidad. Se relaciona a personas no tratadas como menos deseables románticamente que los mismos pacientes una vez tratados. Esto pone de manifiesto la importancia de la voz en las relaciones personales” ha explicado el doctor Felipe Benjumea, vocal de la Comisión de la Laringología, Voz, Foniatría, y Deglución de la SEORL-CCC.
Otra publicación, también publicada en Journal of Voice señala que los trastornos de la voz afectan al funcionamiento y a la calidad de vida de las personas, especialmente a aquellos que no pueden cumplir con sus obligaciones laborales como consecuencia de ello. La mayoría de los pacientes con disfonía informan de uno o más impedimentos relacionados con su voz, incluido el malestar psicosocial.


