Un estudio en ‘Nature’ resuelve la paradoja de por qué en la lactancia las mujeres pierden calcio, pero mantienen los huesos fuertes.
Durante la lactancia, la elevada demanda de calcio para producir leche se suma a un descenso del nivel de estrógenos, hormona esencial en la preservación de la salud del esqueleto. Las madres suelen experimentar un descenso transitorio de la masa ósea, que se recupera más o menos al año de terminar ese periodo. Sin embargo, la osteoporosis y las fracturas óseas son mucho más raras durante la lactancia, lo que sugiere que algo distinto del estrógeno promueve el crecimiento óseo.


